Quiebras, deudas, rechazos, disputas y una crisis tras otras. Estas son algunas de las paradas del viaje de Knight hacia el éxito. A partir de ellas, el director ejecutivo ofrece asesoramiento a todos los jóvenes que buscan destacar, que quieren ser diferentes y que quieren dejar una huella en el mundo. ¿Lo primero? Creer en tus ideas. Ese será el punto de partida, desde dónde uno debe sacar toda la energía necesaria para perseguir esa “idea loca” y no dejar que los escépticos quieran hundirla.

Knight quería ser un deportista famoso, pero no funcionó. Necesitaba otra cosa y empezó a fabricar zapatos. Esto no era más que un interés pasajero, pero pronto sus diseños llegaron a Japón. Estaba obsesionado por el tema. Devoraba todo lo que podía encontrar sobre la importación y la exportación. De acuerdo con el fundador de Nike, si basas tu carrera en algo que te interesa, el trabajo y las ideas fluirán. Las ganancias de su primer año fueron de 250 dólares y tardó años en llegar a ser financieramente estable. Knight no se pagó un sueldo hasta que cumplió 31, pero ayudaba a enseñar contabilidad en una universidad local para ayudar a pagar las facturas. Se encontró con muchos detractores hasta convertir Nike en una empresa de 30.000 millones de dólares en ventas al año.

Nike se hizo pública 17 años después de que Knight comenzara a vender los zapatos de su coche. Después de casi dos décadas de altibajos e incontables noches de insomnio, Phil Knight valía de 178 millones de dólares. Hoy en día vale más de 20.000 millones de dólares y está en camino de dar la mayor parte a la caridad. Además, está entre las 20 marcas más valoradas del mundo. Tanto si eres un líder de negocios, un empresario, un atleta, un pintor o un escritor, Knight cree que la clave del éxito es seguir adelante, a pesar de las críticas.

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