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Así es el nuevo puente colgante de la Torre Eiffel a 60 metros de altura

‘Vértigo de la Torre’ no es apto para aquellos con miedo a las alturas, pero sí para aquellos dispuestos a descubrir París desde una perspectiva completamente nueva.

La Torre Eiffel ha estrenado una atracción nueva para ser admirada desde otra perspectiva, y no es apta para aquellos con miedo a las alturas. Bajo el nombre deVértigo de la Torre, esta nueva estructura permite a los visitantes caminar literalmente sobre el vacío y descubrir París desde una perspectiva completamente nueva.

Suspendida entre los pilares este y oeste del primer nivel, esta pasarela de 40 metros de longitud se sitúa a unos 57-60 metros de altura y cruza la visita tradicional hacia una experiencia de otro nivel. Su superficie de malla transparente intensifica la sensación de ingravidez, creando un recorrido no apto para quienes sufren vértigo, pero irresistible para quienes buscan emociones fuertes con vistas únicas.

toureiffel.paris

La estructura está compuesta por más de 25.000 paneles de red de alta resistencia y un sistema de cables preparado para soportar tanto el peso como las condiciones meteorológicas. Para mantener una experiencia fluida y sin aglomeraciones, el acceso está limitado a solo cuatro personas al mismo tiempo, lo que permite cruzar el puente de forma más íntima y controlada.

El acceso a esta atracción está incluido en la entrada general al monumento y requiere reserva previa mediante un sistema digital: los visitantes deben escanear un código QR en la propia torre y elegir una franja horaria. Disponible de forma temporal hasta el 3 de mayo, el recorrido se adapta a la alta demanda turística y facilita una organización eficiente del flujo de visitantes.

El monumento de pago más visitado del mundo

Más allá de esta novedad, la Torre Eiffel mantiene su oferta habitual con tres niveles visitables a 57, 116 y 276 metros de altura, desde donde se pueden contemplar vistas panorámicas de la ciudad, además de disfrutar de espacios gastronómicos como el restaurante Le Jules Verne, dirigido por el chef Frédéric Anton, y el Bar à Champagne en su cima.

Inaugurada en 1889 durante la Exposición Universal de 1889, la Torre Eiffel sigue siendo el monumento de pago más visitado del mundo. Con iniciativas como esta, demuestra su capacidad para adaptarse a las nuevas formas de turismo sin perder su esencia, consolidándose como un icono que sigue sorprendiendo a millones de visitantes cada año.

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