El turismo internacional ha entrado en una nueva etapa. No es solo una recuperación tras la pandemia: es un cambio de escala. En 2025, el mundo superó por primera vez los 1.500 millones de llegadas de turistas internacionales, un récord absoluto que confirma que viajar vuelve a ser uno de los grandes motores económicos, sociales y culturales del planeta.
Según los últimos datos de ONU Turismo, el volumen global de viajeros alcanzó los 1.520 millones, un 4% más que el año anterior. Un crecimiento más moderado que el de los ejercicios inmediatamente posteriores a la crisis sanitaria, pero mucho más significativo por su carácter estructural: el sector ya no rebota, se expande.
Un negocio global de escala histórica
El impacto económico acompaña al volumen. Las exportaciones asociadas al turismo, que incluyen el gasto directo y el transporte de pasajeros, alcanzaron en 2025 los 2,2 billones de dólares, situando al turismo al nivel de sectores como la energía, la automoción o la industria agroalimentaria. Solo el gasto turístico internacional se estima ya en torno a 1,6 billones de euros, un 5% más que el año anterior.
Estas cifras explican por qué el turismo representa hoy cerca del 10% del PIB mundial y genera uno de cada diez empleos a escala global. Viajar vuelve a ser una prioridad incluso en un contexto marcado por la inflación, la volatilidad geopolítica y el encarecimiento de los servicios.
Europa sigue siendo el gran imán
En este nuevo mapa global, Europa mantiene su liderazgo como principal región receptora. En 2025 recibió 793 millones de viajeros internacionales, un 4% más que en 2024 y un 6% por encima de los niveles prepandemia. Francia y España, los dos países más visitados del mundo, rozan juntos los 200 millones de turistas anuales, una cifra que ningún otro eje turístico iguala.
Europa occidental y la región mediterránea sostienen el crecimiento, mientras que Europa central y oriental experimenta un fuerte rebote, aunque todavía no ha recuperado plenamente las cifras de 2019. El Viejo Continente no solo atrae por volumen, sino por su capacidad de diversificar oferta, temporadas y perfiles de viajero.
Asia y África aceleran el futuro
Si Europa representa la estabilidad, Asia y África encarnan la aceleración. Asia-Pacífico cerró 2025 con 331 millones de llegadas internacionales, aún un 9% por debajo de 2019, pero con una tendencia claramente ascendente impulsada por la reapertura total de mercados clave como Japón y el sudeste asiático, y por la recuperación del tráfico aéreo de largo radio.
África, por su parte, firmó uno de los mejores desempeños del año, con 81 millones de turistas internacionales, un 8% más que en 2024. El norte del continente lidera el avance, y países como Marruecos destacan por una estrategia sostenida que amenaza con alterar el equilibrio turístico tradicional del Mediterráneo: su capacidad para triplicar el turismo en apenas dos décadas ya no es una hipótesis, sino una realidad en construcción.
Oriente Medio consolida su apuesta
El caso de Oriente Medio es singular. En 2025 alcanzó los 100 millones de llegadas, un 3% más interanual y un 39% por encima de los niveles de 2019, el mayor salto relativo de todas las regiones. Emiratos Árabes Unidos, Qatar y Arabia Saudí han convertido el turismo en una política de Estado, con inversiones masivas en conectividad, eventos, cultura y hospitalidad de alto nivel.
América, entre la estabilidad y la pausa
El contrapunto lo marca el continente americano. En 2025, las Américas crecieron apenas un 1%, hasta los 218 millones de visitantes. Tras un primer semestre dinámico, el segundo se vio afectado por el menor rendimiento de Estados Unidos y Canadá, condicionado por el encarecimiento de los viajes, el fortalecimiento del dólar y una competencia internacional cada vez más intensa.
Aun así, Sudamérica y Centroamérica muestran señales positivas, mientras que el Caribe acusa episodios climáticos extremos que empiezan a formar parte del riesgo estructural del turismo.
Más gasto, menos dependencia del volumen
Uno de los rasgos más relevantes de esta nueva etapa es que el crecimiento ya no depende solo del número de turistas. Países como Marruecos, Japón, Egipto o Corea han registrado aumentos de ingresos muy superiores al de llegadas, confirmando un cambio hacia modelos de mayor valor añadido. En Europa, España se consolida entre los países que más incrementan ingresos turísticos, junto a Reino Unido y Francia.
¿Qué viene ahora?
De cara a 2026, ONU Turismo prevé un crecimiento adicional de entre el 3% y el 4%, condicionado por la evolución económica global y los equilibrios geopolíticos. Asia y África seguirán marcando el ritmo, mientras Europa y América tenderán a estabilizarse.
Los grandes eventos internacionales —como los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina o el Mundial de Fútbol de 2026— actuarán como catalizadores adicionales de los flujos turísticos.
El mensaje es claro: el turismo mundial ha entrado en una fase de madurez expansiva, donde el viaje ya no es solo desplazamiento, sino economía, influencia y geopolítica blanda. El mundo se mueve de nuevo, y lo hace a una escala nunca vista.
