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Adiós a Yayoi Kusama, la artista japonesa que vistió el lujo de lunares

Fallece a los 97 años la artista que dio color a Louis Vuitton.

Yayoi Kusama, imagen de campaña para Louis Vuitton.

Nacida en Matsumoto, Japón, en 1929, Kusama construyó un universo visual reconocible en cualquier parte del mundo: lunares infinitos, redes hipnóticas, calabazas, colores saturados y una repetición convertida en lenguaje. Ese imaginario no se quedó encerrado entre las paredes de los museos; la artista japonesa llevó sus obsesiones a la calle, al cuerpo y, finalmente, a algunas de las firmas de moda más poderosas del planeta.

De hecho, su vínculo con la moda comenzó mucho antes de que su nombre apareciera junto al de las grandes firmas del lujo. En 1968 fundó en Nueva York Kusama Fashion Company, desde donde diseñó prendas que trasladaban a la silueta femenina sus códigos visuales: lunares, redes y atrevidos recortes. Para Kusama, arte y moda nunca fueron territorios separados. La ropa era otra superficie sobre la que expandir su universo y convertir el cuerpo en una prolongación de la obra.

Pero fue su encuentro con Louis Vuitton el que convirtió esa relación en un fenómeno global. Marc Jacobs, entonces director creativo de la maison, conoció a Kusama en Tokio y quedó fascinado por su energía creativa. El resultado llegó en 2012 con una colección que llevó los icónicos lunares de la artista a bolsos, vestidos, abrigos, zapatos, accesorios y escaparates de todo el mundo. La colaboración transformó la propia red comercial de Louis Vuitton en una gigantesca instalación firmada por Kusama.

Yayoi Kusama, imagen de campaña para Louis Vuitton.

Una década después, la alianza regresó con una nueva colección que confirmó hasta qué punto su lenguaje visual seguía siendo contemporáneo. En 2023, los puntos pintados, las calabazas y otros motivos de su obra volvieron a invadir algunos de los diseños más reconocibles de la casa, en una operación que trascendió el producto para convertir tiendas y fachadas en parte de su particular universo infinito.

Su influencia también alcanzó al universo de la belleza, con colaboraciones que demostraron que Kusama había conseguido algo poco frecuente: convertir un lenguaje artístico profundamente personal en un código universal, capaz de dialogar tanto con una instalación monumental como con un bolso, un vestido o un objeto de belleza. Un ejemplo de ello fue su trabajo para Lancôme, creando una edición limitada de Juicy Tubes, en 2011.

Adiós a Kusama

La muerte de Yayoi Kusama, a los 97 años, pone punto final a una de las trayectorias más singulares del arte contemporáneo, pero también invita a recordar una faceta menos convencional de la creadora japonesa: su relación casi obsesiva con la moda. Mucho antes de que las colaboraciones entre artistas y grandes firmas se convirtieran en una de las fórmulas más eficaces del lujo contemporáneo, Kusama ya había entendido la ropa como una extensión natural de su obra.

Se marchó un 14 de agosto, aunque la noticia se ha hecho pública ahora. Tenía 97 años y, de acuerdo con el comunicado difundido tras su muerte, continuó pintando hasta sus últimos días. Se marcha una de las artistas más reconocibles de nuestro tiempo, pero también una pionera que entendió antes que muchos que la moda podía ser un museo sin paredes: un lugar en movimiento en el que el arte podía vestirse, tocarse y, sobre todo, multiplicarse hasta el infinito.

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