Los europeos somos muy fanáticos de la siesta, no es solo en España. Pero no solo lo decimos nosotros, incluso Google ha instalado zonas habilitadas para echarse una “power nap” en sus oficina. De hecho, un estudio reciente ha confirmado que echarse la siesta tiene cinco beneficios sorprendentes si tienes 50 años o más.

Ya sabíamos que la siesta aumentaba nuestra productividad, pero también es buena para nuestra salud:

Mejora tus funciones mentales

El estudio testó a más de 3,000 chinos de más de 65 años. Aquellos que se echan la siesta entre 30 y 60 minutos consiguen una función cognitiva general mejor que la de los que no se echan la siesta.

Ayuda al aprendizaje

Una de las razones por las que nos echamos la siesta es porque hemos dormido mal la noche anterior, lo cual según La Fundación Nacional del Sueño se vuelve más común según vamos envejeciendo. Dormir nos aporta muchos beneficios, incluyendo la habilidad de aprender nueva información y retenerla de forma más efectiva.

Reduce el riesgo de sufrir un ataque al corazón

Un estudio publicado por JAMA Internal Medicne ha descubierto que echarse la siesta también es bueno para tu corazón. Este estudio testó a 23,000 griegos entre los 20 y los 86 años y descubrió que echarse la siesta con regularidad reducía el riesgo de sufrir un ataque al corazón. Lo que se considera como algo regular, es dormir 30 minutos al día 3 veces por semana.

Incrementa nuestra energía y nuestros reflejos

Si lo que necesitas es una dosis de reflejos, La Fundanción Nacional del Sueño sugiere que duermas entre 20 y 30 minutos. Estas pequeñas siestas funcionan entre los trabajadores de la NASA, donde sus investigadores descubrieron que una siesta de 26 minutos aumenta nuestros reflejos en un 54%.

Reduce la presión sanguínea

Según un estudio presentado en el Congreso de la Sociedad Europea de Cardiología, dormir la siesta al medio día puede reducir tu presión sanguínea. El estudió testó a 386 persona de más o menos 61 años y todas con la presión sanguínea alta.

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