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Angelina Jolie vende su mansión de Los Ángeles por 24,75 millones y pone toda su atención en Camboya

Con sus seis hijos ya mayores de edad, Jolie comienza una nueva etapa más nómada y lejos de EE. UU. Camboya será su primera parada, el país que conoció rodando ‘Tomb Raider’ y donde despertó su vocación humanitaria.

La actriz Angelina Jolie en la alfombra roja de la película Couture. Foto: Getty.

Después de toda una vida en la ciudad de las estrellas, Angelina Jolie (Los Ángeles, 51 años) ha decidido hacer las maletas y poner rumbo a nuevos horizontes. La actriz, directora, productora, empresaria y filántropa estadounidense ha vendido su histórica mansión de Los Feliz por 24,75 millones de dólares (unos 21,75 millones de euros), según ha confirmado People, y se prepara para llevar una vida más nómada, lejos de las fronteras de las grandes ciudades. Una nueva etapa que empieza, literalmente, vendiendo las llaves de su casa.

Y no de cualquier casa. Jolie adquirió la propiedad en junio de 2017, un año después de separarse de Brad Pitt, y la convirtió en el hogar familiar durante los últimos años. Ahora, en 2026, ha decidido desprenderse de ella. La puso a la venta el pasado mayo por 29,85 millones de dólares, aunque finalmente ha cerrado la operación por 24,75 millones, apenas 250.000 dólares más que los 24,5 millones que pagó hace nueve años. Una diferencia mínima que, eso sí, ha obligado a la actriz a rebajar en más de cinco millones sus aspiraciones iniciales para encontrar comprador.

La diferencia entre ambas cifras es pequeña, pero la historia de la propiedad es considerable. La finca, de más de 1.000 metros cuadrados y dos acres de terreno, fue construida en la década de 1920 y perteneció al legendario director Cecil B. DeMille, uno de los grandes nombres del Hollywood clásico. La propiedad incluye seis dormitorios y diez baños, además de una casa de invitados, una piscina de 40 pies, gimnasio, casa de té, jardines, árboles centenarios y vistas a las colinas de Hollywood, el famoso cartel y el Observatorio Griffith.

© Sotheby’s International Realty

El síndrome del nido vacío

La venta llega, además, en un momento que Jolie llevaba años anticipando. En 2024, la actriz explicó a The Hollywood Reporter que permanecía en Los Ángeles en buena medida por sus hijos y por los trámites de su divorcio: “Estoy aquí porque tengo que estarlo debido a un divorcio, pero en cuanto cumplan 18 años, podré marcharme”, aseguró. Ese momento llegó el pasado julio, cuando los gemelos Knox y Vivienne cumplieron 18 años. Maddox, Pax, Zahara y Shiloh ya eran mayores de edad, por lo que los seis hijos de Jolie han alcanzado ya la mayoría de edad.

Su primera parada, Camboya

Con esa etapa familiar cumplida, la actriz ha dejado claro que no tiene demasiadas ganas de sustituir Los Ángeles por otra ciudad de forma permanente. De hecho, recientemente ha hablado de su intención de llevar durante un tiempo una vida más nómada y de pasar más tiempo fuera de Estados Unidos. Camboya aparece como uno de sus destinos principales, un país con el que Jolie mantiene una relación personal y profesional desde hace más de dos décadas y que ella misma ha señalado como el lugar donde quiere pasar buena parte de su tiempo. “Después de Los Ángeles, pasaré mucho tiempo en Camboya. Dedicaré tiempo a visitar a mis familiares, estén donde estén en el mundo”, explicó.

Más que un segundo hogar: un proyecto

Su vínculo con el país comenzó en 2000, cuando viajó allí para rodar Lara Croft: Tomb Raider. La experiencia la llevó a conocer de cerca la historia reciente y la situación de sus comunidades, y terminó conectando espiritualmente con el país. En 2001, fue nombrada Embajadora de Buena Voluntad del ACNUR y en 2002 adoptó allí a su primer hijo, Maddox, y al año siguiente puso en marcha la Maddox Foundation, además de adquirir una propiedad de unas 39 hectáreas en la provincia de Battambang.

Aquel proyecto terminó convirtiéndose en mucho más que una propiedad familiar. La fundación trabaja desde hace años en la conservación de la naturaleza y el apoyo a las comunidades locales, con especial atención a la zona de Samlaut, amenazada por la caza furtiva, el tráfico de fauna y la tala ilegal. El proyecto también ha generado empleo para habitantes de la zona como guardabosques y ha impulsado iniciativas para agricultores y apicultores, además de colaborar en infraestructuras como escuelas, pozos y centros de salud.

Más de 20 años después de aquel primer viaje, Camboya sigue siendo uno de los principales vínculos de Jolie fuera de Estados Unidos y el lugar en el que concentra buena parte de su trabajo y motivación humanitaria.

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