De madre italiana y padre franco-egipcio, Elisa Sednaoui (1987, Savigliano, Italia) ya hablaba cinco idiomas a la edad de siete años. Musa del desaparecido Karl Lagerfeld, modelo, actriz, directora y empresaria, Sednaoui está centrada desde hace años en su familia y en su labor filantrópica en Funtasia, el programa educativo que fundó ella misma hace casi una década y que trata de proporcionar acceso a la educación a niños y jóvenes de todo el mundo.

En esta dimensión por la que deambula Sednaoui, de 35 años, apenas queda espacio para la moda, aunque admite que “continúa participando en algunas campañas y proyectos que le parecen interesantes”.

En un español salpicado de giros en inglés y en francés, responde a esta entrevista vía email y nos cuenta, entre otras muchas cosas, que está a punto de lanzar una app y que acaba de publicar un libro.

Vivió en El Cairo hasta los seis años, ¿qué vínculos mantiene con su país de origen?

Muchísimos. Mi padre sigue pasando la mayor parte de su tiempo en Egipto y la casa que construyó en Luxor es uno de mis lugares favoritos para desconectar. Además, hace casi diez años que comencé un proyecto de desarrollo social a través de la educación que ya ha involucrado a 15.000 personas en el país. Este año lanzamos también el primer Kindergarten Funtasia reconocido por el gobierno y estamos trabajando en una formación de profesores de 16 escuelas del campo Egipcio, así que sí, Egipto sigue siendo un lugar muy importante en mi vida.

¿Cómo recuerda su infancia?

Crecí entre Italia, Francia y Egipto en una época en la que la sociedad en general estaba más cerrada a lo que se consideraba ‘diferente’. Tuve una infancia increíble en cuanto a riqueza de relaciones multiculturales y de todo tipo, pero complicada a nivel desarrollo por lo que te digo. Mis padres no eran nada tradicionales en sus costumbres y formas de pensar y yo, que fui hija única hasta el nacimiento de mi hermana a los 10 años, sentía que no tenía a nadie con quien compartir mis inquietudes respecto a la búsqueda de mi propia identidad. ¡Me sentía perdida entre tantas nacionalidades y culturas!

Pero también tengo muchísimos recuerdos maravillosos, como cuando recogíamos frambuesas en el jardín de mi abuelo paterno en Italia, los veranos en París y Vichy con mi abuela paterna Monique… También recuerdo los meses de agosto en Luxor, donde llegábamos a estar a 52 grados a la sombra, jugando con mis amigos en el campo, frente a los templos antiguos.

¿Por qué decide dedicar gran parte de sus esfuerzos al emprendimiento social?

Cuando decidí emprender tenía un objetivo claro: demostrar que es posible construir negocios éticos y aportar beneficios comunes a la sociedad. Es lo que en Estados Unidos denominan benefit corporations, un tipo de compañía que aporta soluciones empresariales a los retos sociales y medioambientales y, al mismo tiempo, resulta rentable como negocio creando empleos.

¿Alguna vez ha sentido que no la tomaban demasiado en serio?

La etiqueta de modelo puede ser muy pesada si la gente no consigue ir más allá de la apariencia física. Existen muchos prejuicios acerca de la inteligencia y la superficialidad de las personas que nos dedicamos a la moda, pero para muchos de nosotros el haber sido modelos ha sido una gran oportunidad, tanto a nivel carrera como a la hora de lograr una independencia económica. En mi caso ha servido también como puente para alcanzar mis sueños.

¿En qué momento nacen Funtasia Enterprise y Funtasia Impact?

Funtasia nació porque, como madre, necesito apoyo para inculcar a mis hijos competencias de vida, humanas y psicoemocionales, como la escucha, la confianza, el manejo de conflictos, la empatía… Sufrí bullying en la escuela y sé lo que es sentirse rechazada e incomprendida, no me gustaría que mis hijos tuviesen que enfrentarse a una situación así. Las consecuencias fueron años de inseguridad y terapia; sin embargo, si mis maestros hubiesen estado preparados para ayudar emocionalmente a una niña como yo todo hubiese sido distinto. Con Funtasia se aborda un enfoque educativo progresista y de calidad y se trabaja para que estas herramientas sean más accesibles. Por su parte, Funtasia Enterprise opera como una corporación de beneficios de Estados Unidos y ofrece contenido y experiencias diseñadas para niños, padres y educadores. Programas de aprendizaje práctico que trabajan en la capacidad de respuesta emocional, en la relación con uno mismo y en la auto-expresión, con la intención de complementar la educación tradicional de un niño. A través de su brazo sin fines de lucro, Funtasia Impact continúa otorgando a las comunidades marginadas de todo el mundo acceso al enfoque educativo de Funtasia.

