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Amaia y su ‘silla travesera’ en Tiny Desk no fueron las únicas: Björk y otros músicos que también reinventaron instrumentos

Los músicos son creadores, en plural.

Con un inglés perfecto -aunque ella dijera lo contrario-, un talento multiinstrumentista que deja bocas abiertas y la voz más dulce de toda Navarra, Amaia (27 años, Pamplona) ha conquistado el último acústico de Tiny Desk para la cadena estadounidense NPR. Acompañada de su equipo y de su adorable naturalidad, la artista recordó por todo lo alto lo que es sonar con sello español en un escenario donde han actuado figuras internacionales como Adele, Coldplay, Sabrina Carpenter o Bad Bunny.

La navarra ofreció un show de más de 20 minutos, en el que desplegó siete temas, combinando canciones de su último disco Si abro los ojos no es real (2025), como “C’est la vie”, con otras como “Zorongo”, “Auxiliar”, “Giratutto” o su ya icónica jota “Yamaguchi”. Todos ellos icónicos y decorados con un vestuario y puesta en escena acompañados de colores grises futuristas y pompones blancos roto.

Sin embargo, el momento más sonado llegó con “Nanai”, cuando Amaia dejó el piano -cuyas teclas recorre como si fuera por su propia casa-, cogió una silla plegable, se la colgó de los hombros y comenzó a soplar una de sus patas, convirtiéndola en una flauta travesera de lo más cómoda. Además de convertirse en lo más viral del concierto -obviamente-, esta «silla travesera» confirma que el desparpajo es la marca de la casa de la cantante: “esto lo hago porque sí”.

El sello español en Tiny Desk

Tiny Desk se ha convertido en una especie de pequeño club selecto donde la música de aquí y de allá tiene la oportunidad de mostrar su talento y volverse viral a partir de sus acústicos. En su clave española, casi habría que crear un pasaporte para estampar los sellos de todos los artistas que han pasado por este estudio de escasos metros cuadrados. El primero en abrir camino fue Diego “El Cigala”, llevando el flamenco a este formato con toda su intensidad sin necesidad de traducción. Después han ido pasando nombres muy distintos entre sí, desde Concha Buika o Silvia Pérez Cruz hasta C. Tangana, María José Llergo, Tarta Relena, Rita Payés o Rusowsky, cada uno a su manera, demostrando que la música española cabe en cualquier registro. Y más recientemente, Guitarricadelafuente firmó una actuación que fue casi una declaración de intenciones: folclore, modernidad y mucha actitud, como quien dice “esto es lo nuestro” sin necesidad de levantar la voz.

La «silla travesera» es una de muchas

Aunque Amaia se defina como «un poco rara» y se convierta en icono en todos escenario que pisa, no ha sido la única en convertir objetos cotidianos en instrumentos. Estos son otros artistas que han roto los esquemas y diversos planos para hacer música a través de objetos experimentales.

Dion Dublin, “The Dube”
El exfutbolista inglés sorprendió en 2010 al presentar el “Dube”, una caja de percusión de madera con varias caras que permiten distintos sonidos. Lo llevó incluso a televisión y lo tocó con bandas como Ocean Colour Scene, intentando darle recorrido como instrumento real.

Björk, el gameleste
La artista islandesa creó el “gameleste” para su proyecto Biophilia, una mezcla entre celesta y gamelán balinés con tecnología incorporada. Suena en temas como Crystalline y forma parte de su universo de instrumentos experimentales diseñados a medida.

Harry Partch, instrumentos propios
El compositor estadounidense construyó toda una familia de instrumentos únicos para su música microtonal, como el Harmonic Canon o el Quadrangularis Reversum. Fabricados con materiales reciclados, dieron forma a un universo sonoro completamente fuera de lo tradicional.