El mercado hotelero español registró un volumen de inversión de 1.000 millones de euros entre enero y marzo de 2026, lo que supone un incremento del 70% respecto al mismo periodo del año anterior. Así lo recoge el Barómetro Hotelero elaborado por STR y Cushman & Wakefield.
Este comportamiento se produce en un contexto de aumento de los ingresos operativos, favorecido en parte por la consideración de España como mercado refugio ante la inestabilidad geopolítica en Oriente Medio, lo que ha impulsado tanto la demanda turística como la inversión en activos hoteleros.
Durante el primer trimestre predominaron las operaciones individuales frente a las transacciones de carteras, con un mayor protagonismo del inversor nacional. Entre las operaciones destacadas figuran la venta del complejo Jumeirah Port Sóller Hotel & Spa, en Mallorca, así como diversas adquisiciones en destinos como Ibiza.
El incremento de la actividad inversora ha ido acompañado de una subida del precio medio por habitación, que ha pasado de 170.000 euros al cierre de 2025 a 221.000 euros en los primeros meses de 2026.
En paralelo, el sector mantiene una evolución positiva en sus indicadores operativos. El precio medio diario (ADR) se situó en 143,4 euros, un 4% más interanual, mientras que el ingreso por habitación disponible (RevPAR) también creció en el mismo porcentaje.
Por mercados, Madrid se posicionó como el destino con mayor RevPAR, superando ligeramente a Barcelona, en un contexto en el que ya hay cuatro destinos en España por encima de los 100 euros de ingreso por habitación disponible.
La ocupación media se mantuvo prácticamente estable en el 68,9%, con Canarias como el destino con mayor tasa (84,5%), seguido de Madrid, que registró un incremento del 3,9%. Otros destinos como Alicante, Málaga, Sevilla o Valencia también presentaron niveles de ocupación cercanos al 75%.
Además de las transacciones, el periodo ha estado marcado por el aumento de las inversiones en reposicionamiento de activos y por el desarrollo de nuevos proyectos hoteleros, especialmente en ubicaciones periféricas y en segmentos de tres y cuatro estrellas.
Las previsiones del sector apuntan a una continuidad de esta tendencia a lo largo del año, condicionada por la evolución del contexto internacional y su posible impacto en la demanda turística y en los costes operativos.

