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Alicia Giménez Bartlett: “Sigamos creyendo que es importante la profesión, la libertad y las cosas por las que habíamos luchado en el siglo XX”

En el Festival de Literatura Expandida de Magaluf, FLEM, la creadora de Petra Delicado habla de libertad, oficio y del 30 aniversario de su detective más famosa

Alicia Giménez Bartlett durante el Festival de Literatura Expandida (FLEM)
Alicia Giménez Bartlett durante el Festival de Literatura Expandida (FLEM)

Alicia Giménez Bartlett es, desde hace más de tres décadas, una de las voces más reconocibles de la novela negra en español. Con la publicación de Ritos de muerte (1996) dio vida a Petra Delicado, una inspectora de policía inteligente, irónica, imperfecta y dueña de su propia mirada. Desde entonces, la serie se ha convertido en un fenómeno editorial y de lectores, traducida a numerosos idiomas y convertida en referente de una detective que no es ni víctima ni simple contrapunto masculino. Autora de una amplia obra que incluye tanto novelas como ensayos y libros de no ficción, Giménez Bartlett ha construido una carrera de independencia y oficio, después de haber sido profesora de instituto durante 13 años.

Alicia Giménez Bartlett llega al Festival de Literatura Expandida de Magaluf (FLEM) tras un complicado viaje. Su vuelo ha sido cancelado por una DANA y la llegada es todo un periplo; aun así, la escritora no quiere perderse su cita con los lectores. Su dinamismo, vitalidad y agilidad mental resultan contagiosos, aunque a veces cueste seguirle el ritmo. En algunos momentos uno tiene la sensación de estar hablando con la propia Petra Delicado, pero Giménez Bartlett es, en realidad, muchísimo más.

Alicia Giménez Bartlett durante su conferencia en el FLEM 2026. Foto: Miquel A Cañellas

Forbes Women: Estamos de cumpleaños, si se puede decir, de 30 años, retrotrayéndonos a aquella época. Treinta años que luego un libro, dicen que es como un hijo: no sabe cómo, hacia dónde puede salir. ¿Qué libertad tuvo para inventar en 1996?, o más bien, como pionera en la novela negra contemporánea, ¿qué avances se han producido desde 1996?

Alicia Giménez Bartlett: Se ha avanzado muchísimo. Y te diría que en este país, con más velocidad que en el resto de España, también veníamos con mayor retraso. Lo veo con toda claridad. Eso es lo que falta: no nos paremos, vayamos adelante. Si no tan rápido como hasta ahora, poco a poco, pero por favor. Ahora veo que las chicas quieren sobre todo casarse con el hombre ideal y todo eso. Pues seamos tranquilas, sigamos creyendo que es importante la profesión, la libertad, las cosas por las que habíamos luchado las mujeres del siglo pasado y las que nos precedieron.

Forbes Women: ¿Cómo fue, en esa generación, lanzarse a escribir? Cómo fue ese impulso de: lo tengo, creo que es mi personaje, voy a por esto

Alicia Giménez Bartlett: Mi lanzamiento como escritora había sido años antes. Tengo tres libros anteriores a Petra Delicado. Uno de ellos, el último antes de Petra, era sobre las relaciones de Virginia Woolf con su cocinera –Una habitación ajena-. Tuvo un premio, empezó a funcionar, pero me dejó exhausta porque había investigado mucho, casi desde un punto de vista universitario. Y tenía ganas de algo más divertido, de algo que a mí misma me mantuviera un poco más en el mundo actual. Y pensé, y porqué no una novela negra donde la mujer sea el personaje central, donde mande, y no sea la víctima -la esposa del policía, la mujer fatal…-

Y no tenía la más mínima intención de continuar, y nunca pensé que llegara a tener algún éxito. Pero bueno, cayó bien. Entonces mi agente, Carmen Balcells, mi editora, me insistía, “deberías hacer otra”. Bueno, pues me metí ahí. Aprendí entonces, a partir de la segunda, a hacer historias negras, y me ha dado grandes satisfacciones.

Forbes Women: Y el fenómeno fan que hay en torno a usted y a la novela. ¿Lo ha experimentado?, ¿qué le comenta la gente?

Alicia Giménez Bartlett: Nunca había estado en una red social. Pero hace un año, por circunstancias que no voy a extenderme, abrí una cuenta en Instagram. Y, sinceramente, solo veía chorradas. No me autopromociono. Solo ahora, porque bueno a veces me demandan de librerías “por favor, comparta”, y yo encantada. Pero me he dado cuenta de que acerca a los lectores y de que es muy grato. Insultan raras veces -dice de forma irónica-. La gente es cariñosa.

