Ayer, Claudio Marenzi fue uno de los protagonistas del encuentro organizado por Forbes Women y Herno en Forbes House, una cita que reunió moda y arte a través del trabajo de la artista Sonia Navarro y María Ona. Una conversación entre disciplinas creativas que permitió acercarse a una de las facetas más interesantes del empresario italiano: su convicción de que la cultura y la belleza también forman parte de la identidad de una compañía. Presidente de Herno y una de las figuras más relevantes de la industria textil italiana, Marenzi representa una generación de empresarios que ha sabido proyectar la tradición familiar hacia el futuro sin perder de vista sus orígenes.
Su historia está ligada a la de una firma que nació en 1948 en Lesa, una pequeña localidad del Piamonte italiano situada junto al lago Maggiore. Allí, su padre, Giuseppe Marenzi, fundó Herno con una primera especialización en prendas impermeables, aprovechando los conocimientos técnicos necesarios para protegerse de la lluvia y la humedad de la región. Lo que comenzó como un negocio familiar terminaría convirtiéndose en una marca reconocida internacionalmente por su investigación textil, su sofisticación y su particular interpretación de la funcionalidad.
El legado familiar que conquistó el mundo
Nacido en 1962, Claudio Marenzi creció vinculado al universo de la moda y la fabricación textil. Su incorporación a Herno se produjo en 1983, iniciando un recorrido por distintas áreas de la empresa que le permitió conocer de primera mano tanto los procesos productivos como las necesidades comerciales del negocio.
En 2005 decidió concentrar sus esfuerzos en recuperar y potenciar la identidad de la marca, apostando por convertir Herno en una firma con proyección internacional y personalidad propia. Su visión pasaba por preservar el conocimiento técnico que había distinguido a la compañía desde sus orígenes, pero trasladándolo a una propuesta contemporánea, capaz de conectar con un consumidor internacional.
Bajo su dirección, Herno amplió su universo más allá de las prendas de abrigo y consolidó una identidad en la que conviven investigación, diseño y excelencia en los materiales. La firma ha mantenido, además, un fuerte vínculo con su lugar de nacimiento, defendiendo una cultura productiva en la que el conocimiento artesanal continúa teniendo un papel esencial.
Una voz influyente en la moda italiana
La trayectoria de Marenzi no se limita a su actividad empresarial. Su compromiso con el desarrollo de la industria italiana le ha llevado a ocupar algunas de las principales responsabilidades institucionales del sector.
Entre 2013 y 2018 presidió Sistema Moda Italia, la federación que representa a la industria textil y de la moda del país. En 2017 asumió también la presidencia de Confindustria Moda, responsabilidad que ejerció hasta 2020. Ese mismo año amplió su relación con el sector desde Pitti Immagine, una de las plataformas internacionales más relevantes para la promoción de la moda italiana, cuya presidencia desempeñó entre 2017 y 2023.
Desde estas posiciones ha defendido la importancia de proteger la cadena de producción nacional, impulsar la internacionalización de las empresas y preservar el valor del Made in Italy como una combinación de creatividad, conocimiento técnico y excelencia industrial.
Su contribución al tejido empresarial italiano fue reconocida en 2016 con el título de Cavaliere del Lavoro, una distinción que reconoce a quienes han destacado por su aportación al desarrollo económico del país.
Montura y la conquista de nuevos territorios
La inquietud empresarial de Marenzi también se ha traducido en nuevas oportunidades de crecimiento. En 2021, Herno adquirió Montura, firma italiana especializada en ropa y equipamiento técnico para actividades al aire libre. Una operación estratégica que permitió ampliar su presencia en el universo del outdoor y reforzar su apuesta por la innovación y el desarrollo de materiales de alto rendimiento.
La incorporación de Montura responde a una filosofía compartida por ambas compañías: la búsqueda de soluciones técnicas, la calidad de los procesos y una relación estrecha con la cultura del producto. Una manera de entender el negocio que ha permitido a Marenzi diversificar la actividad empresarial sin alejarse de los valores que han definido su trayectoria.
En 2024 recibió la condecoración de Grande Ufficiale dell’Ordine al Merito della Repubblica Italiana, uno de los reconocimientos civiles más importantes de Italia.
Un empresario con mirada de coleccionista
Hay otra faceta de Claudio Marenzi que ayuda a comprender su personalidad y su manera de entender el universo creativo: su pasión por el arte. Coleccionista desde los 15 años, ha encontrado en esta disciplina una fuente de inspiración que ha trasladado también a la cultura corporativa de Herno.
En sus instalaciones de Lesa, el arte convive con los espacios de trabajo y forma parte del entorno cotidiano de la compañía. Obras de artistas contemporáneos han encontrado allí su lugar, entre ellas las de Patrick Tuttofuoco, Nicolas Party, Stefano Arienti, Adrian Paci y Vik Muniz. Una colección que refleja su interés por diferentes lenguajes y formas de expresión, pero también su voluntad de acercar la creación artística a las personas que forman parte de la empresa.
Para Marenzi, el arte no es un elemento ornamental, sino una manera de estimular la creatividad, compartir sensibilidades y construir una identidad colectiva. Esa misma visión estuvo presente en el encuentro celebrado ayer en Forbes House, donde el trabajo de Sonia Navarro y María Ona puso de manifiesto los puntos de encuentro entre la experimentación artística, la artesanía y el universo de la moda.
Una sensibilidad que también conecta con su manera de entender el legado de Herno: una compañía que, más de 75 años después de su fundación, continúa mirando al futuro sin olvidar el lugar del que procede.

