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Así cambiarán las habitaciones de hotel a partir de 2030 según la nueva normativa de la UE

Los envases de plástico de un solo uso y el plástico para envolver maletas tienen los días contados, literalmente hasta 2030.

Al parecer, 2030 marcará no solo un cambio de década, sino también un punto de inflexión en el concepto de habitación de hotel tal y como lo conocemos. En particular, habrá que despedirse de los tradicionales botes de gel y champú que “nadie” se llevaba como recuerdo, junto con otros envases de plástico de un solo uso.

Bruselas ha aprobado el Reglamento (UE) 2025/40, una normativa cuyo objetivo es reducir los residuos de envases y fomentar modelos más sostenibles en toda la Unión Europea. Aunque entró en vigor a comienzos de 2025, su aplicación será progresiva en los Estados miembros a partir de agosto de 2026, estableciendo un calendario de cambios que se desarrollará a lo largo de los próximos años.

Durante décadas, entrar en una habitación de hotel y encontrar pequeños envases de gel, champú o crema ha sido una escena habitual y muy deseada para los viajeros. Estos productos monodosis, utilizados o guardados como recuerdo, tienen los días contados en la UE, ya que forman parte de los principales residuos que la normativa pretende eliminar.

De botes a dispensadores

El cambio más visible llegará el 1 de enero de 2030, cuando quedará prohibida la utilización de envases monodosis en los hoteles. En su lugar, los establecimientos deberán instalar sistemas de dispensadores rellenables en las habitaciones, una alternativa que ya se utiliza en muchos espacios públicos y que permite reducir significativamente el consumo de plástico.

El sector de la hostelería es uno de los más afectados por esta medida, ya que genera grandes cantidades de residuos de un solo uso. La normativa se centra especialmente en botellitas individuales de gel, champú, lociones, jabones y kits de higiene, todos ellos formatos diseñados para un único uso y responsables de millones de residuos anuales en Europa. El objetivo de esta regulación se basa en datos como los del Plastic Atlas, que indican que cada ciudadano europeo genera alrededor de 190 kilos de residuos de envases al año. Además, cerca del 44 % del plástico utilizado en Europa se destina a envases, muchos de ellos de un solo uso, lo que ha llevado a la UE a establecer una estrategia de reducción progresiva.

Otras despedidas

El artículo 120 del Reglamento fija una hoja de ruta con objetivos concretos respecto a 2018: una reducción del 5 % en 2030, del 10 % en 2035 y del 15 % en 2040. La normativa también introduce otros cambios relevantes. A partir del 1 de enero de 2030 se prohibirán otros determinados envases de plástico de un solo uso, como las bolsas para frutas y verduras o los recipientes para alimentos y bebidas en establecimientos. Además, para 2029 se establece que el 90 % de los envases de bebidas de plástico y metal deberán recogerse de forma separada para facilitar su reciclaje. También se eliminará progresivamente el plástico para envolver maletas a partir de 2027, hasta su desaparición total en 2030, siendo sustituidos por alternativas como correas de equipaje, fundas reutilizables o candados TSA.

Por último, es importante señalar que los productos de viaje adquiridos en tiendas para uso personal no se verán afectados directamente por estas restricciones. Aun así, los viajeros empezarán a notar menos plásticos tanto en los hoteles como en la gestión del equipaje, en un proceso de cambio progresivo que apunta a un modelo más sostenible.

En palabras del vicepresidente primero de la Comisión Europea, Frans Timmermans, “si no cambiamos el modo en el que producimos y utilizamos los plásticos, en 2050 habrá más plástico que peces en el mar”. Una advertencia que resume el espíritu de esta normativa: reducir residuos, aumentar el reciclaje y avanzar hacia un uso más responsable de los recursos.

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