Forbes Women: En Bajo el cielo infernal, Petra investiga mientras se enfrenta a un duelo vital. La vulnerabilidad de una mujer acostumbrada a gestionar, con autoridad, pero que pierde una parte fundamental de su vida…

Alicia Giménez Bartlett: Yo diría que en esta novela Petra se enfrenta con la realidad, la de la crisis. Pero su reacción no es un vicio, no es incluso la tristeza, sino la carga infinita que siente, que su marido se vea privado de la vida, de las cosas que compartía. Piensa más en el que se ha ido que en sí misma. La vemos enfadada y la vemos haciendo reflexiones sobre lo que es la soledad emocional.

Forbes Women: En la investigación Petra visita el barrio de La Mina, ¿cómo se documenta para escribir sobre un barrio marcado por una serie de estigmas, pero que no sea refuerzo ni limitante, que sea un retrato real?

Alicia Giménez Bartlett: El barrio es un fragmento vibrante de una obra de teatro. Hay zonas que tienen unos puntos característicos muy concretos y muy definidos, donde la desatención se ve refrendada por la realidad. Pero de repente en La Mina vive un montón de gente que simplemente se ve estigmatizada. Yo cuando estuve por ahí dando vueltas, se acercaban las señoras que iban al mercado con el carrito y las mamás que llevaban a los niños al colegio y decían: “Por favor, no cuente todo lo malo de este barrio. No todos somos delincuentes”. Y aquello me hizo pensar, es como aquí -referido a Magaluf-, no todos los turistas se tiran del piso 16 a la piscina. Entonces, más que luchar contra eso, demostrar lo fácil que es unirse al tópico sin conocerlo.

Forbes Women: A la hora de los emplazamientos, ¿tiene alguna idea de dónde está el sitio?, ¿lo recorre?, ¿cómo los elige?

Alicia Giménez Bartlett: Sobre todo tengo memoria auditiva. Por eso recuerdo las voces de las personas, a veces lo que han dicho, frases que han pronunciado… pero, visualmente soy un desastre. En este hotel -el festival se celebra en el espectacular INNSiDE Wave Calvià, en Magaluf- llevo desde esta mañana y ya me he perdido diez veces. Entonces lo que hago es, en este caso, es documentarme. Por ejemplo, había hablado con la policía, y me asesoran, me dijeron: “pásate por esta zona o no te pases por estas otras, y ya te lo contamos nosotros”. De la ubicación normalmente no tengo una idea clara. Aunque Barcelona es una ciudad muy clasista y muy piramidal: están las clases bajas, al lado del mar, las medias a mitad de la pirámide y la élite arriba. Durante mucho tiempo me he inventado bares y restaurantes que no existían. Y eso que me invitaron a cenar en alguno que mencioné pero al final no fui.

Forbes Women: Sobre la fase de inspiración ¿Cómo funciona la parte creativa, la de captación de ideas? ¿Tiene un método?

Alicia Giménez Bartlett: Hay escritores que son arquitectónicos: estructuran el desglose de la novela como si fuera un plano. Y otros somos escultóricos, coges la materia en la mano y le vas dando forma, día a día. Una especie de trabajo que continúa sin saber muy bien a dónde va y se van añadiendo ideas que se incorporan a la vida de la novela.

Forbes Women: ¿Se relée mucho?

Alicia Giménez Bartlett: No me releo en el momento. Prefiero acabar la novela y luego reescribirla. Es más pesado, pero si algún día releo lo del día anterior, me parece un asco, que entonces no lo dejaría. Cuando acabo con la novela, tampoco la releo, porque también me parece un asco, ya fue pasado.

Forbes Women: En este caso, el éxito es doble: literario -el de su autora- y el de su protagonista. Y como tal hay una cuantificación. ¿Cuándo descubre que se puede vivir independientemente de la literatura?

Alicia Giménez Bartlett: Yo fui 13 años profesora. Era profe de instituto, de literatura. Lo recuerdo muy bien, daba primero, segundo y tercero. Era dura. En primero, los domesticaba, venían como monstruos; en segundo era más un quid pro quo, yo transijo y ellos transigen; tercero, casi se podría decir que éramos, manteniendo las distancias, buenos amigos. Ya nos conocíamos… Disfrutaba mucho y me reía mucho. Y creo que conmigo, juntos, aprendíamos.

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