A veces los cambios no son para bien, o simplemente no se dan. Tras meses explorando la venta en paquete de Too Faced, Smashbox y Dr. Jart+, The Estée Lauder Companies (ELC) ha decidido dar marcha atrás y mantener las tres firmas dentro de su portafolio. La medida, comunicada por el consejero delegado Stéphane de La Faverie a través de una nota interna compartida por The Business of Beauty, supone un cambio de rumbo crucial para la multinacional tras un intento fallido de desinversión.
Una operación fracasada
A principios de año, el grupo había contratado a los bancos Evercore y J.P. Morgan para colocar estas marcas en el mercado por un valor de tres cifras en millones de dólares —una cifra sensiblemente inferior a los 1.450 millones que pagó solo por Too Faced hace una década—. Sin embargo, el desinterés de los fondos de capital privado por adquirir las tres marcas de forma conjunta ha llevado a la compañía a reevaluar su hoja de ruta y optar por la reorganización interna.
Para revertir la situación, Estée Lauder transformará su modelo operativo imitando la velocidad, agilidad y mentalidad emprendedora de las firmas independientes (indies). Dentro de esta reestructuración, Too Faced trasladará su sede de Los Ángeles a Nueva York con una plantilla optimizada, integrándose en el clúster de maquillaje que lidera Lisa Sequino junto a insignias como MAC y Bobbi Brown. Por su parte, la firma de cuidado de piel Origins pasará a operar bajo el paraguas de Deciem (incubadora responsable de The Ordinary), buscando acelerar su presencia en el entorno digital. Mientras tanto, Smashbox mantendrá su estructura ajustada en Los Ángeles y Dr. Jart+ seguirá operando desde Corea para capitalizar el auge continuado de la K-Beauty.
«Nuestras marcas requieren modelos de negocio a medida para acelerar la innovación y reforzar la conexión con los consumidores», ha señalado de La Faverie, dejando claro que el grupo solo acometerá movimientos corporativos que mantengan una viabilidad financiera estricta.

