Prada ha anunciado este jueves que finalmente ha realizado la compra de Versace a la estadounidense Capri Holdings por 1.250 millones de euros (1.390 millones de dólares). Nosotros también estamos boquiabiertos. La operación creará un grupo de lujo con unos ingresos anuales de más de 6.000 millones de euros, con el objetivo de competir mejor con gigantes mundiales como LVMH y Kering.
Prada busca expandirse, tras haber desafiado una desaceleración de la demanda de lujo, mientras que Versace ha estado operando con pérdidas. La fusión refuerza la posición de Italia en un sector del lujo liderado por conglomerados franceses.
La compra ocurre justo a pocas semanas de que la marca se despidiera de su icónica diseñadora Donatella Versace tras casi 30 años, incorporando a Dario Vitale, director de diseño y director de imagen de marca de Miu Miu.
Esta es la segunda ocasión en menos de una década en que Prada se fija en Versace, ya que, en 2018, cuando Versace pasó a manos de Capri Holdings por más de 1.800 millones con la salida del fondo de capital privado Blackstone, Prada estudió la carpeta de la operación, aunque finalmente se echó atrás.