El Jardín de las Delicias de El Bosco es uno de los cuadros más enigmáticos y fascinantes de la historia del arte. Realizado por el maestro flamenco hacia 1490-1500, el célebre tríptico perteneciente al Museo del Prado causó impresión en su época (el Renacimiento), cautivó a los surrealistas y hoy, 500 años después, sigue influyendo en los artistas contemporáneos. Basta visitar la exposición «El Jardín de las Delicias, un recorrido a través de las obras de la Colección SOLO, recién inaugurada en Matadero Madrid, para comprobar la vigencia de este rompedor artista.

La muestra invita a revisitar la obra maestra de El Bosco «desde lo que define nuestra contemporaneidad», a través del trabajo de 15 artistas internacionales de la Colección Solo. El colectivo SMACK, Mario Klingemann, Miao Xiaochun, Cassie McQuater, Lusesita, Dustin Yellin, Muy Pan y Carlus Padrissa (La Fura dels Baus), entre otros, han reinterpretado la genial pintura utilizado diferentes soportes: desde el arte sonoro a la inteligencia artificial, pasando por la animación digital.

El tríptico de El Bosco ya hizo fortuna en su época, como demuestra la temprana aparición de copistas e imitadores. La tabla de la izquierda refleja el jardín del edén; la del centro representa el jardín de las delicias que da título al cuadro, y la de la derecha desemboca en el infierno, un escenario apocalíptico donde el ser humano paga por sus pecados. Sin embargo, algunas de las 20 obras que integran la exposición de Matadero están despojadas de ese moralismo satírico.

El diseño de la instalación, realizado por estudioHERREROS, dispone las obras en un recorrido laberíntico pero intuitivo que potencia el descubrimiento y la sorpresa. Una composición sonora sobre celuloide introduce al espectador en este nuevo Jardín. Se trata de una obra del jiennense Enrique del Castillo que recupera extractos acústicos de Josquin Des Prez y Adrian Willaert, compositores coetáneos de Jheronimus Bosch.

Este paisaje sonoro busca «provocar en el oyente un estado de ensoñación o trance» y da paso a El Jardín de los Detalles Efímeros, pieza creada mediante inteligencia artificial por el artista alemán Mario Klingemann, un referente mundial en este ámbito. En su obra, las formas del cuadro original se desvanecen ante los ojos del espectador.

Que la obra de El Bosco esté probablemente entre las 10 pinturas más populares del mundo supuso un desafío para Klingemann: «Esto significa que la mayoría de la gente tiene una opinión sobre él. Habrá quien vea mi transformación del cuadro como un acto vandalismo o un sacrilegio, pero mi intención ha sido rendirle homenaje para redescubrir y apreciar aún más la obra original».

En su reinterpretación del Jardín, la ceramista riojana Laura Lasheras (conocida como Lusesita) recoge la historia del Génesis en un tríptico de cerámica y tela habitado por ratones. Su obra, que busca provocar una mezcla de ternura y repulsión, está incluida en el espacio «Deliciosa Tentación» junto al bosque carnavalesco y lujurioso del canadiense Bosco Copper. Frente al espejo moral pintado por El Bosco, estos artistas contemporáneos reivindican un paraíso exento de culpa.

Las creaciones en formato gif del serbio Sholim y la animación digital del colectivo estadounidense Cool 3D World conectan el tríptico con las corrientes surrealistas del s. XX, mientras que el chino Miao Xiaochun firma una videoinstalación en un espacio dedicado a los microcosmos y utopías. En este mismo espacio, el tinerfeño Filip Custic (artífice del ecosistema visual de la cantante Rosalía) pone en cuestión el destino de la especie humana en su instalación de vídeo Homo-?

El Bosco siempre ha sido una gran inspiración para el colectivo neerlandés SMACKMM. «El jardín de las delicias nos fascinaba incluso antes de que empezáramos en este proyecto«, afirman junto a su obra de animación SPECULUM, el tríptico digital que cierra la muestra y propone una conversación descarnada sobre la sociedad que hemos construido. El edén, el paraíso y el infierno se despliegan en esta espectacular pieza de 21 metros a lo largo de tres pantallas LED. Si El Bosco estuviera vivo, dicen, «utilizaría la animación en su obra, porque se puede leer como un cómic».

SPECULUM «es también un espejo de la sociedad actual, una proyección de nuestro yo digital, un jardín de superegos donde cada personaje obsesionado por sí mismo está encerrado en su propio bucle», continúan los artistas holandeses. Y si hace 500 años El Bosco reflejó el carácter efímero de los placeres humanos (en el panel dedicado al infierno, el pintor holandés condena el juego, la música profana, el alcoholismo, la lujuria, etc), en este jardín digital se denuncian males contemporáneos como la tecnología, la ubicuidad de las marcas o el colapso ambiental. Un espejo por el que pululan personajes como Kurt Kobain, Hello Kity, Bob Esponja, Kim Kardashian… y hasta el cantante surcoreano PSY bailando el Janja Style.

La exposición se podrá ver en la Nave 16 de Matadero hasta el 27 de febrero de 2022.

EXPO: http://www.eljardindelasdelicias.art
COLECCIÓN SOLO: https://coleccionsolo.com/