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Sin velo y con escote: cuando las mujeres eran libres en Irán

El giro político que Irán sufrió en 1979 acabó con la libertad del país y sumió a la mujer en un agujero negro del que no ha conseguido salir 47 años después.

Mohammed Reza Pahlavi y Farah Diba, Teherán, Irán, 1959. (Foto: Universal Archive/Universal Images Group vía Getty Images)

Hay que viajar en el tiempo para entender este titular. Hace 47 años la vida en Irán era muy diferente de la actual. No había represión, había libertad. Se caracterizaba por un profundo contraste entre la modernización acelerada y las raíces tradicionales. En las ciudades, especialmente en su capital, Teherán, la vida cotidiana respiraba una atmósfera cosmopolita.

Las mujeres gozaban de una libertad sin precedentes: el uso del velo era opcional, las universidades estaban llenas de estudiantes femeninas y el estilo de vestir seguía las tendencias de París o Londres, con las minifaldas y el maquillaje como símbolos de progreso. La economía, impulsada por el petróleo, permitió el surgimiento de una clase media vibrante que disfrutaba de cines, cafeterías, festivales de arte internacionales y una vida nocturna activa.

Durante el reinado de la dinastía Pahlevi, en concreto entre las décadas de 1960 y 1970, Irán atravesó una transformación social profunda que posicionó a las mujeres iraníes como las más progresistas de Oriente Medio. Este periodo, marcado por la denominada Revolución Blanca, fue testigo de un esfuerzo estatal por modernizar el país bajo estándares occidentales, otorgando a la mujer una presencia pública sin precedentes.

Sin embargo, nada salió según lo pensado. Al menos, el esplendor social del que gozaba el país no se alargó mucho en el tiempo. A partir de 1979, con la revolución islámica, las cosas cambiaron. El resto es historia.

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El estilo de vestir: un símbolo de libertad y modernidad

El estilo a la hora de vestir jugó un papel importante en estos años. Bajo el impulso de la dinastía Pahlevi, con Farah Diba (Teherán, 1938), esposa de Mohammad Reza Pahlevi, el último Sah de Irán, y la última emperatriz de Irán, a la cabeza –ella desempeó un papel fundamental y activo en la expansión de las libertades de las mujeres en Irán antes de la revolución de 1979– la moda se convirtió en una declaración de apertura al mundo. En las calles de Teherán, conocidas entonces como el ‘París de Oriente Medio’, era habitual ver a mujeres luciendo minifaldas, pantalones de talle alto y vestidos entallados que seguían las tendencias de las pasarelas europeas.

Las revistas de moda de la época mostraban a mujeres con peinados voluminosos, maquillaje marcado y sin ningún tipo de cobertura obligatoria sobre la cabeza. La elección de la vestimenta era un acto de libertad individual: mientras que en los sectores urbanos y universitarios predominaba la estética occidental, en las zonas más conservadoras coexistía el uso voluntario del velo, pero el Estado no imponía un código de vestimenta restrictivo.

Un estilo de vestir sin códigos que encajaba a la perfección con las leyes del momento y la vida cultural; y es que la modernización no fue sólo estética, sino también legal. Bajo el mandato del Sah Mohammad Reza Pahlevi, se aprobó la Ley de Protección de la Familia, que supuso un hito histórico porque recogía tres importantes medidas: limitó drásticamente la poligamia, elevó la edad mínima de las niñas para casarse y otorgó a las mujeres derechos igualitarios en trámites de divorcio y custodia de los hijos dentro del matrimonio. Un precedente de aquello que vendría después, como el derecho al voto de las mujeres, en 1963, y la presencia de diputadas y senadores en el Parlamento iraní para 1970.

La mujer, figura central en la vida laboral del país

En materia de educación también se estableció un pilar fundamental: las universidades se llenaron de mujeres que aspiraban a carreras en medicina, ingeniería y leyes, rompiendo techos de cristal que en muchos países occidentales aún estaban vigentes. Una vez más, Irán se posicionaba en un eslabón superior en modernidad y avance.

Y a nivel cultural, la mujer fue una figura central antes de la revolución que lo cambió todo. Estrellas de la música y el cine se convirtieron en referentes de estilo y empoderamiento. Profesionalmente, las mujeres ocupaban puestos de alto nivel, incluyendo juezas y diplomáticas. Fue una época en la que la identidad de la mujer iraní no estaba definida por su relación con la religión en el espacio público, sino por su capacidad académica y profesional.

Sin embargo, este avance impulsado por la dinastía Pahlevi también generó una brecha entre la élite urbana moderna y las clases rurales más tradicionales. Esta polarización sería utilizada años después por los líderes revolucionarios para movilizar a los sectores conservadores, lo que finalmente desembocaría en la pérdida de todas estas libertades con la instauración del régimen islámico.

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