«¡El espíritu del lugar! Para eso viajamos», escribió Alice Meynell en The Spirit of Place (1899). La escritora apuntaba así a algo que sigue muy presente en nuestra forma de entender los viajes: no solo nos desplazamos para conocer nuevos lugares, sino también para descubrir lo que estos despiertan en nosotros. El viajero actual no solo quiere conocer el mundo, sino también encontrarse a sí mismo en él. A principios del siglo XXI, el arte de viajar se sostenía sobre tres pilares: un itinerario con todos los monumentos y lugares turísticos que visitar, una cámara digital compacta como la Sony Cyber-shot y un mapa plegable. En la actualidad, nuestro espíritu aventurero busca una conexión que va mucho más allá de una guía de viajes: quiere una compensación emocional y, por qué no, un feed estético en Instagram.
En 2027, el viajero no se andará con rodeos y buscará experiencias en las que pueda encontrar parte de sí mismo y, de paso, construir un escaparate perfecto para sus redes sociales. Una imagen capaz de transmitir, sin necesidad de demasiadas palabras, lo privilegiados que somos y lo «intrépidos» que podemos llegar a ser. Eso sí, todo se mide teniendo en cuenta la etapa vital en la que uno se encuentre: mientras los millennials pueden inclinarse por experiencias más exclusivas, la generación Z parece más interesada en la aventura al aire libre y la generación X puede preferir un resort donde olvidarse del móvil durante unos días. Tres formas distintas de viajar que, con sus matices, reflejan que no solo existe una manera correcta de hacer las maletas.
Más allá de estas diferencias, el viajero actual está más informado, es más exigente y, en muchos casos, tiene más claro qué busca cuando se desplaza. Ya no viaja únicamente para conocer un lugar nuevo o tachar un destino de su lista, sino también para aprender, sentirse parte de una cultura, vivir algo que no puede reproducir en su día a día o, sencillamente, cambiar de perspectiva. El viaje se ha convertido tanto en una forma de ocio como en una herramienta para construir recuerdos, descubrirse a uno mismo y relacionarse con el mundo. Y, en una época en la que casi todo puede compartirse, también para mostrar al resto quiénes somos -o quiénes nos gustaría ser- a través de los lugares que visitamos.
Viajes a la carta y presupuestos bajo control
El viajero de 2027 quiere sentirse especial, incluso cuando elige un destino que ese mismo año se ha puesto de moda entre miles de personas. La personalización gana terreno, ya no basta con visitar un lugar que se ha puesto de moda, sino que se buscan experiencias que encajen con los gustos, el presupuesto y el momento vital de cada uno. Algo que se ha visto en el auge de los viajes al sudeste asiático, con Tailandia y Vietnam entre los destinos que han ganado protagonismo, además de Japón. La clave está en encontrar una forma propia de vivir el viaje, sin renunciar a los lugares que todo el mundo quiere conocer. También en gastar con cabeza, priorizando vuelos y alojamiento y recortando gastos menos importantes.
Así lo confirma el informe Travel Trends 2027 de Skyscanner, elaborado a partir de datos exclusivos de búsqueda de la plataforma, las opiniones de más de 28.000 viajeros y estudios complementarios de socios como TikTok, ClassPass, Wise, Universal Music Group for Brands y AllTrails. Según sus conclusiones, el 80% de los viajeros españoles tiene previsto viajar lo mismo o incluso más durante el próximo año, pese al contexto mundial. La incertidumbre económica no parece traducirse en renunciar a las vacaciones, sino en prestar más atención al presupuesto. A la hora de inspirarse, YouTube seguirá siendo la principal fuente para descubrir destinos para el 34% de los españoles, seguido de Instagram y de las recomendaciones de amigos y familiares, ambas con un 32%.
Un poco de aventura, algo de gimnasio y modo avión activado
El informe también identifica cinco tendencias que marcarán la forma de viajar.
Ahorrar con el cambio: el 39% de los viajeros, incluido el 61% de la generación Z y el 47% de los millennials, ha cambiado de país para aprovechar un tipo de cambio favorable.
Gym-cation: los viajes que combinan ocio y bienestar ganan terreno; el 65% de los millennials se inclina por hoteles con desayunos nutritivos y el 36% de los jóvenes de la generación Z prioriza los que tienen gimnasio.
Grandes travesías: las rutas sagradas y legendarias inspiran itinerarios, y el 35% de los encuestados afirma que películas y series épicas, como Gladiator y La Odisea, le han animado a planificar un viaje.
Detox digital: uno de cada cuatro viajeros quiere desconectar por completo, también de las pantallas, y busca destinos remotos donde compartir tiempo y conversaciones sin interrupciones.
Un souvenir de verdad: la artesanía, las prendas tradicionales y los artículos exclusivos se convierten en motivo de viaje; el 43% ha viajado alguna vez expresamente para comprar productos que no podía adquirir por internet o en su país de origen.
Adiós a las rutas de siempre: diez destinos que ganan puntos para 2027
En cuanto a los destinos que despiertan cada vez más interés, Bratislava encabeza la lista de lugares cuyas búsquedas han aumentado. Tras la capital eslovaca aparecen São Vicente, en Cabo Verde (+271%); Ankara, en Turquía (+186%); Skopie, en Macedonia del Norte (+176%); y Craiova, en Rumanía (+152%). El auge de las rutas aéreas vinculadas a compañías de bajo coste contribuye a dar visibilidad a estos destinos. Completan el top 10 Shannon, en Irlanda (+115%); Yerba, en Túnez (+106%); Pekín, en China (+96%); Evenes, en Noruega (+89%); y Liubliana, en Eslovenia (+73%).
La lista pone el foco en capitales menos exploradas, ciudades secundarias y enclaves que ofrecen nuevas experiencias y precios más competitivos.

