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David Collado, ministro de Turismo de República Dominicana: «Es un momento especialmente atractivo para invertir en el país»

El ministro de Turismo de República Dominicana, David Collado, fotografiado en el hotel Four Seasons (Madrid). Fotografía: Jaime Partearroyo.

Con cifras récord de visitantes y una estrategia que mira mucho más allá del sol y la playa, República Dominicana llega a Fitur 2026 con una narrativa renovada. Lujo entendido como experiencia memorable, sostenibilidad como eje de crecimiento y una apuesta clara por diversificar su propuesta turística marcan el momento actual del país. Para entender hacia dónde se dirige uno de los destinos más dinámicos del Caribe, conversamos con David Collado, su ministro de Turismo.

Más allá del volumen de visitantes, ¿qué cambio de enfoque diría que ha marcado la transformación del país como destino en los últimos años?

La alianza público-privada ha sido la clave del éxito. En 2020, en plena pandemia, se creó un comité para que todas las decisiones se tomaran con transparencia y con el sector privado en la mesa. A ello se sumó una decisión estratégica fundamental: abrir nuestras puertas, mediante un protocolo sanitario certificado por Bureau Veritas y Safe Travels, cuando otros grandes mercados, como Francia, Alemania o Canadá, cerraban sus fronteras. El resultado fue inmediato: en 2021 se registró el mejor último cuatrimestre de nuestra historia turística.

En 2022, mientras muchos destinos seguían un 63 % por debajo de los niveles previos, el crecimiento fue de doble dígito. En 2023 se alcanzaron 10,3 millones de visitantes, una cifra prevista originalmente para 2027; en 2024 se superaron los 11 millones, por encima incluso de la población local; y en 2025 se llegó a 11,7 millones de viajeros, convirtiéndose en el mejor año de la historia del turismo dominicano.

Este crecimiento ha venido acompañado de una fuerte confianza inversora, con la llegada de grandes marcas hoteleras y el refuerzo del capital internacional, especialmente español y mexicano. Más allá de los récords, la visión actual es clara: avanzar hacia un modelo sostenible y diverso —de lujo, gastronómico, deportivo y cultural— que permita mostrar una propuesta mucho más amplia que el tradicional sol, playa y piña colada. Hoy, esta actividad representa alrededor del 15 % del PIB de forma directa y hasta un 22 % de manera indirecta, genera más de un millón de empleos y aporta más de 12.000 millones de dólares al año, contribuyendo de forma decisiva a la estabilidad económica.

Desde el Ministerio están impulsando una estrategia clara para posicionar al país en el segmento premium. ¿Qué papel juega ahí la hotelería de alta gama y cómo contribuye a construir un destino aspiracional más allá del modelo tradicional?

En los últimos años han desembarcado considerables sociedades hoteleras, como un St. Regis de lujo —abierto en pleno Covid-19— o Meliá, que acaba de anunciar un nuevo hotel de 500 habitaciones y ha desarrollado proyectos junto a Rafael Nadal, incluida una academia de tenis en Puerto Plata. Al igual que la continuidad de grupos como Fluxá o Abel Matutes, que siguen ampliando su presencia en el país.

Nosotros incentivamos activamente la entrada de esas grandes casas. Un ejemplo claro es la construcción del primer Four Seasons en Miches, con 100 habitaciones y 25 villas de ultra lujo. Este tipo de firmas no solo elevan la oferta, sino que ayudan a crear, posicionar y afianzar un destino en el imaginario internacional. En la misma línea se sitúa el Rosewood de Punta Cana, dentro del proyecto de la familia Rainieri, una incorporación estratégica que responde a la necesidad de ampliar el portafolio premium para poder realizar una promoción acorde a ese segmento.

Necesitamos contar con un inventario sólido de lujo para respaldar nuestra apuesta. Por eso también impulsamos propuestas como Amanera, ya operativa en la zona norte, y Casa de Campo, que ha incorporado 67 nuevas habitaciones de ultra lujo y prevé sumar otras 100, con suites —como la presidencial— que alcanzan los 16.000 dólares por noche. Queremos que República Dominicana se perciba como un destino aspiracional y deje de estar asociada únicamente al todo incluido. Ya contamos con el primer hotel W todo incluido del mundo y próximamente se sumará un Ritz-Carlton bajo este formato. Muchas cadenas combinan hoy propuestas así con otras más convencionales, y ambas son bienvenidas.

En Fitur están presentando algunos de estos proyectos. ¿Cómo están empujando la evolución hacia nuevos destinos más allá de los ya consolidados?

Este es uno de los puntos principales de nuestra estrategia. Un modelo claro es Miches, un nuevo destino turístico que presentamos en el marco de Fitur y que representa una de las evoluciones más rápidas que ha vivido el país. En apenas tres años se han desarrollado 2.500 habitaciones, con 500 habitaciones de Hilton, 1.000 de Hyatt y 500 de Viva Wyndham ya operativas, además de 500 habitaciones de Club Med actualmente en construcción. A esto se suma el anuncio de más de 1.000 nuevas habitaciones adicionales.

También presentamos Punta Bergantín, en Puerto Plata, con 1.000 nuevas estancias —en este proyecto participan Meliá y Hyatt— y Pedernales, en una de las zonas más pobres, en el sur, pero que alberga algunas de las playas más vírgenes y bellas, como Bahía de las Águilas. A estos polos se suma Samaná-Terrenas, que combina turismo de montaña y playa, naturaleza y mar, donde se anunciarán 1.500 habitaciones más, incluida la llegada de un Ritz-Carlton.

España es un socio histórico y estratégico para República Dominicana. ¿Cómo valora hoy la relación con el capital español en el desarrollo del país y qué oportunidades ve a futuro?

