Qué tienen en común una reserva natural ecosostenible en Indonesia, un coto de caza de Zambia, un remoto rincón del chileno desierto de Atacama o una bucólica laguna en las islas Maldivas? La respuesta es que en esos lugares están algunos de los resorts de lujo más exclusivos del planeta, los rincones a los que la más absoluta élite acude para disfrutar de sus vacaciones o pasar una temporada lejos del mundanal ruido. Son por lo general parajes de difícil acceso, con precios prohibitivos para la mayoría de los mortales y a prueba de paparazzi, lo que explica también su popularidad entre multimillonarios de perfil mediático o estrellas de Hollywood. 

Durante los peores meses de la pandemia, algunos de estos complejos residenciales se transformaron en retiros dorados y refugios sanitarios de alto standing en los que confinarse en las mejores condiciones posibles. Fue el caso de Punta Mita, en la bahía mexicana de Banderas, que cuenta con 54 fastuosas villas agrupadas en 16 comunidades residenciales con sus playas privadas, su entorno natural de acceso exclusivo e incluso un campo de golf de 18 hoyos diseñado por el legendario Jack Nicklaus. Por Punta Mita se han dejado caer en los últimos años celebridades como Eva Longoria, Kanye West, Jennifer Aniston, Demi Moore o Chrissy Teigen. Algunos han residido ahí durante meses, disfrutando de un entorno de opulencia exquisita a orillas del Pacífico.

Algo parecido podría decirse de Mar-a-Lago, en Florida, la mansión resort de 118 estancias y una llamativa fachada color rosa flamenco en el que Donald Trump se ha refugiado tras perder las elecciones presidenciales de 2020. El dirigente republicano compró el lugar en 1985 por un precio estimado de alrededor de 10 millones de euros y ha hospedado ahí a familiares, amigos, grandes personalidades o dirigentes internacionales como el presidente brasileño Jair Bolsonaro y el primer ministro japonés Shinzo Abe. El área de resort, Mar-a-Lago Club, funciona como un club residencial privado al que se puede acceder por invitación.

Para ricos concienciados

La isla privada de Tetiaroa, en Tahití

Para los grandes magnates con conciencia ecológica, el paraíso en la tierra es The Brando, en la isla privada de Tetiaroa, en Tahití. Marlon Brando descubrió este bellísimo atolón de la Polinesia francesa en los años 60 y construyó ahí una ciudad-balneario de lujo ecosostenible. Con bungalós de dos habitaciones que cuestan un mínimo de 3.500 euros por noche, The Brando se ha convertido en refugio y escondite preferente para famosos como Beyoncé o Barack Obama. La prensa estadounidense lo define como “la isla de las élites progresistas”. Un lugar con un alto grado de sostenibilidad que está a punto de convertirse en uno de los contados resorts de lujo en conseguir la neutralidad de carbono. Pero, presenta un único lunar desde el punto de vista ecológico: sus residentes y huéspedes tienen que acudir ahí en vuelos privados, la más contaminante de las opciones.

La belleza natural y los estilos de vida ecosostenibles forman también parte de la ecuación en el complejo de la isla de Nihi Sumba, en Indonesia. Un paraíso no al alcance de cualquiera, que ocupa parte de la superficie de una reserva natural y cuenta con casi tres kilómetros de playas privadas. Un vuelo de poco más de una hora desde Bali permite acceder al lugar en el que los muy ricos hacen surf, senderismo o yoga; recorren la isla en Land Rover o pasan las horas muertas en uno de los spas más lujosos de que se tiene constancia. 

Donald Trump, tras perder las elecciones, se ha refugiado en una mansión de 118 habitaciones.

En Zambia, muy cerca de las cataratas de Victoria, está el parque nacional de Mosi-oa Tunya, un área protegida que alberga en su interior el resort de Thorntree River Lodge, frecuentado sobre todo por millonarios admiradores de la fauna y el paisaje africanos. Desde que abrió sus puertas en 2017, famosos como George Clooney han utilizado este lugar como campamento base para sus safaris por este rincón del mundo rebosante de cocodrilos, elefantes e hipopótamos.

Otros resorts que combinan opulencia con cierta exquisitez son Tierra Atacama, en la Patagonia chilena, al pie del –con frecuencia– humeante volcán de Licancabur, Soneva Jani, un impresionante complejo de 25 villas victorianas en las islas Maldivas, o la que muchos consideran una de las comunidades residenciales más atractivas del planeta, Uxua, en Trancoso, Brasil. Esta última, propiedad del empresario y diseñador holandés Wilbert Das, está en plena selva amazónica, y ha sido elegida a menudo el mejor resort del mundo. Los que lo conocen valoran muy especialmente sus inmensos jardines tropicales, su piscina de cuarzo, restaurantes y el exquisito diseño de sus estancias en las que han colaborado artesanos locales.