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Forbes Talks Women bEYond |Liderar la transformación: talento femenino ante la revolución jurídico-fiscal

El profesional jurídico-fiscal ya no es solo un intérprete de la norma, sino también un socio estratégico del negocio e interlocutor clave, capaz de integrar el análisis del dato y la tecnología para aportar valor real a la organización.

Forbes Talk Women bEYond. De izquierda a derecha, Belén Chiloeches, periodista, Inés de Villar Criado, Global Tax Director en Amara Nzero Group, Laura Pichó Querchfeld, Senior Manager, Business Tax Services de EY, María garcía Pan, Directora Fiscal Global en Ayesa, Clara Rodríguez Prieto, Head of Tax Governance, Policy & Reporting en Horse Powertrain Group, Lidia Suárez Gago-Ruiz, VP Legal Affairs en Minor Hotels Europe & Americas, Maria Danielle Garafulic Miranda, Global Tax Director en EDP Group, Mara Sánchez-Ávila Ezquerra, Head of Tax Insurance and Specific Contingency en Marsh y Elena Cocero, Corporate and Compliance Manager en Dentsu. Fotografía: Luis Camacho.

La digitalización está redefiniendo el papel de los departamentos jurídicos y fiscales dentro de las empresas. Durante décadas, su función principal se centró en garantizar el cumplimiento normativo y minimizar riesgos. Hoy, sin embargo, la proliferación de datos, la automatización de procesos y la irrupción de la inteligencia artificial están obligando a estos equipos a participar activamente en la toma de decisiones estratégicas con un foco cada vez mayor en la anticipación de riesgos y en la aportación de seguridad jurídica al negocio. Un nuevo escenario que exige nuevas competencias técnicas, mayor transversalidad organizativa y una cultura empresarial abierta al cambio. En ese proceso, el talento femenino está emergiendo como uno de los motores de esa evolución, aportando capacidades de gestión de equipos, visión estratégica y habilidades de liderazgo colaborativo.

Para analizar este escenario, Forbes reunió en un nuevo encuentro de Forbes Talks Women Beyond a un grupo de expertas del sector jurídico y fiscal en el MOM Culinary de Madrid. La conversación, moderada por la periodista Belén Chiloeches, contó con la participación de Laura Pichó Querchfeld, Senior Manager de International Tax and Transaction Services (ITTS) – Private Tax en EY; Inés de Villar Criado, Global Tax Director en Amara Nzero Group; María García Pan, Directora Fiscal Global en AYESA; Clara Rodríguez Prieto, Head of Tax Governance, Policy & Reporting en Horse Powertrain Group; Lidia Suárez Gago-Ruiz, VP Legal Affairs en Minor Hotels Europe & Americas; María Danielle Garafulic Miranda, Global Tax Director en EDP Group; Mara Sánchez-Ávila Ezquerra, Head of Tax Insurance and Specific Contingency en Marsh; y Elena Cocero, Corporate and Compliance Manager en Dentsu.

Del cumplimiento al acompañamiento estratégico

Lo primero que quedó claro es que la digitalización está cambiando la relación entre los equipos jurídicos y fiscales, el resto de la organización y los clientes. Si antes su papel se limitaba a interpretar la normativa, ahora se espera de ellos una mayor implicación en la toma de decisiones y una visión más estratégica, orientada no solo a ejecutar procesos, sino a diseñar soluciones que ayuden a gestionar la complejidad y el riesgo en un entorno cada vez más regulado y tecnológicamente exigente. “Ya no te piden solo que expliques la norma. Te piden que vayas más allá y que les acompañes en el proceso”, explicó Laura Pichó Querchfeld, de EY. Ese acompañamiento se vuelve imprescindible en un entorno de digitalización masiva donde las empresas necesitan traducir la normativa en decisiones operativas.