De las aproximadamente 85.000 habitaciones hoteleras que tenemos abiertas, en torno a 45.000 —entre el 45 % y el 50 %— corresponden a capital español. Los grupos españoles —Barceló, Piñero, Miguel Fluxá— fueron fundadores del desarrollo turístico en zonas clave, especialmente en el este, y para nosotros es extremadamente importante. Agradecemos la confianza que han depositado y seguimos trabajando para que puedan continuar invirtiendo. Mantenemos una relación constante con las 16 familias españolas agrupadas en Inverotel, con las que seguimos dialogando y reforzando esa colaboración. Su impacto es muy relevante en términos de empleo: esas 45.000 habitaciones generan más de 130.000 puestos de trabajo allí. Por eso, les seguimos dando señales claras de estabilidad, conscientes de la importancia que tiene la inversión española para nuestro desarrollo económico y turístico.

La conectividad aérea, especialmente con Europa y España, es uno de los ejes clave de crecimiento. ¿Hasta qué punto una buena conexión es hoy tan determinante como el propio atractivo del destino?

La conectividad aérea es indispensable para el crecimiento de cualquier destino, pues sin ella no hay desarrollo turístico ni nuevas habitaciones hoteleras. En el marco de Fitur tenemos reuniones con más de once aerolíneas del mercado europeo y encuentros específicos con Iberia y Air Europa, con las que mantenemos acuerdos que ahora toca renovar.

El mercado europeo es extremadamente importante para República Dominicana y, dentro de él, España ocupa un lugar clave. En 2025 llegaron a ir 185.000 turistas españoles, la cifra más alta desde 2022. En 2023 se alcanzaron los 262.000 y posteriormente se registró un descenso que hemos analizado en detalle. La principal causa ha sido la reducción de asientos disponibles, agravada por la salida de Air France durante dos años, lo que convirtió a Madrid en un punto de tránsito hacia el país y elevó los niveles de ocupación hasta el 90 % y el 95 %. Esta situación también incrementó el coste de los vuelos y llevó a muchos españoles a optar por destinos dentro de España.

Aun así, en noviembre y diciembre se recuperaron los niveles mensuales previos, especialmente en diciembre, cuando muchas familias españolas viajaron para pasar las fiestas de fin de año allí. De cara a 2026, el objetivo es volver a alcanzar los 260.000 visitantes anuales. Por ello estamos trabajando con distintas aerolíneas para aumentar la capacidad, porque sin asientos no es posible crecer.

Cultura y gastronomía tienen un peso cada vez mayor en la narrativa turística dominicana. ¿Por qué era importante situarlas en el centro y no solo como un complemento del viaje?

Nosotros, a diferencia de otros estados, no salimos a vender un país, sino a promover una experiencia. Queremos que el visitante encuentre plenitud y felicidad, además de conservar un eterno suspiro cuando recuerde el viaje. Y por eso nos estamos enfocando más en los detalles: en nuestra música, gastronomía, nuestro deporte y entretenimiento. En las próximas semanas se inaugurará la Academia de Rafael Nadal, donde el propio tenista es socio al 50 % de un hotel junto a Meliá. Además, hemos contado con la presencia de figuras como Carlos Alcaraz y acogemos un torneo ATP en Cap Cana, que se celebra en marzo entre Indian Wells y el Miami Open.

A esto se suman otras disciplinas deportivas: un PGA de golf y competiciones vinculadas a olas y viento, como el surf, que forman parte de la propuesta que estamos promoviendo. Todo responde a una apuesta clara por la diversidad, para que República Dominicana no se perciba únicamente como un destino de sol y playa, sino también como un lugar para el turismo de aventura, gastronómico e histórico, especialmente en enclaves como la Zona Colonial, la Ciudad Primada de América.

Y siempre bajo un enfoque muy claro de sostenibilidad. La riqueza que genera el turismo no puede quedarse dentro de las paredes de los grandes hoteles: debe permear en las comunidades para que el modelo sea sostenible en el tiempo, no genere marginación y fomente la creación de pequeños negocios, oportunidades y emprendimiento en las zonas donde se desarrolla la actividad turística. Esa es la visión que estamos construyendo.

¿Qué le gustaría que el viajero internacional entendiera mejor sobre República Dominicana cuando piensa en ella como destino, especialmente en un contexto de competencia global cada vez más intensa?

Queremos que la asocie también a entretenimiento. Por eso vamos a presentar un calendario anual con todos los conciertos y actividades que se celebrarán, y desde el Ministerio apoyaremos para que estos eventos tengan lugar en nuestro territorio. Hablamos de citas deportivas de gran magnitud, como un partido de las Grandes Ligas, un partido de la NBA o incluso un posible partido de exhibición de Rafael Nadal. La idea es contar con una cartelera diversa de actividades que refuerce la imagen de República Dominicana como un destino de diversión, y no únicamente de sol y playa.

Me gustaría que nos consolidasemos como líderes en turismo sostenible en toda la región. Ya somos líderes en turismo: actualmente somos el segundo país en llegada de visitantes en Latinoamérica. Si nos comparamos con Brasil, que tiene alrededor de 200 millones de habitantes y recibe unos 6 millones de turistas, República Dominicana —con una población muy inferior— recibe 11,7 millones de visitantes. El único que nos supera en volumen total es México, pero si se analizan las cifras en relación con el número de habitantes, Dominicana vuelve a situarse en primer lugar.

Seguir reforzando la llegada de visitantes es importante, pero el camino está claro: avanzar hacia un turismo más sostenible, de lujo y de mayor calidad. Ese es el modelo hacia el que se dirige República Dominicana y, desde una perspectiva empresarial, este es un momento especialmente atractivo para seguir invirtiendo en el país.

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