¿Cuál es su relación actual con el mundo de la moda?

Continúo trabajando en campañas y en proyectos que realmente me apetecen, estoy agradecida que mi carrera en la moda haya evolucionado de manera paralela a mi viaje vital. Al mismo tiempo agradezco el apoyo de la industria, que se ha volcado con Funtasia Impact.

La pandemia ha acelerado muchos procesos que antes del covid se veían todavía lejanos. En el caso de la moda, ¿cuáles cree que han sido los cambios más notables?

En primer lugar, se han puesto sobre la mesa muchas cuestiones clave sobre el tipo de industria qué queremos construir, de qué manera queremos producir y qué tipo de consumidores queremos ser. ¿De verdad necesitamos tantas colecciones al año? ¿De verdad todo tiene que ir tan rápido? ¿De verdad necesitamos esos márgenes de beneficios brutales a costa de vender y vender con todo el perjuicio para el planeta que ello conlleva? Pero los seres humanos tendemos a repetir nuestros propios errores, y no lo digo yo, hay estudios que demuestran que nuestro cerebro tiene miedo de lo nuevo y suele escoger atajos para no salir de su zona de confort. Sin embargo, y volviendo a la pregunta, ¿es mi sensación o la moda ha regresado casi al ritmo que tenía antes de la pandemia?

¿Es factible una industria de la moda completamente sostenible?

Rotundamente sí, pero requiere grandes esfuerzos tanto por parte de las compañías como por la de los consumidores. Además, es necesario que los gobiernos tomen partido e inviertan capital, financiando y ayudando a aquellos que realmente tienen intención de hacer las cosas como se debería. Existe la opción del made to order –producir bajo pedido–, apostar por materiales sostenibles, tanto para fabricar ropa como para el packaging… por citar algunos ejemplos.

Y usted, ¿dónde compra su ropa?

Compro sobre todo ropa de marcas pequeñas, diseñadores jóvenes que garantizan la calidad de los materiales y una producción responsable. También me gusta la artesanía de firmas como Curatoria o Foresta G y las piezas accesibles de Ragdoll LA, una diseñadora sueca que produce en Turquía.

Cambio climático, guerra en Ucrania, inflación, crisis energética… ¿Le preocupa el mundo en el que crecerán sus hijos?

Me preocupa, sí. Es imposible no estar preocupado cuando vemos todo lo que está pasando y creo que el problema viene fundamentalmente por parte de la clase política. Hoy en día contamos con la información necesaria y sabemos hacia dónde tienen que ir dirigidos los esfuerzos para solucionar la crisis energética y ambiental, los problemas de desarrollo, el hambre, la salud… Pero necesitamos líderes capaces e instituciones que se atrevan a implementar políticas encaminadas a atajar todos estos problemas.

Por el contrario, creo firmemente en la gente joven y en el poder de la educación para cambiar el mundo.

Es bastante activa en instagram, ¿qué papel desempeñan las redes sociales en su vida?

En mi caso son una herramienta de trabajo. Me gusta fantasear con la idea de desaparecer de internet y de las redes pero, al final, bien utilizadas se convierten en un gran medio de comunicación, de comercio y de conexión. Las utilizo a mi manera, compartiendo solamente contenido que me interesa, para mí son el único medio a través del cual llegar a un público mucho más amplio sin intermediarios como podéis ser los periodistas.

¿Qué proyectos tiene entre manos ahora mismo?

Estamos a punto de lanzar una app que pretende dar a padres y adolescentes la oportunidad de divertirse juntos de forma más consciente y conectada, entretenimiento familiar con fines educativos. En unas semanas estará disponible en inglés, francés, italiano, árabe, portugués y español para Apple y Android, ¡estoy muy emocionada con esto!

También se acaba de publicar en Italia mi primer libro escrito en colaboración con Paolo Borzacchiello, autor italiano y experto en inteligencia lingüística. Es una suerte de diario imaginario en el que cuento experiencias de mi infancia, algunas relacionadas con el acoso que sufrí en la escuela. Contiene además una serie de herramientas psicoemocionales avaladas por estudios neurocientíficos y está pensado para ser leído por adolescentes y por las personas que conviven con ellos. Estamos muy felices de que se haya convertido en un bestseller y nuestra intención es que se traduzca pronto a otros idiomas, también al español.