La diversidad en la industria del automóvil no deja de aumentar y el mundo de los sistemas de propulsión convierte la elección en una agonía cada vez más compleja en la que la única constante parece ser el rendimiento: los vehículos son cada vez más potentes y aunque las tecnologías eléctrica e híbrida, respetuosas con el medio ambiente, son cada vez más importantes, siempre hay quien todavía prefiere la certeza de saber que las gasolineras siempre están a mano.

Con los SUV en auge, Audi ha sabido sacar partido a la opción dividiéndola, a su vez, en dos versiones: la habitual y la Sportback, con una imagen más joven y deportiva. Y el Q5 Sportback es una nueva vuelta de tuerca al superior rendimiento deportivo de la serie familiar Q5.

Después del Q8, el Q3 Sportback y el E-Tron Sportback, el Q5 Sportback es ya el cuarto cupé de la marca de Ingolstadt. El Q5, que debutó en el mercado en 2008, figura desde hace ya tiempo entre los tres modelos más exitosos de Ingolstadt y el año pasado alcanzó unas ventas de 130.000 unidades en todo el mundo. Ahora, con el lanzamiento de su versión Sportback, se espera que este sea responsable de un tercio de todas las ventas del Q5 en el futuro.

¿Diferencias con el Q5 normal?

Desde el exterior, las diferencias con el Q5 normal no son drásticas. Aparte de la pronunciada caída de la línea del techo se reconocen cambios en la parrilla y unas luces traseras OLED de forma diferente, cuyos gráficos pueden ser seleccionados por el cliente. Pero las dimensiones de ambos son casi idénticas: el Sportback es siete mm más largo y dos más bajo, mientras que la anchura y la distancia entre ejes son las mismas. La capacidad del maletero, de 510 a 1.480 litros (con los asientos traseros abatidos), también es equivalente a la del Q5 normal, con sus 520 a 1.520 litros. Hay, incluso, una opción intermedia: el asiento trasero se puede desplazar y ajustar su respaldo, lo que aumenta el volumen de carga de 510 a 570 litros en el mejor de los casos.

Interior del Q5 Sportback TDI.

Para la existencia de los SUV cupé no hay más explicación que una silueta más atractiva para determinado tipo de personalidad, pero lo que sí resulta realmente tangible es que el Sportback está afinado de forma un poco más deportiva, en general, que el Q5 tradicional. La suspensión deportiva pasiva es de serie, pero si se opta por la suspensión deportiva adaptativa o la suspensión neumática se consiguen amortiguaciones ligeramente más firmes. En cualquier caso, el Q5 Sportback se comporta de forma extraordinariamente convincente en cuanto a refinamiento y confort.

El comportamiento al rodar y pasar por encima de baches es el que uno espera de un vehículo de alta gama y los asientos en el acabado S-Line son una auténtica pasada. Definitivamente, recomendabilísimos para los largos recorridos. Ciertamente, no es un cohete (para eso véanse nuestros recientes comentarios sobre el e-tron GT), pero es indudablemente rápido (de 0 a 100 km/h en 6,1 segundos), y su capacidad de respuesta es generosa: con su potente par motor a medio régimen transmite una más que suficiente cantidad de potencia e impulso.

Calidad irreprochable

Detalle de la llanta del Q5 40 TDI.

En los mandos del salpicadero no hay grandes diferencias con el Q5 normal. La ergonomía es buena, la estructura de los mandos de infoentretenimiento es sencilla y lógica, y se han cambiado los mandos giratorios por táctiles. Como es característico en Audi, la impresión general de calidad es irreprochable y resulta cautivador con su gran equilibrio, sus modales extremadamente agradables o su arsenal de sistemas de asistencia y seguridad. No se necesita mucho tiempo para acostumbrarse al coche.

El espacio en la parte trasera no es, en cambio, abundante, pero sí suficiente, en cualquier caso. A pesar de la inclinación del techo, el espacio para la cabeza no supone un problema en la mayoría de los casos. Salvo que los ocupantes de la plazas traseras sean muy altos (de más de 1,85) no hay problemas para rozar con el techo.

La oferta mecánica va desde los 163 CV del modelo 35 TDI (desde 55.810 euros, el único con tracción delantera) a su modelo cumbre: el potente V6 3.0 TDI de 341 CV, dotado de 700 Nm de par motor máximo (desde 83.330 euros). Todos tienen etiqueta medioambiental Eco. Y puede optarse por la Cero en la versión híbrida enchufable, que ofrece 62 kilómetros de autonomía eléctrica. En resumen, comparándolo con su hermano sin la línea cupé, no hay realmente ninguna ventaja que mencionar. Pero como tampoco es notablemente menos práctico, la elección entre el Q5 o el Q5 Sportback sigue siendo una absoluta cuestión de gustos. Lo que decíamos al principio: la agonía de la elección…