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La explosión dulce y pop de Richard Mille

La relojera suiza Richard Mille vuelve a hacer gala de su independencia y lanza Bonbon, una colección tan atractiva como audaz que se vale de nuevos materiales y técnicas para sorprender.

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Que lo de Richard Mille es una de las propuestas más sorprendentes del panorama de la alta relojería nadie lo pone en duda. Su fama mundial se ha forjado a golpe de audacia e innovación, tanto en el diseño de sus productos como en el empleo de nuevos materiales y técnicas. También en un marketing eficaz, uniéndose a grandes nombres del deporte (Rafael Nadal, Yohan Blake), la realeza (Pierre Casiraghi) y de otras disciplinas como el cine (Michelle Yeoh, Sylvester Stallone, Jackie Chan). Haciendo gala de su independencia, la marca suiza que el francés Richard Mille fundó en 1999 se atreve con casi todo, y lo ha vuelto a poner de manifiesto a principios de 2019 con el lanzamiento de Bonbon (caramelo en francés), su última colección.

Uno espera ver en la esfera de un reloj de más de 80.000 euros (el precio base de las piezas que vende Mille) contadores de segundos, números más o menos grandes, complicaciones como las fases de la luna y el tourbillon y decoraciones clásicas como un grabado guilloché con diseño de líneas geométricas. Pero no nubes de azúcar, caramelos, pasteles, regalices y frutas. La osadía de Bonbon ha salido del pincel de Cécile Guenat, directora de las líneas para mujer de Richard Mille e hija de Dominique Guenat, socio de Mille. “La idea era volver a visitar las colecciones existentes mientras jugaba con el color. Esto me permitió sacar un sentido de la diversión inspirado en el pop. En total, desarrollamos una paleta de 60 colores para esta colección unisex”, explica la diseñadora.

Sí, pese a su singular estética, la familia Bonbon, que nos retrotrae a la infancia, es producto de las anteriores creaciones de la firma. Se adapta a movimientos automáticos ya existentes y muestra tonos legitimados. Richard Mille siempre ha brindado colores llamativos, sobre todo desde que utiliza el TPT de carbono y cuarzo. Esta “tecnología de capa delgada” (en inglés, TPT son las siglas de thin ply technology) se empleó por primera vez en el reloj RM 27-02 Tourbillon Rafael Nadal de 2015, y hace referencia al método por el que se unen finas capas de silicio con resinas de distintos colores en hornos de alta presión. A la compañía relojera le ha llevado tiempo dar con lo que buscaba. Algunos pigmentos no funcionan bien con el titanio, y para que el color de sus relojes permanezca vivo hasta 80 años han sido muchas las pruebas realizadas. Hay tonos presentes en Bonbon que ya hemos visto en el RM 68-01 que pintó el artista urbano francés Cyril Kongo; también en el RM 27-03, teñido de rojo y amarillo como la bandera española en honor a Rafa Nadal. La enseña sigue ampliando su gama (añadiendo el turquesa), gracias a su dominio de las cerámicas teñidas y al engaste de piedras preciosas de colores.

La nueva colección, recién salida de la pastelería/manufactura de Richard Mille en Les Breuleux, en el cantón suizo de Jura, está formada por 10 relojes de edición limitada (con 30 ejemplares de cada uno) casi comestibles. El sueño goloso de un amante de la relojería. Cuatro de los modelos componen el grupo Dulces (RM 07-03 Cupcake, RM 07-03 Nube de algodón, RM 37-01 Pirulí y RM 16-01 Regaliz), con cajas de cerámica bicolor y diales con esmalte grand feu (gran fuego, un método tradicional por el que se somete a las esferas a temperaturas de hasta 850 grados). El otro grupo se llama Frutas, y sus miembros lucen cajas de cuarzo TPT y carbono TPT: Limón y Fresa (RM 16-01), Arándano y Lichi (RM 07-03) y Kiwi y Cereza (RM 37-01). Los precios de la colección Bonbon oscilan a partir de los 128.500 euros.

Sobre las placas de titanio que ejercen de base se han ido colocando cada uno de los 3.000 adornos pintados y lacados a mano. Son minúsculos y apetecibles caramelos y frutas muy detallados. Solo el RM 07-03 Nube de algodón se tarda un día en ensamblar. Incluso las coronas tienen su lado laminero, pues las hay con forma de regaliz y de helado. A lo largo de los 18 meses que ha durado el proyecto Bonbon también se han creado pulseras de varios colores ad hoc. ¿Está el mercado preparado para algo tan colorido, divertido y disruptivo? A juzgar por las ventas (ya se ha despachado la mayor parte de los relojes), sí.