Rodri Baster (Barcelona, 1971) pasa unas 200 noches al año fuera de casa, de avión en avión, surcando el mundo y ocupándose de sus clientes, así que hemos tenido suerte de pillarle dentro. “Viajar tanto al principio es agradable”, cuenta “luego, con los años, cuesta. Pero forma parte de tu trabajo y te tienes que adaptar”. Entre sus descubrimientos han estado jugadores como Dani Alves, Eric Bailly, Felipe Melo, Iago Aspas, Aleix Vidal o Carlos Soler, entre otros.

Empezó de agente hace 25 años, cuando trabajaba como fisioterapeuta y licenciado en Educación Física, tratando con futbolistas jóvenes. Poco después fundó la empresa de representación Promoesport que ahora cumple 20 años, tiene 90 empleados, sedes en varios países y ha realizado unas 2.000 transacciones. “Antes todo era diferente: éramos menos agentes, y más solitarios, no se estilaban las empresas ni se exportaba tanto talento. Ahora los jugadores se mueven mucho y eso te obliga a tener más estructura”, asegura Baster, que se muestra muy agradecido a todos los profesionales que trabajan en su empresa, y a sus familias, “que nos aguantan y no pueden disponer de gran parte de nuestro tiempo”.

El mercado futbolístico, como tantos otros mercados, se ha visto afectado por los últimos eventos mundiales, como la pandemia o la Guerra de Ucrania (no en vano, Promoesport tiene oficina en Rusia y algún cliente en el país invadido). “Son cosas que nos ponen en jaque”, dice. Su trabajo, en general, consiste en posibilitar los fichajes (negociando los contratos, representando al jugador o al club), pero también en dar un servicio 360: diseñar la carrera de cada deportista, ocupándose desde asuntos de la vida personal (como el colegio de los hijos o el domicilio) al rendimiento en el campo, pasando, claro está, por los asuntos financieros y jurídicos. Por supuesto, la comunicación y el marketing. “Todo ello en un mundo global”, añade Baster, “hoy es difícil desarrollarte profesionalmente en el mismo sitio donde naces”.

Existe la percepción de que los jugadores cobran mucho, tal vez demasiado: “Está justificado si alguien lo paga: así es el mercado”, dice el agente, aunque reconoce que, si bien hay algunas estrellas con sueldos estratosféricos, “el 95% de los jugadores del fútbol mundial son trabajadores del fútbol”, explica. Cobran bien, mejor que la media, pero tienen carreras muy cortas en un sector muy competitivo. Se percibe también cierta nostalgia, en algunos sectores, de un futbol menos espectacularizado, menos enfocado al negocio. “Esa es una polémica poco productiva”, dice Baster, “son cambios que se van dando en la sociedad, el futbol es una ‘atracción’ para todo el mundo y en España esta industria da trabajo a 300.000 personas”.

¿Y el futuro? “Este verano será restrictivo, habrá transacciones caras, como siempre, pero no creo que nos espere un mercado brillante, con mucha transacción. Espero que en 2023 volvamos a la situación prepandemia, con un crecimiento del 12 o el 14%”, concluye.