Laurene Powell Jobs (Nueva Jersey, Estados Unidos, 62 años), viuda del fundador de Apple, ha visto cómo su patrimonio se ha reducido en unos 5.000 millones de dólares en los últimos años, lo que supone la mitad de la herencia que Steve Jobs le dejó, valorada en algo más de 10.000 millones. La reducción no se debe a gastos extraordinarios, sino al cumplimiento del último deseo de su difunto marido: que su fortuna no le sobreviviera y regresara a la sociedad.
Tras la muerte de Jobs en octubre de 2011, la mayor parte de su patrimonio fue heredada por Laurene y sus hijas, principalmente en forma de acciones de Apple y Disney. Con el tiempo, esas participaciones fueron aumentando su valor, permitiendo a Powell Jobs destinar grandes cantidades a fines benéficos sin comprometer la estabilidad de su herencia.
Este compromiso filantrópico se materializó a través de Emerson Collective, una firma de inversión de impacto, filantropía y defensa centrada en justicia medioambiental, salud, inmigración y educación. Para alimentar financieramente esta entidad, Laurene ha estado vendiendo anualmente el 10% de sus acciones de Disney, siguiendo un plan calculado desde el fallecimiento de su marido.
Hasta la fecha, se estima que Laurene Powell Jobs ha realizado donaciones por más de 2.000 millones de dólares. Además, en 2021, mediante la Waverley Street Foundation, se comprometió a donar otros 3.500 millones a lo largo de una década a organizaciones que buscan soluciones innovadoras frente al cambio climático.
Laurene Powell Jobs ha dejado claro que su objetivo no es acumular riqueza hereditaria: “No me interesa construir sobre el legado de una herencia y mis hijos lo saben. Si vivo lo suficiente, esa fortuna se terminará conmigo”, ha declarado en diversas entrevistas. Su compromiso responde fielmente a la petición de Steve Jobs de que el dinero que él obtuvo de la sociedad regresara a ella de manera significativa.
Además de su labor filantrópica, Powell Jobs es accionista minoritaria de Monumental Sports, empresa matriz de equipos como los Wizards (NBA), Capitals (NHL) y Mystics (WNBA). Mantiene un perfil discreto, pero su estrategia demuestra un plan cuidadoso y sostenido para cumplir el legado de su esposo, transformando la herencia en un impacto positivo en causas sociales y medioambientales.
