Puedes ser más feliz en el trabajo. Y lo sabes.

Una variedad de especialistas, desde psicólogos a economistas, lanzan anualmente sus teorías acerca de la felicidad y los factores que más la alteran. Algunos análisis afirman que la igualdad económica es el factor vital; otros, que los vínculos sociales fuertes son los fundamentales. Seguramente ambos sean ciertos, pero teniendo en cuenta la cantidad de horas que llegamos a pasar en nuestro trabajo, deberíamos centrarnos más en potenciar nuestra satisfacción.

Puedes ser más feliz en el trabajo. Y lo sabes.

1. Cambia tu mentalidad. Es frecuente escuchar a una persona decir que odia su trabajo, casi como si fuera una medalla o un orgullo compartido con muchos otros. Pero esta idea -la del trabajo como contrario natural de la diversión o incluso de la felicidad- no es universal. En Dinamarca, considerada la nación más feliz del mundo, no solo se centran en la felicidad en el lugar de trabajo, sino que incluso tienen su propia palabra: “arbejdsglæde”. No hay equivalente en español (y desde luego no parece fácil pronunciarla en su idioma original), pero se traduce aproximadamente como “felicidad en el trabajo”. Quizás si tuviéramos una palabra propia para hablar de ello comenzaríamos a mirarlo de otra manera.

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2. Revisa tus propias perspectivas y expectativas acerca de tu trabajo. ¿Colocas automáticamente tu trabajo en los aspectos negativos de tu vida? ¿Cuándo ves a alguien que disfruta con lo que hace piensas que apenas trabaja? La investigación demuestra lo contrario: las personas felices son constantemente más productivas.

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3. Desterrar el aburrimiento. Una encuesta de Gallup de Estados Unidos concluyó que solo el 32% de los trabajadores están “activamente comprometidos” en sus trabajos. La mayoría (51%) afirmaba no estar comprometido y el 17% dijo que están completamente desvinculados”. Si te identificas con esa mayoría poco comprometida, esfuérzate por conseguir algunos cambios. Parte del problema es la falta de motivación: la rutina y los trabajos repetitivos son una máquina de aburrimiento.

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4. Busca la oportunidad de aprender algo nuevo o asumir una nueva responsabilidad. La cultura y las instituciones de Dinamarca dan prioridad a ayudar a los trabajadores a aprender nuevas habilidades si así lo desean. Quizás en España la apuesta general no sea la formación continua de los empleados, pero siempre puedes hacer un esfuerzo por seguir creciendo en los conocimientos de tu sector como alguien que otorga la importancia debida a seguir sabiendo, o incluso como un autodidacta.

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5. Salir de la oficina. Ayuda tomarse un tiempo para romper con la monotonía del lugar de trabajo y, por ejemplo, almorzar en un restaurante o tomar un café. El cerebro también tiene sus deseos, y es primordial recargarlo de energía; un cambio de escenario es la ayuda perfecta para conseguirlo. Un estudio de 2013 mostró que comer fuera con los amigos es más relajante que hacerlo en su escritorio, solo (o acompañado de un tupper recalentado).

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6. Procura intercalar tus descansos más “sociales” con reposo físico. Los extras definitivos para multiplicar el efecto: hacer algo de actividad física (un simple paseo es suficiente) o echar una siesta. ¿Sabías que en Chile es común alquilar camas por horas después del almuerzo para que los trabajadores descansen?

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7. Sonríe, sonríe todo lo que puedas. Parece un tópico, pero la sonrisa está directamente relacionada con la felicidad. Puede haber comenzado como una correlación pero, con el tiempo, el cerebro vinculó a los dos. Si no terminas de convencerte, prueba a esbozar una buena sonrisa durante un rato y sentirte triste al mismo tiempo. Es imposible: o bien dejarás de sonreír o no serás capaz de mantener un pensamiento negativo. Nada menos que el naturalista Charles Darwin propuso por primera vez esto en 1872, y casi un siglo después lo reafirmó el psicólogo Robert Zajonc. No te resistas, lo dice la ciencia.

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8. Mejora los vínculos con tus compañeros y jefes: las personas que trabajan en nuestra misma empresa conviven con nosotros un tiempo diario nada despreciable; si eres huraño o estás cerrado a ahondar en los lazos personales, probablemente el día a día se te haga cuesta arriba. Dales una oportunidad y descubre que hay una persona detrás del empleado que conoces. Después de interaccionar con gente, probablemente te sientas mucho más lleno de energía para afrontar la jornada.

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9. Date un capricho. Todos tenemos pequeños “fetiches” que pueden alegrarnos el día, en momentos de tensión o cuando nos sintamos como un pulpo en un garaje. El ejemplo clásico puede ser una foto de tus hijos o de tu pareja, pero si lo necesitas echa mano de los cromos de fútbol que sigues coleccionando o de la entrada al cine de la cita con tu primera novia. Distráete: eres una persona con aspiraciones propias, no una máquina.

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10. Plantearte una salida. Quizás es una solución complicada de tomar por tus circunstancias, pero todos los ámbitos de la vida pierden parte de su sentido si se es profundamente infeliz. Si estás convencido de hacerle dado a tu trabajo las oportunidades suficientes, quizás es el momento de dar un cambio. Todos tenemos unas necesidades que cubrir – para lo cual necesitamos un trabajo lo más seguro posible -, pero hay demasiadas cosas interesantes que te puedes estar perdiendo. Todo el mundo debería ser capaz de encontrar algo gratificante además de asegurarse el bolsillo. No importa a qué te dediques: encontrarás tu lugar si realmente te mueve la pasión por ello. Tu actitud lo dirá todo.

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