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MËSTIZA, artistas: «Somos el promotor, el sello, la empresa y el artista»

Mëstiza llevan su fusión de flamenco y electrónica a la mítica sala Roundhouse de Londres. Detrás de su proyección internacional hay años de cabina, una apuesta por sus raíces y una estructura empresarial que han levantado ellas mismas.

Mëstiza fotografiadas para Forbes Women en el Hotel Palace de Madrid. © Jorge Monedero

La estampa resulta inconfundible: dos mujeres al frente de la cabina, dos sombreros cordobeses y una puesta en escena donde conviven la cultura de club y el baile flamenco. Las dj’s españolas Pitty Bernad –nacida en Málaga y criada en Albacete–, y Belah Sánchez, –también malagueña–, conocidas como MËSTIZA, han dado así la vuelta al mundo: Coachela, Hï Ibiza, Under the K Bridge, Nueva York; Electric Daisy Carnival (EDC ) Las Vegas… Este viernes 30 de octubre, actuarán en Roundhouse, la histórica sala de Londres por donde han pasado grupos míticos como The Doors, Patti Smith o Amy Winehouse. Ahora es el turno de MËSTIZA que desembarcan con SACRO, la experiencia con la que han convertido su particular encuentro entre flamenco y electrónica en un proyecto internacional. «En un viaje a Tulum vimos cómo se mezclaban músicas de distintas raíces y pensamos: aquí falta el flamenco», recuerdan.

Detrás de esa imagen reconocible hay muchos años de oficio y una estructura que ambas han levantado mientras mantenían otros trabajos. Belah, formada en Bellas Artes, daba clases de arte y estilismo; Pitty, licenciada en Periodismo, se dedicaba a la comunicación y ya había emprendido. Hoy cuentan con un equipo de 25 personas y toman decisiones que van del vestuario de una bailaora a las cuentas de un festival: «Somos el promotor, el sello, la empresa y el artista», explica Pitty, haciendo hincapié en su organización empresarial.

Mëstiza, Pitty Bernad y Belah Sánchez, fotografiadas para Forbes Women, en Madrid, por Jorge Monedero.
Mëstiza fotografiadas para Forbes Women en el Hotel Palace de Madrid, por Jorge Monedero.

El flamenco estaba en vuestras casas antes de entrar en vuestra música. ¿Cómo fue ese regreso a las raíces?

Las dos venimos muy marcadas por el flamenco. (Pitty) Yo me crie en un entorno rural, en Albacete, rodeada de caballos. A los cuatro años ya montaba. Mi padre empezó a criarlos por afición y nos acercamos al mundo de la competición vaquera. Vengo de una familia de clase media, teníamos una casa pequeña en el campo y cuatro caballos. Íbamos mucho a Andalucía, al Rocío, a romerías. Siempre estuve rodeada de cantaores, guitarristas y percusionistas; sentía que ese mundo me pertenecía de manera natural.

De adolescente le di un poco la espalda: era la música de mi padre, de señores mayores. Me fascinaba la electrónica, las raves, el club. Después hubo una reconexión. ¿Por qué no sumar lo nuestro a lo que estábamos haciendo?

¿Cuándo entendisteis que necesitabais algo más que una mezcla musical para daros a conocer?

Cuando vimos que la gente podía quedarse simplemente con dos chicas con sombrero mezclando flamenco y electrónica. Necesitábamos contar de dónde venía todo aquello, crear nuestro universo para que se entendiera. Así nació SACRO: una experiencia que podíamos construir nosotras y en la que MËSTIZA fuera la guinda del pastel. Difícilmente íbamos a ser cabeza de cartel si nadie entendía antes nuestra propuesta.

¿Cómo fue aquella primera fiesta?

En un club de Malasaña, durante la pandemia, con la gente llevando mascarilla. Invertimos muy poco e invitamos a familiares y amigos. Llamamos a dos bailaoras y les dijimos: somos DJs, mezclamos electrónica con flamenco y necesitamos que interpretéis esta música. Les mandamos una playlist y creyeron en el proyecto. Bailaron gratis. Son las mismas que siguen con nosotras, ahora, por supuesto, cobrando.

