Salud

Una guía de la Generalitat catalana avisa de que el uso de pantallas causa daños «irreversibles» a los menores

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Aumentan el riesgo de miopía, exceso de peso y caries

BARCELONA, 22 (EUROPA PRESS)

Una guía elaborada por la Generalitat de Cataluña ha alertado de que el uso de pantallas está causando daños «irreversibles» a los menores de Cataluña, entre los cuales aumento del riesgo de miopía, exceso de peso y caries, entre otros.

La ‘Guía de Salud Digital (+consciente)’, que parte de entre 650 y 700 referencias únicas revisadas, concluye que el bienestar digital depende de los determinantes tanto sociales como digitales de la salud, así como los factores protectores y de promoción de la salud, según ha explicado la subdirectora general de Adicciones, VIH, Infecciones de Transmisión Sexual y Hepatitis Víricas de la Secretaría de Salud Pública, Lluisa Conejos.

El documento, publicado de forma preliminar este martes, quiere actuar como marco de referencia basado en la evidencia y el consenso profesional, con herramientas y orientaciones prácticas, para promover un uso «consciente y saludable» de las nuevas tecnologías a lo largo de la infancia, la adolescencia, la juventud y también la edad adulta.

De esta forma, el objetivo es tener un marco «que no solo venga determinado por el contexto de la industria», sino también por su uso.

A partir de este diagnóstico, el Govern de la Generalitat anunciará próximamente medidas respecto a la promoción del bienestar digital y prevención del uso problemático de pantallas, desde los Departamentos que correspondan.

IMPACTOS IDENTIFICADOS

La guía recoge que, entre los 0 y los 6 años, el uso de pantallas puede llegar a causas retrasos el desarrollo motor y del lenguaje, dificultades en la percepción de la realidad, sedentarismo y aumento de peso, miopía, alteración del sueño, cambios en el funcionamiento cognitivo y emocional, y desplazamiento de las interacciones cara a cara.

De los 7 a los 11 años, señala posibles interferencias en el aprendizaje; aumento del riesgo de miopía, exceso de caries y peso; trastornos del sueño; malestar emocional, y patrones «oscuros» en el entorno digital infantil.

Asimismo, de los 12 a los 15 y de los 16 a los 18 años, pueden causar menos interacciones cara a cara, sustitución de otras actividades y una disminución de la capacidad de atención e interferencia en el aprendizaje.

En las mismas franjas, altera también la privacidad y la intimidad; causa el malestar emocional; afecta a calidad del sueño; supone riesgo de violencias digitales; impacta la imagen corporal y puede general otros problemas físicos, y aumenta el riesgo de patrones oscuros, dinámicas de azar y micropagos.