Mito 1. Acostarse temprano es siempre una buena idea

Ben Franklin dijo a los empresarios hace mucho tiempo que “ir temprano a la cama para levantarse temprano” es esencial, y lo cierto es que tiene sus ventajas. Sin embargo, no siempre funciona bien con el ritmo de trabajo de un empresario. Ser noctámbulo y aprovechar para trabajar hasta tarde—durante periodos cortos de tiempo—puede mejorar la productividad. Según los informes, los noctámbulos tienen un mayor coeficiente intelectual y una mente mucho más creativa que los que se van a dormir temprano.

La investigación también sugiere que comenzar la jornada temprano es ventajoso. Por eso, si optas por trasnochar es mejor adaptar tu horario a echar una cabezada por la tarde que a remolonear a primera hora, y además aumenta los niveles de energía. Adopta este nuevo programa de sueño lentamente, manteniéndote despierto una hora más tarde al principio y gradualmente añadiendo un poco más de tiempo, en función de tus necesidades, para luego compensarlo con una siesta de una hora (más rato durmiendo podría ser contraproducente).


Mito 2. Nunca pierdas el foco.

En realidad, muy pocas distracciones pueden atrofiar tu creatividad. Hay aplicaciones específicamente diseñadas para ayudarte a evitar las distracciones, pero, de acuerdo con la ciencia médica, distraerse tiene varios beneficios: te ayuda a concentrarte en profundidad a intervalos y a agudizar tus habilidades creativas a largo plazo. Las distracciones también refrescan tu mente y reducen los niveles de frustración, ya que es importante tomarse tiempo de descanso en el trabajo para desarrollar nuevas ideas y afrontar las tareas con más energía.

Mito 3. No te estreses por las cosas pequeñas.

Con el nivel de estrés que es común en el trabajo y en la vida, hay un montón de consejos por ahí sobre no afanarse en las cosas pequeñas. Lo cual si bien es cierto, puede llevarte también a adoptar con demasiada facilidad una actitud pasiva hacia todo. Recuerda que en el ámbito empresarial se requiere un poco de ferocidad y una pizca de competitividad agresiva, de forma que un poco de estrés puede resultarte beneficioso para estar alerta sobre la marcha de tu negocio.

Por ejemplo, cuando te preocupas acerca de un proyecto o sientes la presión de un plazo que se aproxima, tu esfuerzo aumenta y terminas haciendo un trabajo mucho mejor que si hubieras tomado una perspectiva más relajada. No obstante, debes vigilar que los niveles de estrés sean admisibles, sin que alteren tu sueño o te causen otros problemas de salud.


Mito 4. No importa qué ocurra, mantén la calma.

Perdón por las inquietantes noticias, pero mantener la calma puede causarte insatisfacción emocional, porque de hecho, el enfado en el trabajo es una forma de desahogo y puede llevarte a reconciliar tus diferencia, siempre que no internalices esa emoción de un modo que pueda dañarte. Mientras que a los empresarios se les enseña a mantener la calma en todo tipo de situaciones, hay momentos en que es apropiado mostrar enfado.
Por ejemplo, si alguien roba información sujeta a propiedad intelectual o un empleado plagia contenido, una reacción activa por tu parte será tanto disuasoria para el resto de empleados como constructiva, dando a entender que estás implicado en los problemas de la empresa de forma que se mejoren las relaciones y puedan obtenerse también mejores resultados.

Mito 5. Nunca dejes pasar la oportunidad de reducir costes.

Hay dos formas de aumentar los beneficios: aumentar el volumen de ventas y reducir los gastos. Al intentar reducir los costes, los empresarios pueden acabar cometiendo graves errores al buscar ganancias a corto plazo que resulten pérdidas en el largo plazo. Antes de actuar, observa la evolución a largo plazo, porque gastar más dinero a veces puede significar mayores beneficios futuros. Lo barato muchas veces sale caro.


Mito 6. Siempre di ‘sí’ a los clientes.

La realidad si planeas estar en el negocio a largo plazo es que aceptar cada proyecto entraña el riesgo de adquirir la mala reputación de ser alguien que promete pero no entrega. Nunca muerdas más de lo que se puede masticar y digerir. Muchos dueños de negocios aceptan todo el trabajo que les llega sin ver sus limitaciones porque se adhieren a la perspectiva de que en los negocios es todo o nada.

Si solo puedes tener listas quinientas unidades de producto al mes, entonces no aceptes un contrato de seiscientas unidades hasta que estés seguro de poder cumplir el contrato a tiempo. Mide y evalúa tu capacidad antes de aceptar trabajo adicional. Y, siempre que sea posible, considera si puedes contratar a personal temporal para gestionar el trabajo adicional. Si no puedes, es mejor rechazar los proyectos extras.
Mito 7. Los empresarios exitosos son los que pueden hacerlo todo.

La forma más común en la que los empresarios disminuyen su productividad es tratando de hacer cada tarea por sí mismos. Un empresario de éxito no maneja todo el trabajo solo, se convierte en un buen líder de equipos cualificados y delega tareas. Nadie puede humanamente hacerlo todo, por eso se contratan freelancers y desarrolladores externos que logran un gran salto en la productividad y la satisfacción del cliente.
Desafía estos mitos y haz los ajustes necesarios a tu estilo empresarial, las ventajas aparecerán de inmediato. Si bien es difícil admitir que a veces hacemos las cosas mal, un buen líder sabe dejar a un lado su orgullo y mejorar en lo posible para que su negocio despegue con todas las garantías.