Contemplar la belleza absoluta de una obra de arte y aportar sensación de libertad son el credo de Pancho Saula, galerista que apuesta por el slow art, una forma de admirar la proyección artística desde la comodidad del hogar, que permita potenciar la fuerza de los sentidos y aflore la sensibilidad que todos llevamos dentro.

Representante de artistas de profesión, el arte siempre ha estado vinculado a su vida, personal y laboral, de manera que el salto a esta disciplina era una asignatura pendiente que ha aprobado con nota. Ahora (y hasta el 16 de diciembre), acoge en su hogar una exposición rica y variada de las obras de Bruce Weber, conocidas por una amplia mayoría y evocadora de sensaciones. Pero no es el único nombre que ha pasado por Alta, la galería con vistas que Pancho Saula tiene abierta en su casa en un precioso pueblo de Andorra.

Con él charlamos sobre su paso por esta profesión, su admiración a la disciplina y la concepción del arte como un lujo o un bien democratizado. Y de cómo junto a su esposa, la top model sudafricana Michelle Ferrara, han acercado el lujo artístico al consumidor.

Fachada de la galería Galería Alta, propiedad de Pancho Saula.

De representante de artistas a galerista. ¿Por qué?

La razón no es otra que mi pasión por la fotografía. Represento a fotógrafos en el mundo de la moda y la publicidad y colecciono fotografía desde hace el mismo tiempo, unos 18 años; así que para representar a fotógrafos también en el ámbito del fine art el paso a galerista era inevitable.

En cualquier caso, hablamos de una vida entera dedicada al arte. ¿Qué valor tiene para usted?

El arte es un lujo necesario, al menos para mí, y considero que es un privilegio el hecho de poder ganarse la vida haciendo lo a que a uno le gusta.

Galería Alta es también su casa. ¿Cómo consigue que el espacio de trabajo, que es también su hogar, no sea una fuente de estrés?

Cada exposición es un autoregalo. Sí, es así, porque en casa nos rodeamos de la fotografía que más nos gusta. Dinamizar el espacio en el que vivimos es muy energético y nos da una gran felicidad visual. Por otro lado, una galería es una plataforma fabulosa para conocer gente interesante. Me encanta transmitir mi pasión por la fotografía y me enorgullece que la mayoría de mis clientes hayan comprado su primera fotografía en casa.

Aunque por las paredes de Galería Alta ya han pasado artistas de renombre, ¿qué podemos esperar de la siguiente, Bruce Weber (en exhibición desde el 30 de junio)?

Una mirada positiva, un punto de vista estético donde la belleza es la protagonista, un estudio del movimiento del cuerpo y del desnudo, los retratos íntimos de las jóvenes estrellas de Hollywood de los años 90 y, finalmente, una declaración de amor a los animales en general y en particular al más fiel amigo del hombre, el perro.

Vivian Maier, Joel Meyerowitz, Bruce Weber… ¿en función de qué criterios elige las obras de Galería Alta?

Dos veces al año le cambiamos la piel visual a nuestra casa con obras de prestigio y solidez internacional. El criterio principal es sencillo: exponemos lo que nos gusta. Es un privilegio que compartimos con las personas que nos visitan de todo el mundo. Es una experiencia que dura el tiempo de la visita para unos y que se extiende para los que compran y se llevan la obra a su casa.

Invitación de la exposición de Bruce Weber: Turn to the Light.

¿Y algún futuro proyecto que nos pueda adelantar?

El pasado 30 de junio inauguramos la exposición de Weber con una cena en la que vinieron clientes y amigos de la galería. Fue una fiesta para celebrar el inicio de la exposición que durará hasta el 16 de diciembre. Las exposiciones de las galerías tradicionales duran pocas semanas. A veces da la sensación de asistir a un desfile de temporada. Nosotros hemos decidido darle a cada exposición tiempo. El tiempo es un lujo que los artistas que exponemos y su obra merecen.

En un futuro combinaremos la fotografía con la escultura. El espacio interior y exterior de la galería permitirán una experiencia tridimensional y un diálogo entre ambas disciplinas artísticas…

Entonces, ¿qué tiene que tener un artista, o su obra, para ser conocido en este sector?

Bajo mi punto de vista el artista debe tener la máxima libertad para desarrollar su talento y visión artística y conseguir un sello personal reconocible.

El arte siempre ha sido una disciplina ligada a grupos sociales muy selectos. ¿Qué hay de cliché y de verdad en esta afirmación?

Desde un punto de vista histórico es cierto. Los grandes prescriptores y mecenas del arte fueron el poder económico, político y religioso. Los grandes terratenientes, los reyes, la iglesia. No hay duda de que el galerista juega un rol muy importante. En el renacimiento italiano ya existían marchantes que vendían obra a los reyes de Francia. No es casualidad que me fascinen las vidas de Durand-Ruel, Vollard, Kahnweiler, Bischofberger, Beyeler y Castelli. Son referencias asociadas directamente a la evolución del mercado del arte.

¿El arte sería arte si democratizara su valor y su prestigio?

Actualmente el arte es transversal, un lujo necesario y democrático. Todas las personas con acceso a la web pueden visitar las mejores pinacotecas y museos del mundo. El arte es una de los activos más importantes de cualquier pueblo, ciudad o país. Es sorprendente y nefasta cualquier política que cierre las puertas a toda iniciativa relacionada con el arte, desde un punto de vista social, económico y, por supuesto, democrático.

Y según un experto, ¿en qué artista habría que poner el ojo ahora mismo?

Txema Yeste, el fotógrafo español con más talento y prestigio a nivel internacional.

¿Pero cuál es su preferido?

Me gusta la fotografía que me emociona, la que me da paz, la que me informa, la que me acompaña, la que me provoca, la que me hace soñar, la que me transporta en el tiempo. Ray Metzker, Joel Meyerowitz, Bruce Davidson, Louis Stettner, Sarah Moon, Txema Yeste, Vivian Maier, Saul Leiter, Weegee, Berenice Abbot, William Klein y por supuesto Bruce Weber, son algunos de mis favoritos.

¿Por cuál obra hipotecaría todo lo que tiene y por qué?

Mi visión del arte como galerista y coleccionista está alejada de la especulación y del riesgo excesivo. Lo único importante es la salud de la gente que quieres, de la familia. Tengo una relación con lo material muy pragmática y soy muy consciente de mi mortalidad. El mercado de la fotografía que a mí me interesa es sólido y poco volátil.

Galería Alta ©️ BRUCE WEBER, LEONARDO DICAPRIO, CONEY ISLAND, NY, 1994.

Galería Alta. ¿De dónde viene el nombre de la galería?

Alta describe la ubicación de la galería. Estamos en Anyós, Andorra, 1.342 metros por encima del nivel del mar. ¡Todo un lujo!

Volviendo a sus gustos. Se declara amante de la fotografía, ¿para cuándo una exposición suya?

Expuse mi primer y único proyecto fotográfico, Madagascar, en la primera casa diseñada por Gaudi, Casa Vicens, a finales del 2018. ¡Me encantaría volver a exponer y estoy abierto a propuestas!

Y si no tuviera este oficio, ¿qué otra cosa le define?

La curiosidad y la libertad. Mi carrera profesional está marcada por una búsqueda continua para ganarme la vida haciendo lo que me gusta. Aunque nadie me haya regalado nada, me siento muy afortunado.