El “made in Spain” está en tendencia. La artesanía española está conquistando el mercado con una sofisticación única. Hoy en día, el lujo hecho a mano resurge con fuerza y España se ha convertido en el epicentro de esta revolución artesanal. Cada vez más personas buscan piezas de moda auténticas, exclusivas y elaboradas con maestría, transformando la artesanía en una de las grandes protagonistas del mercado de lujo.
La demanda por productos artesanales de alta gama está creciendo a pasos agigantados. Según el informe ‘Radiografía de la Alta Artesanía en España’, se espera que este mercado alcance los 61.500 millones de euros en 2028.
¿La razón de este auge? Un cambio claro en los hábitos del consumidor, que ahora busca calidad excepcional, personalización y discreción. Los productos hechos a mano se han convertido en sinónimo de autenticidad y distinción, dejando atrás la producción masiva y abrazando la singularidad que solo un artesano puede ofrecer.
Mercado mundial de bienes de alta gama

En el mundo del lujo, lo hecho a mano ya no es una excepción, es una regla de oro. Este mismo informe resalta que, en 2022, la artesanía en España generó 6.629 millones de euros, lo que representa el 0,49% del Valor Agregado Bruto (VAB) nacional y el 4,6% de la industria manufacturera. Aunque el número de empresas ha disminuido en comparación con años anteriores, el sector sigue siendo clave para enriquecer las marcas de alta gama. Más de 208.600 personas se emplean en este sector, una prueba clara de su relevancia y capacidad para generar empleo.
No obstante, uno de los mayores retos del sector es la falta de regulación y apoyo adecuado. Sin embargo, las tendencias de consumo están favoreciendo a los talleres que mantienen viva una tradición milenaria. Las 41 zonas de interés artesanal en España y los 34 puntos reconocidos internacionalmente subrayan la importancia de la artesanía no solo como un producto, sino como un pilar de la cultura española.
Zona de interés artesanal

Peso de la artesanía por sectores

Loewe, ejemplo de ‘buen hacer’
Un ejemplo de artesanía histórica en nuestro país, incluido dentro de la industria de la moda, es el que se trabaja desde sus inicios en Loewe. La firma, que nació dedicada a la pequeña marroquinería, es hoy un referente artesanal en todo tipo de accesorios. También en textil, desde el proceso creativo hasta su confección. Además del tratamiento de las pieles, y de confección nacional en los mejores talleres, la lana que utiliza la firma se realiza a mano en Ezcaray, meca del ‘buen hacer’ en este tipo de materia prima.