Abrirse paso profesionalmente en entornos tradicionalmente masculinizados no siempre es fácil. En un sector históricamente vinculado a estructuras tradicionales y dinámicas industriales rígidas, Helena González ha impulsado una transformación profunda al frente de REGUSA Recycling & Recovery, consolidándose como una de las voces más disruptivas dentro de la industria. Desde su llegada a la dirección general, la compañía ha apostado por la digitalización de procesos, la profesionalización del equipo y una visión de sostenibilidad entendida no solo como compromiso medioambiental, sino también como modelo de gestión empresarial.
Asumiste la dirección general de REGUSA hace siete años. ¿Con qué empresa te encontraste y cuál fue el primer cambio que supiste que tenías que impulsar sí o sí?
Cuando llegué a REGUSA me encontré una empresa con muchísimo potencial, una historia sólida y un equipo con oficio, pero con procesos muy manuales y una estructura pensada para otro momento del sector. El primer cambio imprescindible fue ordenar, profesionalizar y dar visión de futuro: definir un rumbo claro y crear una base organizativa que nos permitiera crecer, digitalizar y ofrecer servicios de mayor valor añadido. Sin ese cimiento, era imposible dar el salto que REGUSA necesitaba.
Ser disruptiva en un sector industrial e históricamente masculinizado suele implicar cuestionar inercias muy asentadas. ¿Qué resistencias te encontraste y cómo decidiste gestionarlas?
La resistencia principal fue cultural: “siempre se ha hecho así”. En entornos industriales esa frase pesa mucho. Decidí gestionarlo desde la coherencia, la escucha y la constancia, demostrando que los cambios no eran un capricho, sino una necesidad para garantizar la sostenibilidad del negocio. Con transparencia, cercanía y foco en datos se desmontan muchos prejuicios y, con resultados, todos se van sumando.
Has apostado por la digitalización de procesos y la profesionalización del equipo como ejes estratégicos. ¿Cómo se traducen esas decisiones en la operativa diaria de la compañía?
Hoy la digitalización se nota en todo: desde la trazabilidad de los residuos hasta la planificación operativa o la gestión documental. Hemos reducido tiempos, errores y tareas repetitivas, y eso libera al equipo para aportar valor. La profesionalización se refleja en más autonomía, mejores procesos, formación continua y roles más claros. Y, sobre todo, en una cultura de mejora constante.
En sectores muy técnicos, las estructuras suelen ser rígidas. ¿Qué cambios has impulsado en la forma de trabajar y cómo se ha acompañado a los equipos durante ese proceso de evolución?
He impulsado una estructura más transversal, menos jerárquica y más orientada a proyectos. Introdujimos metodologías de gestión, indicadores operativos y canales de comunicación más fluidos. Para acompañar este cambio, invertimos en formación, liderazgo interno y comunicación transparente. Cuando el equipo entiende el «por qué» y se le dan herramientas, el cambio deja de ser una amenaza para convertirse en una oportunidad.
REGUSA es una pyme de referencia en la gestión de residuos y cuenta con certificaciones como la de AENOR como gestor residuo cero. ¿Cómo se convierte la sostenibilidad en una ventaja competitiva real y no solo en un discurso?
La sostenibilidad solo se convierte en una ventaja competitiva cuando deja de ser un eslogan y se gestiona con rigor. En REGUSA hemos demostrado que hacer las cosas bien desde el principio no es un coste, sino una inversión en eficiencia, reputación y confianza. En nuestro sector, optar por soluciones improvisadas o puramente económicas suele acabar siendo más caro; la falta de trazabilidad o de cumplimiento termina generando riesgos operativos, sanciones o pérdida de credibilidad. Por eso nos obsesiona certificar, auditar y asegurar cada proceso, porque un servicio de calidad no puede depender del azar.Trabajamos como una pyme, sí, pero con estándares de gran empresa. Esa combinación —seriedad, transparencia y excelencia operativa— es la que realmente crea valor para el cliente y convierte la sostenibilidad en una palanca de competitividad real y duradera.
Actualmente están implantando la norma de Compliance Penal. ¿Por qué es importante reforzar la transparencia y el buen gobierno incluso —o especialmente— en pymes industriales?
Porque la industria del residuo requiere credibilidad. El Compliance Penal no es solo un requisito; es una declaración de intenciones. En una pyme industrial, reforzar el buen gobierno significa garantizar integridad, atraer mejor talento, ganar contratos y diferenciarte en un sector donde la confianza lo es todo. Es hacer las cosas bien, siempre.
El liderazgo femenino puede aportar una mirada distinta en sectores como el de la gestión de residuos. ¿Has sentido que tu condición de mujer ha sido un reto, una palanca o ambas cosas a la vez?
Ha sido ambas cosas. Mi condición de mujer ha sido a la vez un reto y una palanca. En sectores industriales aún persisten inercias culturales que obligan a demostrar el doble. Pero, lejos de limitarme, me ha permitido aportar una mirada distinta, más integradora y orientada a la transformación, que ha generado conversaciones nuevas, decisiones más equilibradas y formas de liderar más eficaces.
Siempre he preferido hablar con hechos: abrir espacio, visibilizar talento y demostrar que la diversidad —cuando es real y no decorativa— mejora la calidad de las decisiones, impulsa la innovación y fortalece los equipos. No se trata solo de promover la presencia femenina, sino de elevar el estándar de liderazgo en el sector. Y esa es, sin duda, una ventaja competitiva.
Cuando piensas en el futuro del sector y de REGUSA, ¿qué cambios consideras imprescindibles para dignificar y profesionalizar definitivamente la gestión de residuos en España?
El sector necesita más trazabilidad, más tecnología, más talento cualificado y más colaboración público-privada. También hace falta prestigiar la profesión: gestionar residuos es gestionar recursos, y eso será clave para la economía circular. En REGUSA seguiremos apostando por servicios avanzados, digitalización y un modelo transparente y profesional que contribuya a elevar el nivel del sector.
