Ayer asistimos a una nueva alfombra roja del universo famosil. Ésta, interplanetaria, pues hablamos de la gran fiesta mundial de la moda, la Met Gala, que tiene lugar cada primer lunes de mayo en el Metropolitan Museum of Art de Nueva York. Y, una vez más, detectamos pocos relojes en las muñecas de las mujeres que desfilaron por allí, que se vistieron siguiendo las directrices del «glamour dorado» que exigía el protocolo.

Una de las que mostró poderío fue la elegante Michelle Yeoh. La actriz (protagonizó la célebre Tigre y Dragón en 2000), modelo y bailarina malaya de origen chino combinó un RM 07 de Richard Mille (firma de la que es embajadora) con un vestido de seda verde de Prabal Gurung Ensemble. Y toda una gurú de la moda, la actriz Sarah Jessica Parker (en la foto superior), se atrevió con un Cartier Tank SolarBeat que carece de diamantes y de cualquier signo de bling bling.

Es de agradecer, porque, por más que pongo el ojo en las muñecas de cuantas celebridades pisan una buena alfombra roja, no logro vislumbrar ni un reloj. Ni en los Oscar, ni en los Globos de Oro ni en otras fiestas de relumbrón de las que nos llegan una avalancha de fotos de actrices, directoras de cine, cantantes y artistas varias. ¿Por qué?

¿Acaso los relojes no visten lo suficiente? ¿No encuentran piezas que combinen con su chaneles y sus christian dior de alta costura? ¿Es una cuestión de falta de costumbre y ni siquiera se plantean que los relojes están ahí? ¿O ‘la culpa’ es de los estilistas que les asesoran? Cuando no de las firmas relojeras, que igual no se han puesto las pilas lo suficiente…

Por mucho que los influencers de Instagram y que los youtubers de moda les hayan comido parte de la tostada a las celebridades del entretenimiento, éstas siguen influyendo en las decisiones de compra del resto del mundo y continúan siendo útiles para mantener a una marca en boca de todos.

Rihanna se ha decantado por relojes Chopard en muchas ocasiones, pues es imagen de la casa.

En una de las históricas marcas de joyería francesas (de las que tienen sede en la Plaza Vendôme de París, para entendernos) nos aclaran que las famosas no visten reloj en las alfombras rojas para no desviar la atención sobre las joyas. “Los relojes pueden distraer, ya que son un objeto útil”, dicen.

Sin embargo, esa misma firma es de las que fabrica relojes-joya, que no son sino instrumentos para medir el tiempo con profusión de piedras engastadas. Entre ellos están los relojes secretos, a medio camino entre la alta joyería y la alta relojería, que esconden la esfera con cubiertas enjoyadas.

La actriz Mila Alzahrani, de Arabia Saudí, se decantó por uno de estos relojes secretos en la edición de 2019 del Festival de Cine de Venecia. En concreto, por el 101 Feuille de Jaeger-LeCoultre en oro blanco. Y hemos visto a la cantante y empresaria Rihanna en numerosas ocasiones adornarse con relojes con diamantes de Chopard en eventos públicos.

Sin embargo, lo habitual es que lo hagan porque representan a esas marcas. Bajo contrato, vaya. Es el caso también de la modelo Kaia Gerber, que en la pasada Gala Met 2021 dio una lección de estilo con un discreto Omega De Ville Prestige y un vestido de Óscar de la Renta. Y de la actriz italiana Alice Pagani, a la que hace pocas semanas hemos visto con un Serpenti de alta joyería de Bvlgari en oro blanco y con diamantes, tanto en la esfera como en el brazalete.

Otra fuente me asegura que la marca en la que trabaja intenta colocarles a sus embajadoras relojes en las alfombras rojas, pero generalmente sin éxito. “Lo intentamos pero son difíciles. Normalmente prefieren una pieza especial de joyería (collar, anillos o pendientes)”.

“Es verdad que las estilistas siempre se decantan por otro tipo de piezas sin pensar que hay relojes-joya excepcionales”, comenta la responsable de una gran firma joyera y relojera. Ay el día en el que las famosas descubran que hay otras posibilidades.