Identifica a la persona que le molesta. Con el ajetreo de cada día a veces es complicado identificar cuánto te afecta el comportamiento de una persona e incluso de qué persona se trata. Tómate un tiempo para averiguar por qué esa persona provoca tal resentimiento. En lugar de tirar de generalizaciones como “ella es la persona que más me molesta de la Tierra”, identifica emociones concretas: “¿Irritación? ¿Insignificancia? ¿Decepción?” Además, identifica las conductas exactas que te frustran de tu compañero. Analizar por partes el problema te ayudará a vencerlo.

Aprende a ver la reacción de esa persona como un mecanismo de retroalimentación. Utiliza a la otra persona como un espejo. Pregúntate cómo te puede ayudar la forma de actuar de la otra persona: “Todo lo que hay que hacer para no ser como esa persona”. Esta estrategia de “mirarse en el espejo” ayuda a saber dónde está el límite en tus relaciones personales y profesionales. Aunque hay comportamientos que sean difíciles de asimilar, intenta ser más tolerante y pensar en el trato con una persona como un desafío.