Draymond Green jugó cuatro temporadas en los Spartans de la Universidad Estatal de Michigan, de ahí la elección de esta universidad para hacer la segunda mayor donación jamás hecha por un deportista a una universidad: 3,1 millones de dólares que ayudarán a reactivar la actividad deportiva y a renovar las instalaciones en las que juegan los equipos de la universidad.

“El estado de Michigan lo es todo para mí”, ha declarado Draymond. “Crecí en Saginaw y tuve la suerte de asistir a la Universidad Estatal de Michigan, donde el entrenador Izzo creyó en mí y me dio la oportunidad de tener éxito. Yo no sería la persona que soy hoy sin mi experiencia Spartan y esta donación refleja mi profundo agradecimiento a la Universidad. Esta donación no se trata sólo de mí, quiero más niños tengan las oportunidades que yo tuve gracias al estado de Michigan y quiero que esto sirva para estimular a todos los espartanos a devolver a la mejor universidad del mundo lo que ésta les ha dado”, añade el alero de los Golden State Warriors.

Lo más curioso de la donación de Draymond Green no es sólo la gran cantidad de dinero donado, sino que lo haya hecho estando en la flor de su carrera, ya que, por lo general, los jugadores profesionales suelen hacer este tipo de donaciones una vez que retiran. Esto es porque generalmente tienen a su alrededor asesores financieros que se resisten a aconsejarlos a deshacerse de grandes sumas de dinero, al menos, en los momentos cumbre de su carrera.