Para Inés de Villar Criado, Global Tax Director en Amara Nzero Group, la clave está en la gestión de la información. “La administración ya no pide tanto la elaboración del impuesto como el dato bruto”, explicó. Esa exigencia ha obligado a muchas compañías a replantear sus procesos internos para poder responder con rapidez y precisión. Un cambio que también representa una oportunidad para redefinir el papel de estos departamentos dentro de la empresa. “Es una oportunidad para salir del cuarto gris de cumplimentar modelos sin más”, afirmó María García Pan, Directora Fiscal Global en AYESA. La digitalización, añadió, permite a los equipos fiscales aportar más valor estratégico.

En ese contexto, la gestión del dato se ha convertido en el nuevo eje de la fiscalidad corporativa. “La fiscalidad ahora está basada en el dato. Si no entiendes ese cambio cultural y organizativo, estás perdido”, señaló Clara Rodríguez Prieto, Head of Tax Governance en Horse Powertrain Group. El cambio, sin embargo, no siempre ha sido fácil de implantar. “Introducir tecnología en los despachos de abogados ha sido complicado”, reconoció Lidia Suárez Gago-Ruiz, de Minor Hotels. En muchos casos, explicó, los equipos percibían estas herramientas como una pérdida de tiempo. A ello se suma un entorno regulatorio cada vez más complejo. “El cambio normativo es brutal y es muy difícil estar al día”, advirtió Mara Sánchez-Ávila Ezquerra, de Marsh.

Inteligencia artificial: un aliado bajo supervisión

La inteligencia artificial fue uno de los temas centrales del debate, tras haberse convertido en uno de los principales catalizadores del cambio en el sector y en un elemento clave para redefinir el valor de la función jurídico-fiscal. Las participantes coincidieron en que estas herramientas están transformando los procesos internos, aunque insistieron en que su papel debe entenderse como complementario al trabajo humano y siempre integrado en un modelo de responsabilidad, gobernanza y supervisión profesional.

La inteligencia artificial es un compañero de trabajo que ayuda, pero no sustituye al profesional”, explicó Laura Pichó Querchfeld. En su opinión, siempre debe existir supervisión humana en cualquier proceso automatizado.

Ese apoyo tecnológico está teniendo un impacto directo en la productividad y permite liberar recursos que se destinan a tareas de mayor valor. “Ahora hacemos en una semana lo que antes tardábamos seis meses”, señaló María García Pan, que destacó cómo la automatización permite dedicar más tiempo al análisis. Para Clara Rodríguez Prieto, el cambio es incluso más profundo. “Hemos dejado de ser departamentos intensivos en generar información para convertirnos en analistas”, explicó.

También está cambiando la relación entre el departamento fiscal y el resto de áreas de la empresa. “La inteligencia artificial nos ha ayudado a hablar el mismo idioma que otros departamentos”, añadió García Pan. Sin embargo, las expertas coincidieron en que la IA debe utilizarse con criterio. “Las decisiones estratégicas siempre tienen que tomarlas las personas”, recordó Mara Sánchez-Ávila Ezquerra.

Para Elena Cocero, Corporate and Compliance Manager en Dentsu, la clave está en saber utilizar estas herramientas correctamente. “La inteligencia artificial me ha cambiado la vida y la uso todos los días”, explicó. Pero también advirtió que su eficacia depende del criterio de quien la utiliza.

La gobernanza del dato y la gestión del riesgo

La digitalización también está transformando la forma en que las empresas gestionan el riesgo fiscal y el cumplimiento normativo. En este contexto, la calidad del dato se convierte en un elemento crítico. “El principal reto es la fiabilidad de la información”, explicó María Danielle Garafulic Miranda, Global Tax Director en EDP. Si la gobernanza del dato no está bien definida, advirtió, cualquier sistema tecnológico pierde fiabilidad y genera riesgos relevantes.

La automatización, no obstante, también ha permitido mejorar muchos procesos internos. María García Pan recordó cómo su equipo analizó qué tareas se duplicaban en la elaboración de modelos tributarios para automatizarlas. “Al principio costó que el equipo utilizara estas herramientas, pero cuando vieron los resultados cambió la percepción”, explicó.  En el ámbito legal, la tecnología también está liberando tiempo para tareas de mayor valor. “Nos permite dedicar menos tiempo al análisis contractual y más al día a día del negocio”, señaló Lidia Suárez Gago-Ruiz.

