Después del COVID, nuestras prioridades a la hora de repartir el gasto han cambiado. Ahora preferimos destinar una parte importante de nuestro presupuesto a vivir experiencias que nos hagan más felices y nos ayuden a compartir momentos con familia, amigos… o con nosotros mismos.
Hoy el consumidor está más informado que nunca. Gracias al mundo digital, sabe qué le gusta, qué le sirve y qué opciones tiene a su alcance. Puede comparar, elegir lo que más satisfaga sus necesidades actuales… o incluso crear otras nuevas. Vive inmerso en el universo influencer y las redes sociales, que se han convertido en un factor clave a la hora de decidir qué compra.
Este nuevo consumidor es también más impaciente: quiere tener ahora lo que necesita en este momento. No compra por impulso; su compra es más racional.
Y, además, hace un consumo más responsable. Todos somos conscientes del mundo en el que queremos vivir y de la importancia de cuidarlo. Esa preocupación nos lleva a buscar marcas que compartan esta visión y sean transparentes en sus acciones
e intenciones.
En este contexto, las marcas de moda ya no vendemos solo ropa ni imagen: creamos experiencias. Nos acercamos a lo que nuestro nuevo cliente desea, con el único objetivo de hacerle sentir bien. Buscamos una conexión que vaya más allá de lo “puramente” comercial. Nuestra propuesta debe aportar valor y encajar con su estilo de vida.
El sector, sin embargo, está muy polarizado. Por un lado, las marcas que solo compiten por precio, donde la calidad no importa tanto; por otro, las que ofrecen diseño, calidad y experiencia a través de la ropa.
Todas luchamos por tener un espacio en este mundo tan atractivo y competitivo, donde adaptarse es una obligación constante. Encontrar el propio posicionamiento es clave.
En Boston, creemos que existe un lugar intermedio en el mercado de moda masculina: entre las cadenas y las grandes marcas. Un espacio donde nuestra propuesta tiene sentido. Apostamos por buenos tejidos, fits bien estudiados y un diseño personal, envuelto en una experiencia atractiva, cercana y conveniente.
Nuestro claim “Adult isn’t boring” no es solo una frase: es una actitud ante la vida. Disfrutar de todo, sacar partido a las pequeñas cosas que suceden cada día, poner en valor a las personas. En un mundo tan aspiracional, queremos ser inspiracionales. Lo importante no es el destino, sino disfrutar del camino e ir bien acompañado. Ese es el vínculo que buscamos con nuestro cliente.
Seguiremos trabajando en este mundo de la moda que nos “engancha” a todos los que nos dedicamos a ella, porque más allá de las tendencias, lo que nos mueve es acompañar a las personas a sentirse bien consigo mismas y a sentirse representados, cada día, a través de lo que visten.
*Carmen Ríos, CEO de la marca de ropa Boston.
