Meliá Hotels International cerró 2025 con un beneficio neto de 200,2 millones de euros, un 23,6% más que el año anterior, consolidando un ejercicio de crecimiento sólido en un entorno turístico más estable que el vivido tras la pandemia. El resultado operativo (Ebitda) sin plusvalías alcanzó los 544,7 millones, mientras que los ingresos aumentaron un 3,2%, hasta 2.077,5 millones de euros.
La evolución del negocio fue positiva en prácticamente todas las regiones. El ingreso medio por habitación (RevPAR) creció un 5,4% respecto a 2024 —un 6,6% en moneda constante—, con una mayor aportación de los precios que de la ocupación. Este avance se produjo pese al impacto del cierre temporal por reformas de hoteles estratégicos como Paradisus Cancún, Gran Meliá Don Pepe o Paradisus Bali, que restaron alrededor de 12 millones de euros al resultado operativo del año.
La compañía también reforzó su solidez financiera. La deuda financiera neta se situó en 778,6 millones de euros al cierre del ejercicio, manteniendo la ratio deuda/Ebitda por debajo de 2,2 veces, un nivel considerado prudente en el sector. Además, firmó un nuevo préstamo sindicado de 800 millones de euros que le permitirá optimizar costes financieros y adaptar los vencimientos a su plan de crecimiento hasta 2030.
En el plano comercial, los canales propios —como Melia.com y la aplicación móvil— crecieron un 7% y ya representan cerca del 50% de la venta centralizada del grupo, reforzando la relación directa con el cliente. El programa de fidelización MeliáRewards se aproxima a los 19 millones de miembros y mantiene un peso clave en las reservas directas.
2025 fue también un año de intensa expansión. Meliá firmó 51 nuevos hoteles —todos bajo fórmulas de gestión o franquicia—, sumando más de 9.000 habitaciones, y abrió 28 establecimientos. Actualmente cuenta con 83 hoteles en proceso de futura apertura. El crecimiento se concentra especialmente en los segmentos de lujo y premium, que ya representan la mayor parte de su cartera y reflejan su apuesta por un modelo más rentable y menos intensivo en capital.
En sostenibilidad, la compañía volvió a situarse como la hotelera más sostenible de Europa según S&P Global y tercera a nivel mundial en el sector turístico. Entre otros avances, aprobó un plan de transición energética en España que permitirá evitar la emisión de 3.000 toneladas de CO₂ al año. También revalidó su certificación como Top Employer y mantuvo altos niveles de compromiso interno y diversidad en su plantilla.
De cara a 2026, la compañía mantiene las previsiones optimistas y no anticipa un cambio de tendencia en la demanda turística. Las reservas ya superan en un 11% las registradas hace un año y las perspectivas son especialmente favorables en Canarias, Caribe y destinos de nieve, así como en el segmento de congresos y convenciones. A ello se sumará la reapertura de varios hoteles emblemáticos tras su reforma integral, lo que permitirá recuperar capacidad y elevar el potencial de ingresos en los próximos meses.
