Algunos encuentros nacen para alimentar; otros, aspiran a contar una historia. El primer maridaje impulsado por Ñam Ñam Festival junto a la Comunidad de Madrid pertenece a esta segunda categoría. La cita, celebrada en la cava de Forbes House y presidida por Ángel de Oteo Mancebo, Director General de Agricultura de la Comunidad de Madrid, reunió a socios de Forbes House y representantes del sector para descubrir el potencial de una región cuya riqueza vitivinícola sigue ganando protagonismo dentro y fuera de nuestras fronteras.
Lejos de la idea tradicional de una cata, la experiencia se concibió como un recorrido sensorial por el territorio madrileño a través de algunos de sus lenguajes más universales: el vino, la gastronomía y la capacidad de ambos para despertar recuerdos, emociones y conversaciones. Cada copa encontró su eco en la siguiente, construyendo una narración donde paisaje, tradición y producto se dieron la mano.
La iniciativa nace de la colaboración entre Ñam Ñam Festival, el primer Festival Internacional Independiente de Experiencias Gastronómicas, y la Comunidad de Madrid, una alianza que pone el foco en el potencial del territorio como despensa, destino y fuente de inspiración. Una oportunidad para reivindicar una región que cuenta con cerca de 12.000 hectáreas dedicadas al cultivo de uva de vino, de las cuales 8.850 pertenecen a la Denominación de Origen Vinos de Madrid, creada en 1990 y considerada una de las 94 denominaciones de origen reconocidas en España.
Actualmente, la D.O. Vinos de Madrid exporta más de 5.000 hectolitros de vino, alrededor del 30% de su producción, a mercados internacionales como los países de la Unión Europea, Estados Unidos y China, consolidando el trabajo de un sector que ha sabido posicionarse más allá de sus fronteras. El mapa vitivinícola madrileño se divide en cuatro subzonas —Arganda, Navalcarnero, San Martín de Valdeiglesias y El Molar—, cada una con características propias que aportan diversidad y personalidad a los vinos de la región.
Como maestro de ceremonias ejerció Angelo Altobelli, beverage director de Forbes House, encargado de guiar a los asistentes a través de una selección de referencias que permitieron recorrer distintos paisajes y estilos enológicos de Madrid. Entre ellas destacó Entre Silencios, un vino blanco elaborado con malvar, elegante y preciso, marcado por la frescura y la expresión de su origen; de los tres siguientes, elaborados con garnacha, Esto es Vida es una propuesta vibrante y contemporánea que reivindica una nueva forma de entender el vino madrileño; Chulo, fresco y accesible, reflejo de una generación de elaboradores comprometidos con el territorio y elaborado con una garnacha de viñas centenarias de Madrid; y El Hombre Bala, uno de los grandes referentes de San Martín de Valdeiglesias, elaborado con garnachas de altura que transmiten el carácter singular de la sierra madrileña.

El escenario elegido no fue casual. La cava de Forbes House aportó la atmósfera íntima y pausada que requería una propuesta basada en la escucha, la degustación y el descubrimiento. Un espacio donde la conversación adquirió protagonismo y donde cada copa invitó a detenerse un instante para comprender mejor el origen de lo que se sirve.
La experiencia sirvió además como antesala de una de las citas más esperadas del fin de semana gastronómico: los Ñam Ñam Awards, celebrados esa misma noche. Estos galardones reconocen el talento, la creatividad y la capacidad transformadora de los profesionales, proyectos y marcas que están redefiniendo la gastronomía contemporánea desde distintas disciplinas. Una celebración que, al igual que el propio festival, entiende la gastronomía como un espacio de encuentro entre cultura, territorio, innovación y comunidad.
Con este primer maridaje, Ñam Ñam Festival continúa explorando nuevas formas de acercarse a la gastronomía contemporánea, apostando por formatos experienciales que ponen en valor tanto el producto como las historias que lo rodean. Además de suponer el pistoletazo de salida de un fin de semana marcado por los Ñam Ñam Awards y por la programación del festival, la cita anticipó el espíritu de un encuentro que reúne a chefs, creadores, marcas, artesanos, artistas y amantes de la gastronomía en torno a una misma idea: que detrás de cada producto existe siempre un territorio, una comunidad y un relato que merece ser contado.
Porque cuando gastronomía, vino y territorio encuentran un mismo lenguaje, la experiencia deja de estar únicamente en la mesa para instalarse también en la memoria.

