Liderazgo

El modelo español de donación y trasplante, un activo internacional

En esta tribuna de opinión, Rafael Matesanz, fundador de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT), explica cómo la experiencia española muestra que el diseño de políticas robustas, el liderazgo clínico y la implicación de la comunidad pueden transformar radicalmente un sistema de salud

Rafael Matesanz, fundador de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT)

La revista británica ‘The Lancet’, con sus más de dos siglos de antigüedad es indiscutiblemente una de las de mayor prestigio e impacto científico y mediático dentro del mundo de la medicina y de la salud pública en general. A finales de 2024, publicaba en portada y como tema editorial un análisis pormenorizado y muy bien documentado sobre el sistema español de donación y trasplantes, considerándolo, sin ningún tipo de duda, un referente mundial en la materia.

La publicación analiza en detalle los factores que han permitido a España alcanzar el mayor índice mundial de donantes fallecidos por millón de habitantes desde hace 33 años, que ya supera los 50 donante pmp, más que duplicando la media de la Unión Europea y multiplicando casi por cinco la de un país tan poderoso como Alemania. El editorial destaca igualmente la contribución española a una reciente resolución de la Asamblea Mundial de la Salud para aumentar la disponibilidad y acceso ético a los trasplantes en todo el mundo.

Resulta muy ilustrativo ver cómo interpretan desde fuera los logros españoles en materia de donación y trasplantes, sobre todo porque al principio de la ONT, cuando saltamos al primer puesto mundial, las interpretaciones eran de lo más variadas y casi ninguna buena. Afortunadamente, las cosas han cambiado de forma radical. Según The Lancet, el éxito del sistema español se sustenta en tres pilares fundamentales: un sólido marco legislativo, un fuerte liderazgo clínico y una red logística altamente organizada, coordinada a todos los efectos por la Organización Nacional de Trasplantes (ONT). Estos elementos han permitido que la donación se cuadruplicara desde la creación de la ONT, consolidando a España como líder internacional en este área.

El artículo destaca la importancia de una legislación transparente y bien definida que ha garantizado la equidad en la asignación de órganos y sobre todo, que ha sido continuamente actualizada para adaptarse a las necesidades emergentes de un campo tan cambiante. Ello ha permitido incorporar rápidamente novedades que han conseguido mantener el sistema en primera línea mundial. El ejemplo más claro es la adopción de la donación en muerte circulatoria o asistolia controlada, solo posible tras un estricto periodo de consenso y un cambio legislativo en 2012 que afrontó con valentía una necesaria modificación en la definición de muerte. Este tipo de donación representa ya más de la mitad de los donantes en España. Somos también los primeros del mundo en su utilización y, sin ella, haría ya años que habríamos dejado de estar en la posición de privilegio que ocupamos hoy.

Un factor fundamental que resalta The Lancet es la figura del coordinador de trasplantes, habitualmente un médico intensivista que combina habilidades clínicas con capacidades de liderazgo, es el responsable de identificar posibles donantes, facilitar el proceso de donación y gestionar los aspectos logísticos y emocionales que involucran a las familias. A resaltar la formación continuada de los coordinadores y el apoyo emocional que ofrecen a las familias, quienes a menudo deben tomar decisiones en momentos muy difíciles. Esta dedicación ha optimizado la efectividad del sistema y ha creado un clima de confianza que se traduce en una tasa de consentimiento familiar superior a la de cualquier otro país. Se elogia también la estrategia de comunicación de la ONT, que promueve una visión positiva de la donación y fomenta el diálogo sobre la misma en el ámbito familiar y social, lo que se traduce en un clima de confianza que favorece el consentimiento a la donación.

El artículo concluye señalando que el modelo español ofrece lecciones valiosas para otros países que enfrentan desafíos en la implementación de sus programas de trasplantes. En un contexto global en el que solo el 10% de la demanda de órganos se satisface en el mundo (frente a más del 90% en nuestro país), la experiencia española muestra que el diseño de políticas robustas, el liderazgo clínico y la implicación de la comunidad pueden transformar radicalmente un sistema de salud.

No es fácil valorar en su justa medida la relevancia internacional del éxito español en materia de trasplantes. Por desgracia, no somos un país que haya destacado por su contribución a la ciencia o más específicamente a la biomedicina; y, sin embargo, en un tema que puede considerarse paradigmático de la modernidad en medicina, ostentamos un liderazgo que dura ya más de tres décadas y una estructura organizativa que es copiada por medio mundo y está siendo replicada en los cinco continentes. La reciente resolución de la Asamblea Mundial de la Salud, promovida por España, es un testimonio del liderazgo y nuestra capacidad de influencia en este ámbito, que a su vez se traduce en un importante prestigio de país del que todos deberíamos ser conscientes.

Por Rafael Matesanz, fundador y anterior director de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT)

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