Bowers & Wilkins se convirtió en el socio oficial suministrador de altavoces de los estudios de grabación más famosos del mundo, los Abbey Road Studios, en octubre de 2017.

Vivimos en una era de contradicciones. Jamás se ha tenido acceso y escuchado más música que en la actualidad y… ¡jamás se ha escuchado peor! Lo que hasta hace unos años era el sueño de cualquier melómano, tener un fabuloso equipo de música en casa, con el que disfrutar al máximo volumen y con la máxima calidad que los propios músicos habían sido capaces de grabar sus composiciones en un estudio, se ha convertido, con la popularización de los formatos de compresión de audio digital como mp3, en un “todo vale” absolutamente absurdo, por el que el oyente medio se conforma con el sonido que sale a través de los altavoces internos de su ordenador o, ¡peor aún!, de los auriculares desechables que le regalan en un avión o en el AVE…

Afortunadamente, aún hay sibaritas que prefieren una fina loncha de jamón ibérico 5J a un bocadillo de jamón serrano y pan de supermercado. Y en el mundo del sonido hay un fabricante de altavoces y auriculares que figura en la cúspide de la calidad de elaboración de aparatos de escucha, la empresa británica Bowers & Wilkins, o B&W, fundada en 1966 por John Bowers. El prestigio que la marca fue adquiriendo con el paso de los años se puede medir: en 1980, la firma se convirtió en el socio oficial suministrador de altavoces de los estudios de grabación más famosos del mundo, los Abbey Road Studios, propiedad, en la actualidad, del poderoso consorcio musical Universal Music Group, y el lugar en el que los Beatles grabaron sus discos, además de otros muchos artistas, desde Pink Floyd a Kanye West, pasando por Amy Winehouse, Lady Gaga, Oasis o Radiohead…

La investigación y desarrollo ha sido la clave del reconocimiento de los productos elaborados por Bowers & Wilkins. Igual que lo que se aplica en la Fórmula 1 termina en los coches de consumo de alta gama, lo que Bowers & Wilkins desarrolla para los profesionales del sonido es lo que ofrece a los aficionados que sepan valorar la calidad.

Así se ha llegado en los últimos meses al lanzamiento sucesivo de dos modelos de auriculares circumaurales (con diadema) que emplean la tecnología inalámbrica aptX Adaptive de Qualcomm, para optimizar la transmisión de audio desde teléfonos móviles, tabletas y ordenadores compatibles. Justo antes del verano aparecieron los Px7 S2 –segunda generación de los afamados Px7– y justo después lo han hecho los PX8. Ambos están construidos con transductores de 40 mm, los más grandes de su colección de auriculares, para ofrecer un rendimiento con la calidad de un estudio y ambos incluyen también la función de cancelación adaptativa de ruido externo, que se ajusta automáticamente sobre la marcha para ofrecer un sonido óptimo, incluso en espacios ruidosos. Para su detección, cuentan con un total de seis micrófonos, sin perjudicar la dinámica de la música y, como extra, ofrecen también una claridad cristalina a las llamadas telefónicas.

Sin embargo, si se necesita escuchar el mundo que nos rodea, por ejemplo, al cruzar calles con tráfico rodado, sólo hay que levantar uno de los auriculares y estos pondrán la música (o los podcasts o los audiolibros) en pausa automática. Al volver a colocarlo, lo que se estaba escuchado se reanuda en el mismo punto en que se dejó. Parece mágico, ¡y lo es!

Los Px7 S2 cuentan con una batería que rinde treinta horas de duración. Y se pueden recargar rápidamente en quince minutos para disfrutar de otras seis horas adicionales. De todas formas, además de la transmisión inalámbrica, los auriculares pueden utilizarse con conexiones de cable USB-C y de 3,5 mm, y ambos tipos de cable se incluyen con los auriculares, disponibles en el mercado por 429 euros.

En cuanto a los Px8, recientemente anunciados, su precio será de 699 euros. Los nuevos auriculares “de bandera” de la compañía cuentan con los mismos auriculares de gran tamaño que los Px7 S2, y tienen un aspecto muy similar, pero el Px8 sube la apuesta en cuanto a las calidades de acabados y materiales. Ambos auriculares utilizan almohadillas de espuma con “memoria” envueltas en piel de napa, pero los brazos de la diadema son ahora de aluminio fundido con funciones ajustables y giratorias, con todos los botones situados a un lado. Esta diferencia de materiales hace que su peso sea apenas trece gramos superior –320, frente a 307– que los Px7 S2.

En cuanto a la calidad de sonido y los drivers (se llama así a unos dispositivos en forma de disco, delgados y pequeños, que se encuentran en el interior de las copas de los auriculares y que es la parte de los cascos que genera el sonido), los del Px7 S2 están hechos de biocelulosa y resina, mientras que los del Px8 están hechos de fibra de carbono y resina. El primero tiene una bobina móvil de 15 mm, mientras que el segundo es un 30% más grande, con 20 mm. El driver del Px8 es más rígido y esto significa que se comporta mejor durante más tiempo, ofreciendo una menor distorsión armónica total (THD, por sus siglas en inglés), especialmente en el extremo superior de la gama de frecuencias.

Los dos ofrecen la misma gama de frecuencias y los dos inclinan sus transductores (a unos 15°) para ofrecer un sonido más uniforme a los oídos en toda la gama. Pero los dos difieren en el tratamiento de la señal por la forma en que sus transductores pueden emitir y controlar el sonido. En resumen: el Px8 se dirige a los audiófilos más sibaritas y su precio será de 699 euros.