Nuevos perfiles para un sector en transformación

La transformación digital también está redefiniendo las competencias necesarias para trabajar en el ámbito jurídico-fiscal. “Ya no basta con alguien que haya estudiado Derecho y ADE. Necesitamos perfiles con conocimientos tecnológicos y capacidad de análisis de datos”, explicó Laura Pichó Querchfeld.

Para Inés de Villar Criado, el futuro pasa por perfiles más híbridos. “Cada vez veremos más carreras que mezclen conocimientos técnicos y humanidades”, señaló. Clara Rodríguez Prieto coincidió en que los equipos deberán ser cada vez más diversos. “Vamos a necesitar perfiles muy técnicos y también otros más comunicativos”.

Además, las expertas coincidieron en la importancia del aprendizaje continuo. “Tenemos que estar en constante formación para no quedarnos obsoletas”, afirmó Elena Cocero.

El desafío de las nuevas generaciones

Mirando al futuro, las participantes coincidieron en que el sector afronta una etapa de creciente complejidad regulatoria y tecnológica. “Las exigencias internacionales cada vez son mayores y tenemos que estar muy al día”, explicó María García Pan. Pero también alertaron sobre uno de los riesgos de esta nueva etapa: la sobreconfianza en la tecnología. “Ahora las empresas están llenas de muchos que se creen fiscalistas porque han mirado en ChatGPT y creen que si la IA lo ha dicho es correcto”, ironizó María Danielle Garafulic Miranda.

Para evitar ese riesgo, el desarrollo del pensamiento crítico será fundamental. “Hay que saber hacer bien las preguntas a la inteligencia artificial y ser muy crítico con sus respuestas”, señaló Lidia Suárez Gago-Ruiz. En esa evolución del sector, el talento femenino seguirá desempeñando un papel clave, especialmente en contextos de alta complejidad regulatoria y tecnológica, donde la capacidad de conectar equipos, anticipar riesgos y gestionar el cambio resulta determinante. 

Como resumió Inés de Villar Criado, el objetivo es aprovechar la tecnología para redefinir el papel de estos departamentos dentro de las empresas. “Tenemos que aprovechar la tecnología para elevar el discurso y salir de detrás del Excel”. Una transformación que, según coincidieron las participantes, no consiste solo en incorporar nuevas herramientas, sino en construir una nueva cultura profesional capaz de integrar tecnología, análisis y visión estratégica sin renunciar a la seguridad jurídica, la calidad y la responsabilidad profesional.

En una frase…

Laura Pichó Querchfeld (EY): “La tecnología nos ayuda a trabajar mejor, pero la responsabilidad, el criterio y la toma de decisiones siguen siendo siempre del profesional”.

Inés de Villar Criado (Amara Nzero Group): “El talento femenino ha sido fundamental porque somos grandes gestoras de equipos y conseguimos que todos se impliquen en los procesos de transformación”.

María García Pan (AYESA): “Las mujeres somos fundamentales para vencer la resistencia al cambio: no solo damos una herramienta, acompañamos para que se utilice”.

Clara Rodríguez Prieto (Horse Powertrain Group): “En este cambio cultural las mujeres aportamos mucho porque conectamos equipos y trabajamos de forma transversal”.

Lidia Suárez Gago-Ruiz (Minor Hotels Europe & Americas): “Lo importante no es solo usar la inteligencia artificial, sino saber hacerle las preguntas adecuadas y analizar críticamente sus respuestas”.

María Danielle Garafulic Miranda (EDP Group): “Mi consejo a los nuevos profesionales es desarrollar la curiosidad: entender cómo afecta tu trabajo al resto de departamentos”.

Mara Sánchez-Ávila Ezquerra (Marsh): “Todo va cada vez más rápido y las organizaciones tienen que aprender a adaptarse a un ritmo normativo y tecnológico cada vez mayor”.

Elena Cocero (Dentsu): “Las mujeres podemos aportar soft skills que muchas veces hemos tendido a esconder, como la sensibilidad o la capacidad de entender a los equipos”.