Los juguetes configuran gran parte de la memoria sentimental de cada generación. Nos conectan con la infancia, nos retrotraen a tiempos mejores y siempre nos hacen esbozar una nostálgica sonrisa. Recordamos algunos anuncios y promociones que excitarán a ese niño que aún llevamos dentro.

Toys «R» US, en 1989, publicitaba el mítico DeLorean de Back to the future en una versión completamente conducible como en una de radiocontrol. Así cualquiera podía imitar a Marty y Doc en sus viajes.

Remco, 1986. Karate Kid se estrenó en 1984 y generó una línea de juguetes y productos para capitalizar la fiebre del karate. Para los niños que no estaban listos para unirse a un dojo, Remco les permitió «cortar, torcer y patear» como Karate Kid, Daniel LaRusso.

También en 1989, OddzOn Products lanzaba una llamada de atención a los comerciantes con Koosh Ball. Put them by the register and watch them fly (Póngalos junto a la caja registradora y mírelos volar, en español) avisaba la publicidad.

Hobie Skateboards, 1976.

En 1965, George Barris era el abanderado de la cultura de los automóviles customizados.
Tal fue su influencia que Boys’ Life publicitaba una miniatura de sus autos personalizados para niños que aún no tenían la edad suficiente para conducir; Master Pogo, de Master Juvenile Products, se vendía en la Quinta Avenida de Nueva York en 1963; Atari, en 1978, prometía hasta 20 videojuegos diferentes convirtiendo la televisión en tu sala de juegos; A mediados de los años 50,
Dick Tracy causaba sensación. Eso lo rentabilizó Remco con estas radios.

Este helicóptero de patrulla de campo de un solo hombre, de 1967, convertía a cualquier niño en un militar aventurero capaz de cualquier cosa.

Sean Connery se encontraba en 1964 con Harold Sakata en Goldfinger, o lo que es lo mismo James Bond con el villano Oddjob. Un año más tarde Sears, Roebuck and Co. comercializaban su versión en figuras de acción.

Gym-Dandy traía a los patios de América la emoción de ser un Jedi, según anunciaba esta publicidad de 1984. Una torre de exploración, con un speeder, que la fuerza acompañaría.

Spalding ‘traía’ a Rick Barry y a Dr. J para hablar a unos niños de las bondades de sus balones de baloncesto; la marca de cinta adhesiva Scotch anunciaba su concurso con premios de hasta 25.000 dólares de esta manera; en 1970 podías comprar hasta una criatura lunar; ¡y gracias a la ‘Spiromanía’ hasta un bolígrafo que dibujaba en 3 colores!