Asegura que no es nada manitas y no practica ningún tipo de displina artesanal: «Por eso admiro tanto a los artistas. Mi capacidad de creación es meramente empresarial». Sara Zaldívar (Madrid, 43 años) es arquitecta, pero su relación con el arte va mucho más allá de su profesión. Desde pequeña sintió los museos y las exposiciones como un hogar, un lugar al que volver, desarrollando una sensibilidad artística que, años después, terminaría convirtiéndose en parte de su vida profesional.
Hace una década fundó Huntress of Art y, desde entonces, ha impulsado distintos proyectos culturales vinculados al arte contemporáneo y la creación. Y hace tres años, se ha convertido en una de las figuras detrás de cerARTmic, una feria que nació con el objetivo de poner en valor la cerámica como disciplina artística y acercarla a nuevos públicos. En este teimpo, el proyecto ha logrado abrir un espacio propio dentro del panorama artístico y artesanal, en un momento en el que el trabajo hecho a mano y los oficios tradicionales viven un renovado interés. Hablamos con ella sobre el auge de la cerámica, la necesidad de recuperar lo artesanal y de dónde comenzó su conexión con el arte cuando era solo una niña.

¿Cómo nació su interés por el arte y en qué momento entendió que quería dedicar parte de su vida a impulsarlo y difundirlo?
Siempre digo que sufro de Síndrome de Stendhal, porque el arte me emociona constantemente. Tomé la decisión de dedicarme a ello plenamente hace 10 años, cuando fundé Huntress of Art.
¿Cómo surge la idea de crear CerArtmic y qué cree que hacía falta en el panorama artístico y artesanal para lanzar una feria como esta?
Nace de la necesidad de poner en valor una disciplina artística como la cerámica, que había estado relegada al entorno de la decoración o de la artesanía por mucho tiempo. A raíz de lanzar cerARTmic hace tres años, otras grandes capitales como París o Londres han creado también ferias específicas de arte cerámico, creo que era una necesidad no solo en nuestro país sino mundial.
La cerámica vive actualmente un auténtico auge, especialmente entre las nuevas generaciones. ¿Por qué cree que existe este renovado interés por trabajar con las manos?
Creo que la vida tan rápida que llevamos y el uso constante de las tecnologías nos está llevando a querer acercarnos a propuestas artísticas más humanas, ancestrales, donde se aprecia el trabajo de las manos, e incluso la imperfección.

¿Qué tiene la cerámica que no tienen otras disciplinas artísticas? ¿Por qué genera una conexión tan especial y casi terapéutica?
Está científicamente probado que las actividades que se realizan con las manos son calmantes y pacificadoras. Creo que todo el que haya probado a hacer cerámica, es capaz de apreciar el trabajo de los artistas de otra manera, porque comprenden la dificultad y los procesos.
¿Qué tipo de arte le emociona o le seduce más personalmente: el contemporáneo, el artesanal, el conceptual, el ligado a la tradición…?
La verdad es que me muevo en dos ambientes radicalmente distintos, por un lado el arte cerámico y por otro el arte digital… Estoy dirigiendo también un gran proyecto que se llama Synchronía de arte digital que se inaugurará en Miami en Noviembre de este año con motivo de America 250, llevando a artistas españoles e hispanos a exponer allí.

¿Hay algún artista o creador que haya marcado especialmente su sensibilidad estética o su manera de entender el arte?
Creo que la primera vez que tuve una conexión especial con una obra fue en NY muy pequeña, en frente de un Rothko. Sigue siendo uno de mis artistas referencia, sus obras son como una ventana a la meditación.
CerArtmic pone en valor los oficios y la artesanía. ¿Cree que estamos viviendo una recuperación de las tradiciones populares y del trabajo artesanal en distintos países?
Sí, y es muy necesario. No podemos dejar que las tradiciones se pierdan y que la sabiduría de grandes artesanos se olviden. Nosotros desde cerARTmic impulsamos que artistas que no utilizan la cerámica, se nutran de artesanos que conocen el medio para crear sus obras. Es un win-win para ambas partes, el artesano recibe nuevas ideas y el artista aprende la técnica.
En un momento dominado por lo digital y lo inmediato, ¿qué representa hoy la artesanía para la sociedad?
Como decía, creo que es una manera de recordar quienes somos y de donde venimos y apreciar las cosas bien hechas y que llevan su tiempo.
¿Cómo le gustaría que evolucionara CerArtmic en los próximos años y qué impacto le gustaría dejar en el mundo del arte y la cerámica?
Me encantaría que la feria siguiera creciendo con propuestas de calidad, manteniendo su tamaño de feria boutique, dando oportunidad a muchos creadores a mostrar sus obras y acercar a la sociedad el arte y esta disciplina en concreto.

