Health

Helen Hobbs, ganadora del Abarca Prize: «La belleza de la genética está en que permite ir más allá de las asociaciones»

En esta entrevista con Forbes Health a propósito de su reconocimiento, reflexiona sobre las incógnitas que todavía rodean al colesterol, la importancia de prevenir y los límites que aún existen para trasladar la edición genética a la práctica clínica

Helen Hobbes
Helen Hobbs, investigadora del Howard Hughes Medical Institute y profesora de Medicina Interna y Genética Molecular en el University of Texas Southwestern Medical Center en Dallas, Texas

Tradicionalmente, la investigación científica ha buscado respuestas a preguntas relacionadas con la enfermedad. Por ejemplo, qué la provoca, qué factores aumentan el riesgo de padecerla o cómo podemos tratarla. Sin embargo, los avances en genética han permitido ampliar esta perspectiva y plantear una cuestión diferente. Como, por ejemplo, ¿qué podemos aprender de quienes, por sus características genéticas, parecen estar naturalmente protegidos frente a una enfermedad? Este cambio de enfoque en el que las excepciones biológicas se convierten en una fuente de conocimiento capaz de revelar mecanismos hasta ahora desconocidos y orientar el desarrollo de nuevos tratamientos ha abierto nuevas posibilidades para la Medicina.

Una de las grandes referentes de este enfoque es Helen H. Hobbs, investigadora estadounidense que ha dedicado buena parte de su trayectoria a estudiar cómo determinadas variaciones genéticas pueden proteger frente a enfermedades cardiovasculares y hepáticas. Junto al científico Jonathan Cohen, identificó mutaciones naturales en el gen PCSK9 que permiten a algunas personas mantener niveles extraordinariamente bajos de colesterol LDL y presentar un menor riesgo de enfermedad coronaria. Su descubrimiento que contribuyó al desarrollo de una nueva generación de medicamentos para reducir el colesterol y que demuestra cómo estudiar a quienes no enferman puede ofrecer respuestas para tratar a quienes sí lo hacen.

Investigadora del Howard Hughes Medical Institute y profesora de Medicina Interna y Genética Molecular en el UT Southwestern Medical Center de Dallas, Hobbs ha recibido el Premio Internacional de Ciencias Médicas Doctor Juan Abarca (Abarca Prize) en su sexta edición, en reconocimiento a una trayectoria que ha demostrado el potencial de la genética para descubrir nuevas estrategias terapéuticas.

En esta entrevista con Forbes Health, reflexiona sobre las incógnitas que todavía rodean al colesterol, la importancia de actuar antes de que aparezca la enfermedad y los límites que aún existen para trasladar la edición genética a la práctica clínica.

El colesterol LDL es un viejo enemigo de nuestra salud cardiovascular. Sin embargo, en pleno 2026 sigue suscitando muchas preguntas a la comunidad científica. ¿Cuál es la pregunta sobre las enfermedades cardiovasculares que más le obsesiona y que la ciencia todavía no ha conseguido responder? ¿Por qué seguimos sin poder evitar todas las enfermedades cardiovasculares?

Uno de los problemas fundamentales es que sabemos que reducir el colesterol disminuye las enfermedades cardiovasculares o coronarias. Sin embargo, conseguir que las personas sigan tomando la medicación para reducir el colesterol ha resultado muy difícil. Necesitamos encontrar nuevas formas de motivar a los pacientes para que mantengan estos tratamientos.

Pero también hay una cuestión importante que todavía debemos resolver. Necesitamos descubrir cuándo debemos empezar el tratamiento. Es decir, la clave está en la edad a la que deberíamos iniciarlo. Porque sabemos que la aterosclerosis comienza muy pronto en la vida. Por ejemplo, en la década de 1950, cuando jóvenes soldados murieron durante la guerra de Corea, las autopsias permitieron observar que la aterosclerosis empezaba a desarrollarse a edades muy tempranas. Quiero decir que el riesgo de desarrollar enfermedad coronaria aterosclerótica no depende solamente de los niveles de colesterol LDL, sino también del tiempo durante el que una persona está expuesta a esos niveles.

Si, como indica, el riesgo cardiovascular depende también del tiempo que permanecemos expuestos a los niveles de colesterol LDL, ¿no deberíamos apostar por una prevención mucho más temprana? ¿Cree que los sistemas sanitarios están invirtiendo lo suficiente en prevención?

Creo que debemos seguir tratando las enfermedades, pero las principales carencias de los sistemas sanitarios para responder a las necesidades cardiovasculares de la población están en la prevención. Necesitamos iniciar los tratamientos lo suficientemente pronto, pero también encontrar formas más eficaces de transmitir información sobre la importancia de prevenir estas enfermedades y conseguir que los pacientes adopten las medidas preventivas necesarias.

¿Cuál debería ser nuestro objetivo a la hora de controlar el colesterol? ¿Hasta qué niveles deberíamos reducirlo?

Los objetivos de colesterol LDL están evolucionando a medida que se realizan distintos ensayos clínicos. Y la tendencia es que cuanto más bajo, mejor. Por eso, se recomiendan niveles más bajos a las personas que ya tienen una enfermedad coronaria o cardiovascular. Los pacientes se clasifican según su riesgo, y esa clasificación está relacionada con el nivel de LDL que se considera adecuado alcanzar.

Usted ha descubierto que algunas personas nacen con una protección genética extraordinaria. ¿Podríamos llegar a reproducir esa protección frente a la enfermedad coronaria en cualquier persona?

Si se refiere a que si podemos modificar el genoma para reproducir lo que sucede en estos individuos que tienen mutaciones naturales en el gen PCSK9, todavía queda camino por recorrer antes de conseguirlo de forma segura. Se han desarrollado herramientas para modificar el genoma, pero el problema es la seguridad. Necesitaremos tiempo para garantizar que el tratamiento no tenga consecuencias peores que la propia enfermedad.

¿Hasta qué punto dependerán los próximos avances científicos de conectar la genética con la investigación clínica?

La belleza de la genética está en que permite ir más allá de las asociaciones. Los estudios de asociación pueden utilizarse para generar hipótesis sobre lo que está causando una enfermedad, pero no demuestran por sí solos que exista una relación causal. Por ejemplo, los niveles plasmáticos de colesterol HDL están inversamente correlacionados con las enfermedades coronarias. Sin embargo, sabemos que esa relación no es causal. Y lo sabemos gracias a la genética. Las personas que presentan alteraciones genéticas que provocan niveles muy bajos de colesterol LDL tienen un riesgo mucho menor de enfermedad coronaria. Por el contrario, los trastornos genéticos que causan niveles elevados de LDL están asociados con enfermedades cardiovasculares. Por tanto, la genética nos ayuda a identificar las causas de las enfermedades.

¿De dónde cree que llegará el próximo gran avance terapéutico? ¿Qué áreas de la medicina tienen mayor potencial para transformar la salud en los próximos años?

Es extremadamente difícil predecirlo. Hay muchas áreas en las que necesitamos grandes avances e innovación. Hemos conseguido avances muy importantes en el tratamiento del cáncer, pero todavía hay algunos tipos de cáncer para los que los tratamientos son rudimentarios. También tenemos enfermedades como el lupus y otras patologías inflamatorias autoinmunes para las que disponemos de opciones terapéuticas muy limitadas. Y otro ámbito que, realmente, necesita nuevas estrategias terapéuticas es el de las enfermedades neurodegenerativas. Hay muchas oportunidades para mejorar la salud.

Artículos relacionados