El pasado lunes, la Casa Real hizo público el patrimonio del rey Felipe VI, que asciende a 2.573.392,80 euros. Este anuncio, que no tiene precedentes en España, se hizo por decisión del monarca y con el objetivo de contribuir a la regeneración de la vida pública del país, y «reforzar la confianza» de los ciudadanos en la Corona.

Desde la Zarzuela anunciaban que su patrimonio se divide en 2.267.942,80 euros en “depósitos en cuentas corrientes o de ahorro y valores representativos de la participación en fondos propios de cualquier entidad” y 305.450 euros en “objetos de artes, antigüedades y joyas de carácter personal” que han sido tasadas. Lo que resulta curioso es que el Monarca no dispone de inmuebles de su propiedad ni tampoco bienes en el extranjero, según fuentes de la Casa del Rey.

El periodo republicano, el exilio y las posteriores ventas de los inmuebles

Durante el periodo republicano fueron expropiadas muchas propiedades que pertenecían a personajes de la realeza de la época, entre ellos, el abuelo de Felipe VI, Juan de Borbón. No obstante, Franco, que «defendía el patrimonio nacional» devolvió a los borbones todos esos inmuebles cuando estuvo en el poder.

Sin embargo, cuando Francisco Franco devolvió al Conde de Barcelona todos sus inmuebles, el Monarca decidió no mantenerlos y cederlos a las ciudades donde estaban situados «a un precio simbólico», explica la periodista Marina Pina en un artículo para el diario El Mundo.

«Don Juan Carlos se instaló en el Palacio de la Zarzuela, a cargo del Patrimonio Nacional, y cuando recibió el palacio de La Mareta como regalo del rey saudí, también cedió su gestión al Estado. Así es como Don Felipe llegó a Rey sin propiedades heredadas ni inversión en ladrillo», escribe Marina Pina.

Su desapego a los inmuebles pudo haberse alimentado del exilio, ya que como explica M. Corbal, en El Mundo, Don Juan no llegó a disfrutar del todo sus propiedades porque se negaba a pisar España como aspirante al trono.

La mayoría de la propiedades que poseía Juan de Borbón, de acuerdo con el libro de El patrimonio de los Borbones, de José María Zavala: el palacio de Miramar en San Sebastián; el palacio de la Magdalena y el Pedralbes, en Cantabria; un edificio de siete plantas en Gran Vía 47; un coto de caza en Ávila y parte de la Isla de Cortegada, en Galicia actualmente pertenecen a Ayuntamientos e instituciones educativas.