Mëstiza fotografiadas para Forbes Women por Jorge Monedero.

Hoy actuáis en grandes escenarios. ¿Hubo un momento en que todo cambió?

Ha sido muy progresivo. Ahora se ve Coachella, Las Vegas, Nueva York o Londres, pero llevamos años preparándonos. Hemos pinchado en restaurantes donde ni siquiera se veía al DJ, en eventos, abriendo festivales… Muchas horas tocando cosas que no te gustan porque te piden música comercial. Tú hacías bailar a la gente, pero nadie te miraba. Ha habido mucha lucha y mucha disciplina. No somos unas artistas que hayan nacido y explotado de repente.

¿Qué os enseñó ese recorrido sobre el negocio de la música?

Que el talento nunca es suficiente si no tienes la exposición adecuada. Puedes ser el mejor DJ del mundo y hacer las mejores mezclas, pero necesitas una estructura o un promotor que crea en ti. Nosotras decidimos sostenerlo por nuestra cuenta. Llegamos a Madrid con poco dinero y trabajamos de todo. Mantuvimos nuestros empleos hasta que MËSTIZA empezó a dar frutos y pudimos vivir de ello. Había que construir la experiencia, conseguir que la gente viniera y vender entradas. Como artista, tú vales lo que vendes.

¿Cómo os repartís las responsabilidades?

A las dos nos gustan el arte, la música y la moda. Belah desarrolla más la parte estética, la imagen y la fusión visual. Yo ya era empresaria antes de MËSTIZA y me ocupo más del desarrollo estratégico. No tenemos unos papeles rígidos, pero de manera natural hemos ido hacia ahí. Tenemos dos empresas diferenciadas: una para SACRO y otra para nuestra actividad como dúo.

¿Hasta dónde llega vuestro control del proyecto?

Desde qué falda lleva la bailaora hasta cómo se factura una actuación o se distribuyen los gastos y beneficios de una fiesta. Somos el promotor, el sello, la empresa y el artista. Con SACRO también publicamos música de otros artistas. Es un peso grande, aunque tenemos un equipo de 25 personas trabajando para que funcione. Y hay riesgos: te asocias con un promotor, pones toda la carne en el asador y, si esa tarde llueve, puedes perderlo todo.

¿Pensar como empresarias cambia vuestra manera de subir al escenario?

Cuando tienes un público, tienes una responsabilidad. Necesitas que la gente esté a gusto, que tenga una buena experiencia, que haya seguridad, que se cuide el aforo y pueda acceder a las bebidas. No puedes ir de diva. Debes ser consciente de todo lo que hace posible el espectáculo.

Pitty y Belah, MËSTIZA, en el Hotel Palace de Madrid. Foto de Jorge Monedero.
MËSTIZA, por las calles de Madrid bajo el objetivo de Jorge Monedero.

¿Qué está cambiando para las mujeres en la electrónica?

Faltan referentes, pero estamos viendo muchas más mujeres en los carteles, en los festivales y en la industria. Creo que habrá un mayor equilibrio. Eso no significa que hayan desaparecido las respuestas machistas: seguimos lidiando con ellas, como las mujeres de cualquier otro sector. Como artista, empresaria y mujer, Madonna siempre será un referente para mí.

¿Qué es lo más difícil de vivir de noche y viajar constantemente?

Sumas la presión del artista a los cambios de horario y a no dormir. La semana pasada dormimos cada día en una ciudad de un país diferente. Hay que saber llevarlo. Nosotras no consumimos porque estamos trabajando. Me gusta divertirme, pero cuando estás trabajando, estás trabajando.

Con ese ritmo, ¿qué os devuelve a tierra?

La familia. Voy a Albacete a ver a mis padres. No puedes olvidarte de que ellos se hacen mayores y tú también. Lo más importante es tener cerca a la gente que quieres. Mi padre, cuando nos acompaña, siempre grita una palabra: «¡Rollo!». Quiere decir: dale caña, ponle fuego, pasión. Cuando él no está, nos la decimos nosotras: «Rollo, venga, que empieza la fiesta».