«Elegir quién eres es una forma de libertad» (Al este del Edén, John Steinbeck, 1952). Y Florence Pugh (30 años, Oxford, Reino Unido) ha elegido ser una de las actrices más taquilleras de la actualidad, además de una intérprete sin límites, cuyo fetiche es «interpretar a mujeres realmente complicadas», como dijo en una entrevista en The Atlantic Festival. Eso de gritarle en la cara al destino de sus personajes es algo que la actriz británica ya siente como parte de su rutina. Al igual que la taquilla, la crítica y el público, que parecen rendirse cada vez que aparece su nombre en los carteles.
Esta vez, lo hace interpretando a Cathy Trask, uno de los personajes literarios más odiados y controvertidos de los dos últimos siglos. La protagonista de Al este del Edén, escrita por John Steinbeck en 1952, es una mujer manipuladora, violenta y dispuesta a destruir a quien se interponga en su camino. Un drama de época largo, serio y enrevesado, con una buena colección de traumas del pasado que parecen heredarse de generación en generación.
La historia vuelve a cobrar forma en una serie de siete episodios de Netflix, con Zoe Kazan, nieta de Elia Kazan, al frente del guion. Su propósito es recuperar parte de la novela que quedó fuera de la adaptación cinematográfica de su abuelo, estrenada en 1955 y centrada en el tramo final del libro.
Y aquí es donde cambia el cuento. Si la película de Elia Kazan convirtió a James Dean en el arquetipo de una nueva masculinidad, vulnerable, inconformista y atormentada, la adaptación de su nieta pone el foco en una feminidad con poder de decisión. Aunque algunas de esas decisiones sean cuestionables, Cathy quiere comprar su libertad y ser la jueza de su destino a base de trabajo duro, chanchullos y algún que otro asesinato. Y, en el terreno sentimental, tampoco se queda corta, ya que sigue siendo letal. Zoe Kazan mantiene buena parte de la oscuridad del personaje, pero intenta entender de dónde viene, dándole más espacio, más pasado y más humanidad. Todo ello dentro de una saga familiar ambientada entre Connecticut y California, a finales del siglo XIX y comienzos del XX, en la que dos generaciones repiten, a su manera, la historia bíblica de Caín y Abel.
Junto a Florence Pugh, Christopher Abbott (conocido por interpretar a Charlie, el novio de Marnie, en Girls) encarna a Adam Trask, mientras que Mike Faist, uno de los protagonistas del triángulo amoroso de Challengers, se mete en la piel de su hermano Charles. Pero si hay un personaje que, junto a Cathy, acaba brillando pese a su condición aparentemente secundaria, es Lee (Hoon Lee), el mayordomo que termina convirtiéndose en preceptor y figura fundamental para Aron (Joe Anders) y Cal (Joseph Zada), los hijos de Adam y Cathy.
La serie, que según Netflix debutó con 6,5 millones de visualizaciones y se colocó directamente como su producción en inglés más vista de la semana, supone así una nueva lectura de la novela de Steinbeck. Setenta y un años después de que su abuelo llevara la historia al cine con James Dean, Zoe Kazan vuelve a ella para poner en el centro a una mujer que, para bien o para mal, se empeña en decidir su propio destino.
El edén millonario de Florence Pugh
La carrera de Florence Pugh también se mide en millones. La actriz cuenta con un patrimonio estimado de 14 millones de dólares y habría cobrado 7 millones de dólares por su participación en Thunderbolts, donde interpreta a Yelena Belova, uno de los últimos personajes que más protagonismo ha ganado dentro del universo Marvel. Su trayectoria combina el prestigio del cine independiente, donde llamó la atención con Lady Macbeth (2016), con grandes producciones internacionales. En 2021 se incorporó al universo Marvel con Viuda Negra, que recaudó más de 400 millones de dólares en todo el mundo pese a estrenarse en plena pandemia. Después llegaron éxitos como Oppenheimer, de Christopher Nolan, que superó los 1.000 millones de dólares de recaudación mundial, y Dune: Parte Dos, de Denis Villeneuve, que superó los 700 millones.
Su filmografía también incluye títulos como Midsommar, de Ari Aster; Don’t Worry Darling, donde compartió reparto con Harry Styles, y A Good Person (2023), junto a Morgan Freeman. En 2020 obtuvo una nominación al Oscar a mejor actriz de reparto por Mujercitas, dirigida por Greta Gerwig, y desde entonces ha consolidado su posición como uno de los talentos más destacados de su generación.
Su siguiente parada es doble: el rodaje de Dune: Parte Tres y su participación en Avengers: Doomsday. Una carrera que ha pasado de los dramas independientes a las franquicias multimillonarias sin perder esa particular «mueca triste» ni su gusto por los personajes complicados.

