Forbes Travel

Bad Bunny elige el hotel Mandarin Oriental para su estancia en Barcelona

El artista puertorriqueño ha elegido uno de los hoteles más lujosos y exclusivos de Barcelona y de toda España, donde los precios oscilan entre los 800 y los 1.700 euros por noche.

Hotel Mandarin Oriental, Barcelona. (Foto: Mandarin Oriental, Barcelona)

El conejo arrasa por donde pasa. La llegada de Bad Bunny a Barcelona ha revolucionado el centro de la ciudad, antes, durante y después de sus conciertos. Cada uno de sus movimientos se ha convertido en un fenómeno en redes sociales: desde los lugares que visitó -o intentó visitar entre la multitud de fans- hasta el exclusivo rincón elegido para descansar durante su estancia en la capital catalana. Y no ha escogido cualquier lugar. El artista puertorriqueño se hospeda en el Mandarin Oriental, considerado uno de los hoteles más lujosos y exclusivos de Barcelona y de toda España. Situado en pleno Passeig de Gràcia y frente a la icónica Casa Batlló, el establecimiento se ha convertido en el epicentro de la expectación alrededor del cantante durante este fin de semana.

Todo sobre la madriguera barcelonesa de Bad Bunny

Ubicado frente a la emblemática Casa Batlló, el hotel se ha convertido en uno de los grandes símbolos del lujo en Barcelona. El edificio, que antes albergó el histórico Círculo Ecuestre y posteriormente distintas sedes políticas y bancarias, abrió sus puertas como Mandarin Oriental en 2009, convirtiéndose en el primer establecimiento de la cadena asiática en España. Desde entonces, se ha consolidado como uno de los alojamientos preferidos por celebridades internacionales, empresarios y grandes figuras del entretenimiento.

El hotel cuenta con 120 habitaciones y suites diseñadas por la prestigiosa interiorista española Patricia Urquiola, responsable de una estética elegante y contemporánea que combina mármol, madera noble, iluminación tenue y una atmósfera sofisticada. El lujo del establecimiento no apuesta por la ostentación, sino por la exclusividad silenciosa y el cuidado extremo de cada detalle.

Foto: Mandarin Oriental Barcelona

Entre sus principales atractivos destacan la espectacular piscina en la azotea con vistas privilegiadas sobre Barcelona, un exclusivo spa con hammam, jacuzzi y piscina cubierta, además de diferentes espacios de bienestar y privacidad. Los precios de las habitaciones oscilan entre los 800 y los 1.700 euros por noche, mientras que algunas de sus suites más exclusivas pueden alcanzar cifras cercanas a los 18.000 euros por noche.

La propuesta gastronómica del hotel es otro de sus grandes reclamos. Uno de sus espacios más conocidos es el restaurante Moments, liderado por los chefs Raül Balam y Carme Ruscalleda, reconocido con estrellas Michelin y especializado en alta cocina catalana. Sus exclusivos menús degustación superan los 180 euros por persona y han convertido al establecimiento en un referente gastronómico de la ciudad.

Restaurante Moments.
Foto: Mandarin Oriental Barcelona

Los fans ‘tiraron muchas fotos’

La presencia de Bad Bunny en el hotel ha provocado una auténtica revolución en los alrededores del Passeig de Gràcia. Desde que comenzaron a circular vídeos y fotografías del cantante entrando y saliendo del alojamiento, cientos de seguidores se han acercado a la zona con la esperanza de verlo. Las aglomeraciones han obligado incluso a reforzar la seguridad en el entorno del hotel.

Bad Bunny durante su actuación en el Half Time Show de la Super Bowl 2026. Foto: Getty

La visita del artista forma parte de su esperada gira internacional “DeBÍ TiRAR MáS FOToS World Tour”, con la que regresa a España por primera vez desde 2019. El cantante ya ha actuado este pasado viernes 22 de mayo y queda la actuación de la noche del 23 de mayo en el Estadi Olímpic Lluís Companys de Barcelona.

Tras su paso por Barcelona, el artista puertorriqueño continuará la gira en Madrid, donde ofrecerá una serie de diez conciertos en el Riyadh Air Metropolitano. La expectación en torno a los espectáculos es máxima, especialmente después de que comenzaran a difundirse imágenes del impresionante escenario y de la ya icónica “casita rosa”, uno de los elementos visuales más reconocibles de esta nueva etapa artística de Bad Bunny.