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El diagnóstico avanzado irrumpe en la salud de la alta dirección en España

Equipo directivo durante una reunión de trabajo, reflejo de la exigencia y la toma de decisiones constante en la alta dirección empresarial.

Ejercer una posición de alta dirección implica una combinación de responsabilidad, presión y carga intelectual continuada. Entre los motivos, destaca la toma de decisiones complejas, la gestión de la incertidumbre o el hecho de mantener la atención durante largas jornadas. Y esto exige que las capacidades físicas y mentales funcionen en condiciones óptimas. Sin embargo, en muchos casos, la salud sigue gestionándose de forma reactiva, cuando ya aparecen síntomas que afectan al rendimiento profesional.

Esta situación no es anecdótica. Según un estudio publicado en Global Advances in Health and Medicine en 2018, que analizó a 827 ejecutivos participantes en un programa de salud, más de la mitad (51,3 %) presentaba niveles elevados de estrés, siendo el trabajo la principal causa. Un dato que pone de relieve una realidad silenciosa: el desgaste no siempre se traduce en enfermedad aguda, pero sí en problemas de descanso, menor energía, dificultades de concentración y fatiga física y mental acumulada.

La buena noticia es que la conversación sobre salud de personas que ostentan puestos de alta dirección ha evolucionado de forma significativa. Ya no se trata únicamente de prevenir patologías, sino de abordar una cuestión clave: cómo mantener el rendimiento cognitivo, la capacidad de liderazgo y la toma de decisiones a largo plazo.

Este cambio de enfoque ha dejado en evidencia las limitaciones del chequeo médico tradicional. Aunque útil para detectar enfermedades en fases avanzadas o con síntomas evidentes, resulta insuficiente para identificar desequilibrios funcionales o factores que impactan en el rendimiento diario. Es decir, no permite anticiparse a los problemas que, sin ser clínicamente graves, sí afectan a la productividad y al bienestar.

Como respuesta a esta necesidad emergente, están ganando protagonismo los llamados modelos de diagnóstico integral, que analizan el organismo como un sistema interconectado. Este enfoque permite detectar riesgos latentes, antecedentes de enfermedad y alteraciones funcionales que pueden influir en el desempeño profesional incluso antes de que aparezcan síntomas. De hecho, en él se incorporan tecnologías avanzadas de imagen, análisis de datos e inteligencia artificial, lo que ofrece una visión más completa y objetiva del estado de salud.

Estos modelos permiten, además, cuantificar el estado de salud y compararlo con valores de referencia, lo que facilita la toma de decisiones informadas en materia de prevención, hábitos de vida y bienestar.

Impacto directo en rendimiento, toma de decisiones y calidad de vida

Desde la perspectiva del alto directivo, este tipo de evaluación ofrece beneficios en múltiples niveles. En el plano funcional, contribuye a sostener el rendimiento laboral y la resistencia física necesaria para afrontar jornadas exigentes. En el ámbito mental, permite identificar factores que afectan a la concentración, la claridad mental y el control del estrés, elementos esenciales en la toma de decisiones complejas.

En el terreno preventivo, proporciona información clave sobre riesgos futuros y antecedentes de salud, facilitando intervenciones tempranas. Y en el plano físico, ayuda a detectar dolencias, necesidades de descanso o desequilibrios energéticos que impactan directamente en la calidad del día a día y en la longevidad saludable.

El doctor Francesc Sala, director médico de Imatgin, resume este cambio de paradigma: “El diagnóstico avanzado permite entender la salud desde una visión integral, combinando imagen médica, datos clínicos y contexto personal para anticipar riesgos y tomar decisiones con mayor precisión”. Un enfoque, añade, pensado para acompañar a las personas en un entorno cada vez más exigente. “En última instancia, el rendimiento de una empresa depende, en gran medida, de la capacidad de quienes la lideran. Y esa capacidad pasa, inevitablemente, por mantener unas condiciones físicas y mentales óptimas de forma sostenida en el tiempo”, sostiene.

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