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¿Quién es Daniela Picó? La nueva promesa de la rítmica española

Daniela Picó, la mejor gimnasta española, campeona, debutará en el Mundial de Alemania este miércoles, 12 de agosto.

La gimnasta Daniela Picó. Fotografía: Instagram @_daniela_pico

Un cuerpo que parece moverse al compás de la música, giros que desafían el equilibrio, lanzamientos medidos al milímetro y una mezcla constante de fuerza, flexibilidad y precisión. Así es la gimnasia rítmica, un deporte en el que cada ejercicio cuenta una historia y cada movimiento busca emocionar al público. Para Daniela Picó (Alcoy, Alicante, 18 años), sin embargo, es mucho más que una disciplina deportiva. Es la forma en la que entiende el esfuerzo, la expresión y la vida.

Mientras hace volar una cinta, controla unas mazas o dibuja figuras con un aro, la joven gimnasta encuentra un lenguaje propio con el que transmitir emociones sobre el tapiz. Porque la gimnasia rítmica no consiste únicamente en ejecutar movimientos perfectos, sino en convertir la técnica en arte. Y esa capacidad para unir elegancia, coordinación, fuerza y sensibilidad es la que ha llevado a Picó a convertirse, con solo 18 años, en la nueva campeona de España y una de las grandes esperanzas de la gimnasia rítmica española.

Todos estos años de entrenamiento la han llevado a la competición más importante de su carrera. Este miércoles, 12 de agosto, la valenciana debutará en el Mundial de gimnasia rítmica, que se celebra en Frankfurt (Alemania) hasta el sábado 16. Será la primera vez que compita en la cita más prestigiosa de este deporte, el lugar en el que se reúnen las mejores gimnastas del planeta y donde, además de las medallas, se reparten las plazas para los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.

Pero llegar hasta ahí nunca fue un objetivo marcado desde la infancia. La historia de Daniela Picó empezó casi por casualidad. Su padre era amigo de una de las entrenadoras del Club Gimnasia Rítmica Alcoi y, simplemente, quiso que su hija practicara algún deporte. Sin grandes planes ni expectativas, entró en el club siendo una niña de cuatro años. Aquel lugar, al que llegó casi sin saber qué era la gimnasia rítmica, terminaría convirtiéndose en su segunda casa y en el punto de partida de una trayectoria que hoy la lleva hasta un Campeonato del Mundo.

Con el paso de los años, el deporte dejó de ser una actividad extraescolar para convertirse en una manera de crecer. Entre entrenamientos, música y competiciones, aprendió a expresarse a través de una cinta, unas mazas, una pelota o un aro. Cada aparato exigía una forma distinta de sentir y de contar una historia. Y, poco a poco, entendió que la gimnasia rítmica iba mucho más allá de la flexibilidad o la coordinación: era un equilibrio constante entre el cuerpo, la mente y la música.

Entre sus cualidades destacan que es una joven inquieta, llena de energía y con una flexibilidad fuera de lo común. Todo ello unido a las horas de entrenamiento y constancia, empezaron a llamar la atención desde las categorías inferiores. Ya como júnior dejó entrever el potencial que escondía, hasta que en 2024 llegó el momento que cambiaría su carrera. Ese año, la seleccionadora Alejandra Quereda decidió incorporarla a la selección española y trasladarla al Centro de Alto Rendimiento de Madrid. Para Daniela significaba dejar atrás su rutina, su club y su ciudad para convivir con las mejores gimnastas del país y perseguir un sueño que, hasta hacía no tanto, parecía demasiado lejano.

Aquel 2024 también supuso otro cambio todavía mayor. Después de competir durante años en conjunto, comenzó a hacerlo en la modalidad individual. La diferencia va mucho más allá de salir sola al tapiz. En un conjunto, las victorias y las derrotas se comparten; siempre hay una compañera con la que celebrar un éxito o aliviar una decepción. En individual, en cambio, cada resultado depende únicamente de una misma. La presión, las dudas y la responsabilidad dejan de repartirse para convertirse en un diálogo constante con uno mismo.

La adaptación no era sencilla. Competir en solitario exigía aprender una nueva forma de enfrentarse a cada ejercicio y asumir un papel completamente diferente. Sin embargo, los resultados llegaron antes de lo esperado. En 2025 debutó en la Copa del Mundo de Sofía, donde sorprendió con un noveno puesto en la clasificación general y rozó el podio al terminar cuarta en el ejercicio de cinta.

Ese crecimiento encontró su mayor recompensa unos meses después. Ella se proclamó campeona de España absoluta, el título nacional más importante de la gimnasia rítmica española. Lo hizo, además, superando a Alba Bautista, una de las grandes referencias del equipo nacional y representante española en los Juegos Olímpicos de París 2024.

Su victoria fue mucho más que un campeonato. Desde que el Campeonato de España absoluto comenzó a disputarse en 1975, solo 22 gimnastas diferentes han conseguido inscribir su nombre como campeonas. En un deporte donde las grandes referentes suelen dominar durante años, irrumpir con apenas 18 años y conquistar el máximo título nacional supone entrar directamente en un grupo muy reducido de la historia de la gimnasia española.

Ahora, el siguiente capítulo se escribe en Frankfurt. Allí compartirá competición con algunas de las gimnastas que durante años observó desde la distancia y que siempre ha señalado como referentes, como la italiana Sofia Raffaeli por su capacidad expresiva o la alemana Darja Varfolomeev por la precisión de sus ejercicios.

Para Daniela Picó será su primer Mundial. Para quienes la han visto crecer desde aquella niña que entró casi por casualidad en un club de Alcoy, será la confirmación de un camino construido con paciencia, trabajo y constancia. Porque a veces los grandes sueños no empiezan con una decisión meditada, sino con un pequeño paso dado sin imaginar todo lo que vendrá después. Y el suyo, el que comenzó simplemente porque un padre quiso que su hija hiciera deporte, la ha llevado hasta el escenario con el que sueñan todas las gimnastas del mundo.