Sus sobrinos, el rey Felipe y las infantas Elena y Cristina supieron desde niños que su tía era diferente, peculiar. De ahí su apodo, «la tía Pecu». Irene de Grecia ha fallecido a los 83 años, tras sufrir una enfermedad degenerativa. La hermana pequeña de la reina Sofía vivía con ella en Zarzuela y ha sido su gran amiga, compañera y confidente.
La princesa Irene nació en Ciudad del Cabo, Sudáfrica, el 11 de mayo de 1942, el país donde se desplazó su familia tuvieron que exiliarse tras la invasión italiana y la ocupación nazi de Grecia durante la Segunda Guerra Mundial. Irene era la menor de los tres hijos de Pablo de Grecia y Federica de Hannover, y estaba emparentada con la familia real inglesa (era tataranieta de la reina Victoria).
Tras pasar sus primeros años en Ciudad del Cabo, en 1946 la familia real pudo regresar a Grecia, cuando la princesa Irene tenía cuatro años. Un año después, su padre se convirtió en rey y su hermano Constantino, de seis años, en el príncipe heredero. Pablo de Grecia falleció como rey de Grecia en 1964 y su hijo Constantino accedió entonces al trono. Su suerte duró poco. En 1967 la monarquía fue derrocada por el golpe de Estado de los Coroneles. Los griegos se convirtieron en una república y la familia real Griega comenzó de nuevo un exilio. En 1973 la princesa Irene se mudó a la India con su madre.
Tía Pecu se ganó su nombre a pulso. En 1985, viajó a la India en avión con cien vacas, con el fin de salvarles la vida después de que la Unión Europea planeara matar a cuatro millones de vacas para limitar la producción de leche y de este modo mantener artificialmente los precios de mercado. La princesa se sobrecogió: “Los que toman la decisión de matar animales o destruir alimentos porque hay excedente no son personas extremadamente inmorales, pero lo que hacen si resulta inmoral. Es la economía sin corazón la que convierte este tipo de situaciones en un problema”, confesó la princesa.
En la India pasó largas temporadas en Madrás, al sur del país, la ciudad elegida por su madre, donde estudió filosofía hindú y se dedicó a causas sociales, un ejemplo que siguió su hija pequeña, la princesa Irene, que también realizó estudios de filosofía además de análisis comparativo entre griegos e hindúes. Aquellas estancias en la India dejaron una huella profunda en Irene, quien durante toda su vida abrazó la meditación y la espiritualidad.
Extremadamente discreta, vivió durante años en Zarzuela junto a su hermana, y se convirtió en una gran compañera aunque nunca ostentó ningún cargo oficial ni formó parte de la maquinaria institucional. Tras vivir tantos años en España sorprendió que antes de fallecer asegurase que quería ser enterrada en Grecia, junto a su hermano Constantino, en el cementerio real de Tatoi.
Como su hermana Sofía, la princesa Irene fue una melómana consumada. Su manejo del piano era conocido. Su profesora fue la famosa pianista griega Gina Bachauer y debutó en el Royal Albert Hall como pianista profesional en 1969: interpretó el Concierto n.º 2 de Bach y recibió una ovación de tres minutos. Desgraciadamente, su padre se perdió su debut: el rey Constantino había fallecido siete años antes, en 1964, por un cáncer de estómago. Tenía 62 años.
El vínculo con España arrancó en 1981, cuando tras fallecer su madre se mudó a Madrid para vivir con su hermana en el complejo de Zarzuela. Allí se ha despedido del mundo. Buen viaje Tía Pecu.
