Una baja maternal puede dar mucho de sí. Si no, que se lo pregunten a Tatyana Kim (50 años, Grozni, Rusia), la mujer más rica de Rusia y fundadora de Wildberries, el gigante del comercio electrónico conocido como el «Amazon ruso». Su historia empresarial comenzó precisamente durante su primera baja maternal. En 2004, mientras trabajaba como profesora de inglés y daba clases particulares, Kim decidió poner en marcha un pequeño negocio desde casa: comenzó a vender por internet prendas de los catálogos alemanes Otto y Quelle, mientras su entonces marido, Vladislav Bakalchuk, se encargaba de aportar la infraestructura tecnológica. Lo que empezó como una iniciativa doméstica acabaría convirtiéndose en un imperio valorado en miles de millones y en una fortuna personal estimada actualmente en 6.100 millones de euros.
Aquella pequeña tienda online se convirtió con los años en uno de los mayores imperios empresariales de Rusia. Wildberries amplió progresivamente su catálogo hasta incluir moda, cosmética, tecnología, alimentación, libros y todo tipo de productos, al tiempo que desarrollaba una extensa red logística y miles de puntos de recogida por todo el país. El modelo, basado en facilitar las compras online, permitir probarse la ropa y eliminar el pago por adelantado, contribuyó a popularizar el comercio electrónico en Rusia. La compañía llegó a gestionar más de 20 millones de pedidos diarios y convirtió a Kim en una de las empresarias más poderosas del país.
Una gran fortuna y grandes desafíos
Su fortuna ronda actualmente los 6.100 millones de euros, una riqueza que Kim construyó sin proceder de las grandes privatizaciones de la Rusia postsoviética. Sin embargo, su éxito no ha estado exento de conflictos. En 2024, mientras la compañía ya había alcanzado unas dimensiones multimillonarias, Kim anunció la fusión de Wildberries con Russ, el principal grupo ruso de publicidad exterior. La operación desencadenó una batalla con su entonces marido, que denunció que estaba siendo apartado del negocio. El enfrentamiento terminó incluso en un tiroteo en las oficinas de Wildberries en Moscú, con dos muertos y varios heridos. Finalmente, el divorcio quedó cerrado en 2025 y Kim pasó a controlar el 100% de la compañía y de su banco.
Su mayor reto: la guerra de Ucrania
Pero el mayor desafío para el imperio de Kim ya no procede de una disputa empresarial, sino de la guerra de Ucrania. Tras la invasión rusa de 2022 y la salida de numerosas compañías occidentales del país, Wildberries reforzó su posición como uno de los grandes sustitutos del comercio extranjero y se convirtió en una pieza importante del consumo ruso. Al mismo tiempo, la plataforma ha sido señalada por Kiev por la venta de productos que pueden tener uso militar, desde uniformes, cascos y chalecos antibalas hasta equipamiento relacionado con drones. Ucrania sostiene además que parte de la red logística de la compañía facilita el abastecimiento de unidades y fabricantes de armamento, una acusación que Wildberries rechaza al defender que actúa como intermediaria entre vendedores independientes y consumidores.
Ahora, esa misma red logística se ha convertido en uno de los puntos débiles del imperio. En menos de dos semanas, al menos 16 centros de Wildberries han sido alcanzados por drones ucranianos, dejando fuera de servicio cerca del 10% de su capacidad logística. La primera oleada de ataques dejó ocho muertos y los incendios destruyeron mercancías valoradas en unos 1.900 millones de euros. La reconstrucción de los dos primeros centros afectados podría superar los 360 millones de euros, mientras la empresa trata de mantener operativa una infraestructura esencial para el comercio ruso.
Wildberries continúa siendo una de las compañías más importantes de Rusia y Kim mantiene una de las mayores fortunas del país, pero los ataques ponen a prueba la enorme red logística sobre la que se sostiene su imperio. La empresaria que logró convertir una pequeña tienda online en el «Amazon ruso» debe afrontar ahora las consecuencias económicas y materiales de la guerra.

