Decir que Silvia Carvalho (León, 1984) está revolucionando el mundo cinematográfico español es quedarse corto. En apenas dos años ha levantado una empresa con una estructura de 110 empleados que llega hasta los 2.000 en picos de trabajo en rodajes. Cuando fundó ISII Group, compañía de la que es presidenta ejecutiva y CEO, lo hizo con un ambicioso planteamiento que pretende hacer cine con visión industrial.
Esto significa no parar de trabajar en ningún momento, creando una estructura capaz de embarcarse en distintos proyectos al mismo tiempo e integrando todas las fases de la creación de un audiovisual: desde el nacimiento de la idea a su distribución, pasando por su financiación, desarrollo, producción y comunicación, implicando siempre a inversores privados para no depender de subvenciones gubernamentales o cuotas de exhibición en televisiones.
Se le define como una ejecutiva todoterreno. ¿Cómo es su estilo de liderazgo dentro de ISII Group?
Yo soy, básicamente, como me estás viendo: una persona muy directa, exigente y ejecutiva. Si peco de algo es de tener las cosas muy claras. Uno de mis principales aprendizajes ha sido adaptar la manera de transmitir esa visión e integrar a los equipos en ella. Lo que más me ha costado en este proyecto en particular es ser capaz de transmitir lo que veo en el sector, con todo mi conocimiento de 23 años dedicándome a la empresa y la inversión. ¿Cómo le explico yo, por ejemplo, a un director nuestro modo de trabajar, cuando lo único que ha vivido es estructuras de producción diferentes o menos orientadas al mercado internacional? Nosotros perseguimos llegar a un tipo de distribución internacional desde el inicio.
Todos nuestros equipos, de producción, de desarrollo, de marketing, de relaciones públicas o de distribución internacional, nacional y local están trabajando desde el día 1 en eso que no se ve: en como posicionar la película y cómo va a ser el lanzamiento. Hasta la foto fija es algo en lo que se piensa desde el primer día, que es cuando se puso en marcha, como digo yo, la locomotora. Ese es el modelo anglosajón de producción.
¿A qué problemas se ha enfrentado con este planteamiento tan novedoso o revolucionario?
Con lo que yo no puedo encontrarme es con que en medio del rodaje se quieran cambiar cosas, elementos que van a hacer que el proyecto se convierta en otra película distinta, como en la broma esa de “lo que pides por Internet y lo que te llega”. Uno de los retos es conciliar la libertad creativa con una planificación industrial rigurosa y con una visión definida desde el inicio del proyecto.
Como rodaba Godard…
La creatividad debe convivir con una estructura que permita proteger la película, controlar su ejecución y conseguir que alcance todo su potencial. Porque detrás de una producción, hay muchos equipos y mucho trabajo para posicionarla del modo en el que se quiere que le llegue al público y para que te hagan caso desde los exhibidores hasta los distribuidores internacionales. Creo que lo que más me ha costado al principio ha sido hacerme entender.
El próximo 21 de octubre participa en el Summit de Mujeres Influyentes de Forbes Women España. ¿Qué mensaje le gustaría transmitir en ese encuentro?
El mensaje que quiero transmitir en cuanto a la situación empresarial del audiovisual es que hay hueco para mujeres empresarias dentro del sector. Estamos en una etapa de cambio y hace falta mucha visión empresarial dentro de este mundo, porque el audiovisual es un área con capacidad para generar rentabilidad e impacto económico, siempre que se trabaje con planificación, control y visión empresarial Siempre que se haga con cabeza.

